Mbañé vuelve a ser nuestro

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Por José Eugenio Nsue

Ya era hora de que este país, la República de Guinea Ecuatorial, y los guineoecuatorianos, volvamos a tener una buena, buenísima noticia. Desde nuestra existencia como nación soberana y desde nuestra corta historia, hemos tenido, con esta, tres fechas memorables (noticias) que hubieran supuesto para el pueblo una alegría colectiva, pero en cambio dos de ellas resultaron trágicas; ojalá esta tercera fecha, el 19 del presente mayo de 2025, día que Guinea Ecuatorial recuperaba los islotes de Mbañe, Conga y Cocoteros, invadidos y ocupados por Gabón desde el año 1972, fuera la vencida; las otras fueron: el 12 de octubre de 1968, día de la independencia y el 3 de agosto de 1979, día del golpe de Estado del sobrino al tío.

El 12 de octubre fue un día inolvidable para los guineanos que lo vivieron, día en el que nacía un Estado coqueto, diminuto pero majestuoso, hermoso e inmensamente rico; día que tras varios años de lucha y sacrificio con derramamiento de sangre de muchos Padres de la independencia, la República de Guinea Ecuatorial contaba como un Estado, nación soberana con un himno, una bandera y un escudo propios. Con esta fecha, todos estaban ilusionados y convencidos de que atrás habían quedado los más de 2 siglos de dominación colonial y que iban a comenzar a caminar pisando la senda de su inmensa felicidad en fraterna unión, sin discriminar y sin separación; había que cantar libertad. Sin embargo, la independencia, a juzgar por lo vivido y visto, resultó un valle de lágrimas, un verdadero infierno peor que las etapas de la esclavitud y la colonización. Lo que prometía la liberación del pueblo y suponía coger las riendas de su destino y la construcción de su prooio pueblo con dignidad, armonía y respeto, resultó toda una calamidad y pesadilla que no hemos superado, 57 años después.

El 3 de agosto supuso también otra fecha memorable que ilusionó a los supervivientes del exterminio y la masacre que llevó a cabo la primera dictadura del régimen de la «triste memoria»; el golpe que Obiang Nguema se apropió y se atribuyó como el artífice, se justificó con el falaz argumento y peregrina explicación de que se había escuchado y experimentado el sufrimiento y la miseria del pueblo y para no quedar impasibles, por eso acudieron a su rescate y auxilio, no tenían interés de gobernar, lo que pretendían era que el pueblo retomara y recuperase el espíritu de la independencia de vivir en la felicidad abundante, en fraterna unión y sin discriminar. La alegría de haber echado del poder al sanguinario Macías Nguema duró lo que dura el hielo en la copa de whisky, o sea nada. En menos de un año, Guinea Ecuatorial volvió a la cruda realidad de terror, crimen organizado, secuestros y torturas; el separatismo, la discriminación, la pobreza y la miseria fueron más acuciantes que en la época anterior; la época de «alegre memoria» como la habían bautizado los golpistas en contraposición de la de «triste memoria», ha pasado a ser : época de la memoria siniestra y aterradora.

Guinea Ecuatorial acaba de recibir de la Corte Internacional de Justicia, una noticia inesperada y sorpresiva como es el reconocimiento internacional de las islas de Mbañe, Conga y Cocoteros como pertenecientes a la soberanía nacional, tras más de 50 años de ocupación gabonesa. Guinea Ecuatorial que se estaba menguando progresivamente porque sus gobernantes no daban la talla a la hora de defender la patria ni ocuparse de sus asuntos, preparar un ejército que sea capaz de garantizar y defender los límites de nuestras fronteras; tanto el régimen anterior de Macías que, por cobardía, no sólo no pudo repeler la ocupación del ejército gabonés por orden de ‘Petit piment’, Albert Bernard Bongo, también les cedió otros terrenos en Kye Ossi/ Kie Osi hasta el río Ntem, después se los apropió Camerún hasta hoy, como el actual régimen de los Obiang, que tampoco se había movido un dedo ni para impugnar las concesiones de su tío a Gabón y Camerún, ni para defender la integridad territorial; lo único que les ha importado es perpetuarse en el poder para ello, han tenido que ir regando (sobornando) con el dinero del Estado con el que debían desarrollar la nación y procurar a los guineanos una vida digna en cambio, han estado pagando y financiando iniciativas a todos los dirigentes de los países de la subregión y, al mismo tiempo, a la oposición de dichos países como lo reveló recientemente un diplomático francés en una cadena de televisión; según él, se descubrió que Obiang financiaba ilimitadamente al opositor gabonés, el fang y profesor Albert Ondo Osa, se puede imaginar con qué fines.

El que hayamos recuperado Mbañe, gracias al fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que congratulamos todos los hijos de bien del país, probablemente la mejor noticia del pueblo guineoecuatoriano desde hacía muchísimo tiempo; después de tantos disgustos y reveses judiciales por las meteduras de pata, los excesos y excentricidades del vicepresidente de su padre, así como el ridículo y las vergüenzas de otros paisanos que nos habían hecho ser el hazmerreir de todo el mundo, los informativos de todo el mundo solo hablaban de los escándalos del hijo-heredero del dictador más longevo que queda en la faz de la tierra o de los vídeos pornos del sexapil Baltasar; no significa que el pueblo de Guinea Ecuatorial vaya a beneficiarse de ello. ¿En qué nos beneficia que la CIJ con su veredicto obligue a Gabón a devolver a Guinea los islotes de Mbañe, Conga y Cocoteros, ricos en petróleo y con alto valor medioambiental o ecológico, amén de sus paisajes paradisíacos como sus vecinos Corisco y Elobeyes?

Precisamente, por eso mismo nos embarga la tristeza y la preocupación, y nos recuerda que la historia puede volver, va a volver a repetir. Guinea Ecuatorial ha contado y cuenta con tantas riquezas y tantos recursos naturales (petróleo, gas, minerales, pesca, madera, flora y fauna); ¿de qué les ha servido a los guineanos cuando cada vez viven peor que nunca y los únicos que se benefician son la misma familia que nos malgobierna y somete, los Obiang, y los suyos? ¿Por qué Mbañe, Conga y Cocoteros iban a ser diferentes?

Los Obiang, su coral de mariachis y parientes, están de enhorabuena, en la gloria, les ha vuelto a tocar la lotería; ya tienen dónde seguir robando y engrosando sus ensangrentadas fortunas. Lo que sorprende es que desde que la Corte Internacional de Justicia pronunció el fallo el 19, hasta el Presidente gabonés, Oligui Nguema, pasando por la prensa, opinadores o pensadores, parlamentarios y políticos gaboneses se han pronunciado en uno u otro sentido; sin embargo, los Obiang, sus panfleteros y aduladores y el esperpéntico Gobierno, no dicen nada, no han sacado un comunicado institucional; guardan silencio; ¿por qué se callan Obiang y su hijo – heredero metenentodo? ¿No tienen nada que decir a la población? ¿Qué se estarán tramando?

Me temo lo peor.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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