
Nguema no se entera de lo que pasa en el país
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Según un post publicado en X por Teddy Nguema, el Gobierno de Guinea Ecuatorial “se mantiene firme” en su posición de reafirmar que ningún miembro del Ejecutivo pasará ante la justicia española, “como se está rumoreando”. El galáctico sostiene que lo que circula en redes son “ruidos y mentiras”, y lo despacha como “bulos infundados” impulsados por “gente sin ocupación”. Para rematar, añade que los miembros del Gobierno cuentan con “aforamiento” y que, por tanto, esos procedimientos “son y seguirán siendo unos bulos”.
La afirmación tropieza con un hecho mucho menos opinable; un escrito judicial oficial, del que este medio dispone en capturas de pantalla, fija una citación por videoconferencia desde Malabo con fecha y hora concretas. En el extracto encabezado como “Suplico” se solicita que se admita el escrito y que se cite a declarar por videoconferencia desde Malabo a los representados Carmelo Ovono Obiang y Nicolás Obama Nchama, así como a Isaac Nguema Ondo.

En un segundo fragmento, el texto indica que, tras recibir un escrito de la procuradora Laura Argentina Gómez Molina “en nombre y representación de los querellados” y consultada la agenda del juzgado, “se señala” la toma de declaración por videoconferencia el día 05 de febrero de 2026 a las 10.00 horas de la mañana.

En términos simples, mientras el post insiste en que “todo es un bulo”, el documento oficial hace lo que hacen los documentos cuando van en serio, poner nombres, trámite y un señalamiento en el calendario. Y cuando hay un día y una hora, la palabra “rumor” pierde utilidad, por mucho que se repita en redes.
El argumento del “aforamiento”, tal como se presenta en el mensaje, suena más a consigna para consumo interno que a respuesta jurídica ante un procedimiento fuera del país. Incluso si existen privilegios o fueros dentro de Guinea Ecuatorial, eso no convierte automáticamente en fantasía un proceso en España. De hecho, la videoconferencia suele ser precisamente la vía que se activa cuando la presencia física es inviable, incómoda o políticamente delicada. Lo que se pretende vender como imposible (“nadie pasará”) queda, en la práctica, reencuadrado en un formato que evita el viaje, pero no evita la declaración.
En círculos de la disidencia, la reacción al post ha sido abiertamente sarcástica. “Nguema no se entera de nada de lo que pasa en el país que dice gobernar desde Twitter. Y es lógico, después de aprovechar una misión oficial para ir de parranda, pasan estas cosas. Su hermano se la habrá jugado, justo aprovechando esos momentos de jolgorio del vicepresidente. Habla de un bulo, mientras en el documento oficial tenemos fecha y hora… Que alguien le despierte, le está molestando el jetlag”, resume una fuente consultada, en alusión a la distancia entre la negación pública y la literalidad del escrito.
El régimen intenta apagar el asunto con frases grandilocuentes, mientras el papel, frío, burocrático e inoportuno, marca una cita. Y contra una fecha y una hora, por mucho que se tuitee, no suele funcionar ni el aforamiento retórico ni la descalificación automática. Como mucho, un despertador.







