La Guinea de Obiang repite la de Macías, denuncia el escritor Ávila Laurel

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Según un artículo publicado el 3 de septiembre en su blog personal, el escritor guineoecuatoriano Juan Tomás Ávila Laurel sostiene que el actual régimen de Malabo no es más que la prolongación de la dictadura de Francisco Macías Nguema.

Ávila Laurel recuerda que durante el régimen de Macías se aupaba a personajes como Anton King, “encumbrado desde la pura ignorancia, por lo bruto y adulador que era”, y denuncia que hoy uno de sus hijos ha llegado a ministro bajo el amparo de Teodoro Obiang. Para el escritor, esta continuidad demuestra que el sistema actual sigue anclado en las mismas prácticas de nepotismo y arbitrariedad instauradas en los años setenta.

El autor también subraya que la justicia en Guinea Ecuatorial sigue secuestrada por el poder familiar. “Las sentencias judiciales las tienen en el foro de sus…” escribe, refiriéndose a Obiang, su hijo Teodoro Nguema Obiang Mangue y la madre de éste último, asistidos de Armengol Ondo. Señala que ningún encarcelamiento obedece a un procedimiento legal, sino al capricho de esa “trinidad poderhabiente”.

En el texto, Ávila Laurel enlaza su reflexión con la situación de un ciudadano español actualmente detenido en Guinea Ecuatorial, cuestionando por qué el embajador de España no tiene capacidad para exigir su excarcelación. Para él, la respuesta está en la connivencia política y económica que ha permitido a Obiang reforzar su poder frente a la antigua colonia.

El escritor tampoco pierde de vista el día a día de la población: “Los guineanos están en la agonía, tanta que acuden en masa a que un vociferante pastor les bendiga el agua embotellada que el poder les obliga a beber, cuando en los infectos barrios en que viven no tienen agua. No potable, agua de cualquier tipo que salga de los grifos todo el día”.

En su posdata, Ávila Laurel remata con una advertencia cargada de memoria histórica: “Sí, es una vergüenza que todavía dependamos tanto del legado de Francisco Macías”. Una frase que resume la tragedia de un país atrapado en el bucle de su pasado, donde hasta la vergüenza parece hereditaria.

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