
Malabo proyecta incluir mosquitos modificados en el plan antipalúdico sin publicar los acuerdos
Malabo proyecta incluir mosquitos modificados en el plan antipalúdico financiado con 116 millones de dólares. Los acuerdos y el coste de esta tecnología no se han publicado.
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La estrategia nacional contra el paludismo movilizará 116 millones de dólares y contempla el uso futuro de mosquitos genéticamente modificados. Malabo no ha publicado cuánto costará esta tecnología, dónde podría ensayarse ni quién responderá ante sus posibles consecuencias sanitarias y ambientales.
Malabo proyecta incluir mosquitos modificados en el plan antipalúdico con el que pretende combatir la enfermedad en Bioko, la Región Continental y Annobón antes de 2030. La Universidad de California Malaria Initiative, UCMI, confirma que trabajará con el Ministerio de Sanidad y MCD Global Health en una estrategia que combina las medidas habituales con mosquitos genéticamente modificados.
MCD Global Health anunció el 14 de enero un acuerdo de cinco años por 74,4 millones de dólares con Malabo, ConocoPhillips, Chevron, SONAGAS y GEPetrol. El programa ampliará al continente y Annobón las actividades desarrolladas hasta ahora en Bioko e incorporará alianzas de investigación sobre mosquitos transgénicos e impulso genético.
La prensa de la dictadura anunció el 24 de febrero una financiación total de 116 millones de dólares: 52 millones aportados por el Estado y 64 millones por los socios internacionales. Ni esa publicación ni el comunicado de MCD explican cómo se relacionan los 74,4 millones con el fondo de 116 millones. Tampoco desglosan qué cantidad se destinará al componente genético.
En la documentación publicada no aparecen el convenio científico completo, el presupuesto asignado a UCMI, los posibles lugares de ensayo, las evaluaciones ambientales ni el régimen de responsabilidades ante consecuencias imprevistas. Malabo exhibe la cifra global, pero mantiene fuera del alcance público las condiciones económicas y técnicas del proyecto.
UCMI desarrolla mosquitos Anopheles modificados para bloquear la transmisión del parásito del paludismo. Su tecnología de impulso genético busca que la modificación se herede con una frecuencia superior a la natural y se extienda dentro de las poblaciones silvestres.
No hay constancia pública de que esos mosquitos hayan sido liberados en Guinea Ecuatorial. Sí existen trabajos preparatorios. En abril, UCMI informó de varias semanas de actividad de campo en Annobón para recoger ejemplares, localizar criaderos y estudiar la población local de mosquitos en colaboración con Malabo.
La Organización Mundial de la Salud establece que estas investigaciones deben avanzar por fases y someterse a evaluaciones sobre salud humana, salud animal y medioambiente. También exige criterios claros para decidir si una tecnología puede pasar de una etapa de prueba a la siguiente.
Los responsables están identificados. Teodorín aprobó la creación de la coalición internacional vinculada al plan. El ministro de Sanidad, Mitoha Ondo’o Ayekaba, firmó el acuerdo de 74,4 millones. MCD Global Health continuará el programa y UCMI desarrollará la parte relacionada con los mosquitos modificados.
En 1988, el régimen aceptó por 1,6 millones de dólares un contrato para almacenar residuos tóxicos en Annobón. El caso no es científicamente comparable con el proyecto antipalúdico, pero dejó un precedente político; Malabo negoció una actuación con posibles consecuencias sanitarias y ambientales sin rendir cuentas a la población afectada.
Antes de avanzar hacia cualquier ensayo, Teodorín, Mitoha Ondo’o Ayekaba, MCD Global Health y UCMI deben publicar los acuerdos, el reparto de los fondos, las evaluaciones de riesgo y las responsabilidades asumidas. Los guineoecuatorianos conocen la cifra de 116 millones; pero, no las condiciones aceptadas en su nombre.







