
Ciudad de la Paz, capital de papel y funcionarios en Bata
Empleados del PDGE consultados por AFP trabajan en Ciudad de la Paz, pero permanecen en Bata. Ocho meses después del decreto de Obiang, la nueva capital sigue sin ofrecerles condiciones para vivir allí.
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Ocho meses después de que Teodoro Obiang proclamara Ciudad de la Paz capital de Guinea Ecuatorial, el traslado sigue tropezando con una cuestión elemental: dónde van a vivir quienes deben trabajar allí. La ciudad exhibe edificios oficiales, amplias avenidas y hoteles de la familia del dictador, de su esposa y de sus cuñados. Pero carece de las viviendas y los servicios necesarios para que sus funcionarios se instalen, según los testimonios recogidos en un reportaje de AFP publicado por Modern Ghana.
El Decreto-Ley 1/2026, examinado por Radio Macuto en enero, dio un año a los poderes del Estado, organismos gubernamentales y empresas públicas para adoptar las medidas necesarias para su traslado. No fijó un calendario detallado por instituciones ni explicó cómo se resolvería el alojamiento de los trabajadores.
La dificultad ya había asomado en las propias cifras difundidas por Malabo. Radio Macuto publicó en agosto que el régimen reconocía la existencia de unas 1.000 viviendas sociales en Ciudad de la Paz, frente a unos 24.000 funcionarios civiles en todo el país. No todos tienen por qué mudarse, pero el dato deja al descubierto una pregunta que el decreto no respondió: cuántos deben hacerlo y dónde vivirán.
AFP ha encontrado ahora la consecuencia práctica. Varios empleados del PDGE contaron a la agencia que habían salido de Malabo, pero se habían quedado en Bata. Desde allí viajan a Ciudad de la Paz para realizar trabajos puntuales y luego regresan. Uno de ellos señaló la falta de escuelas y supermercados. Un vecino de Oyala Poblado dijo que, aparte de un centro de identificación, apenas percibe cambios que permitan reconocer una capital en funcionamiento.
El Parlamento abrió allí una sesión en julio, pero los diputados volvieron después a Bata, según AFP. La imagen retrata mejor el estado del traslado que cualquier ceremonia: se puede acudir a Ciudad de la Paz para inaugurar un edificio o celebrar una reunión; instalarse y trabajar allí todos los días es otra cosa.
Tampoco se trata solo de construir viviendas. Radio Macuto informó de que, siete meses después de proclamar la nueva capital, el régimen buscaba financiación exterior para su electrificación. El importe y las condiciones de los acuerdos citados entonces no se habían hecho públicos. Mientras tanto, las autoridades aún estudiaban la construcción de instalaciones educativas.
El régimen puede trasladar la capital por decreto. Lo que todavía no ha conseguido es convertirla en un lugar donde vivan las personas encargadas de hacerla funcionar.









