Crisanto Obama Ondo, el embajador del montaje del ébola, bajo sospecha tras la denuncia de Mitogo al FBI

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Radio Macuto recoge la denuncia presentada por Jesús Mitogo ante el FBI por las búsquedas y detenciones selectivas contra guineoecuatorianos en Houston. El conductor de ACDC NACIONALISTA sospecha que el régimen de Malabo podría estar detrás de una operación dirigida contra ciudadanos incómodos, usando información sensible de la diáspora. En el centro de las inquietudes aparece Crisanto Obama Ondo, actual embajador de Obiang en Estados Unidos, recordado por el montaje del ébola contra opositores y mencionado en informaciones relacionadas con la causa que sigue la Audiencia Nacional española sobre vigilancia y persecución de disidentes.

Esta página ha tenido conocimiento de la denuncia presentada por Jesús Mitogo, conductor del canal de YouTube ACDC NACIONALISTA, ante el FBI por las recientes búsquedas y detenciones selectivas contra ciudadanos guineoecuatorianos en Houston. Lo que empezó como una preocupación dentro de la comunidad se ha convertido en una alarma política, varios testimonios apuntan a actuaciones dirigidas contra personas concretas, negocios concretos y domicilios previamente localizados.

Mitogo sostiene que no se trata de simples redadas migratorias. Según los testimonios que ha recibido, los agentes no habrían actuado de forma general contra extranjeros en situación irregular, sino que se presentaron en lugares donde viven o trabajan guineoecuatorianos previamente identificados. Esa precisión es lo que ha llevado al denunciante a poner los hechos en conocimiento del FBI.

Uno de los casos más llamativos es el de tres jóvenes detenidas en una peluquería. Una de ellas, ya en libertad bajo fianza, relató que los agentes fueron pasando por complejos residenciales donde viven guineoecuatorianos. En varios casos no encontraron a las personas buscadas porque no estaban en casa o porque nadie abrió la puerta. Para Mitogo, ese detalle apunta a una operación con nombres y direcciones encima de la mesa.

Otro testimonio recibido por el denunciante refuerza la misma sospecha. Una mujer con peluquería en Houston le contó que los agentes la han buscado hasta tres veces, preguntando por su nombre y por el de su hermano menor. En la misma zona, según ese relato, hay más de ocho salones de belleza regentados por otros extranjeros, pero las visitas se habrían dirigido únicamente contra ella. No contra todos. No al azar. Contra ella.

Ahí nace la pregunta que incomoda a la Embajada de Guinea Ecuatorial en Washington: ¿quién está señalando a los guineoecuatorianos en Houston?

Mitogo cree que detrás de esas búsquedas podría haber información suministrada desde el entorno diplomático del régimen de Malabo. Su sospecha se basa en un punto delicado; muchos guineoecuatorianos acuden a la Embajada para registrarse, renovar documentos o realizar gestiones consulares, y en esos trámites pueden entregar datos personales, incluido su estatus migratorio. Si esa información hubiera terminado en manos de autoridades migratorias estadounidenses, estaríamos ante algo mucho más grave que una redada, una posible delación política desde una misión diplomática.

Al frente de esa Embajada se encuentra Crisanto Obama Ondo, actual representante de Obiang en Estados Unidos. Su nombre no es nuevo para la diáspora guineoecuatoriana. Durante años ha sido asociado al llamado montaje del ébola, una acusación disparatada lanzada contra opositores en el exilio, a quienes se llegó a presentar como supuestos conspiradores para introducir enfermos de ébola en Guinea Ecuatorial durante la CAN de 2015.

Aquel episodio retrató una de las formas más sucias de operar del régimen, fabricar una amenaza monstruosa, colgarla al cuello de los opositores, intoxicar a la opinión pública y convertir la mentira en mérito político. Crisantos Obama Ondo no pagó ningún precio por aquel escándalo. Al contrario, fue premiado. Primero con destinos diplomáticos en África del Norte. Después con la Embajada en Washington.

Su trayectoria vuelve ahora a la actualidad porque su nombre también ha aparecido en informaciones relacionadas con la causa que sigue la Audiencia Nacional española sobre la vigilancia, seguimiento y persecución de disidentes guineoecuatorianos en España. En esa investigación se examinan métodos que la diáspora conoce demasiado bien, localización de opositores, control de movimientos, utilización de intermediarios y extensión del brazo represivo de Malabo fuera de sus fronteras.

Por eso, la denuncia de Mitogo no puede leerse como una simple queja de un activista. Llega en un momento especialmente sensible. Primero se produjeron contactos entre el Departamento de Estado estadounidense y una delegación de Guinea Ecuatorial encabezada por Obiang. Después, el vicepresidente de su padre viajó a Houston y se reunió con supuestos representantes de la diáspora guineoecuatoriana. Mitogo rechaza que esos interlocutores representen a la comunidad, porque no fueron elegidos por nadie ni hablan en nombre de todos los guineoecuatorianos residentes en Estados Unidos.

Poco después, el régimen difundió que varios guineoecuatorianos en Estados Unidos deseaban regresar “voluntariamente” al país antes de ser deportados. Según esa versión oficial, se habló de facilitar pasaportes, billetes y trámites administrativos a quienes aceptaran volver. La pregunta es inevitable, ¿por qué Malabo aparece tan dispuesto a organizar retornos justo cuando ciudadanos guineoecuatorianos denuncian búsquedas selectivas en Houston?

Para Mitogo, esa supuesta ayuda puede esconder una operación más oscura, presentar como regreso voluntario lo que en realidad podría ser una deportación encubierta de opositores, disidentes o ciudadanos incómodos. En otras palabras, limpiar políticamente la diáspora bajo apariencia de trámite humanitario.

La inquietud aumenta porque Guinea Ecuatorial ya aparece vinculada a maniobras migratorias opacas con Estados Unidos. En los últimos meses se ha informado de deportaciones hacia territorio guineoecuatoriano, incluso de personas que no eran ciudadanas de Guinea Ecuatorial. En manos de un régimen con el historial de Malabo, cualquier acuerdo migratorio sin transparencia se convierte en una herramienta peligrosa.

El fondo del asunto es claro, si las autoridades estadounidenses están actuando con información procedente de canales diplomáticos de una dictadura extranjera, el caso no afecta solo a los guineoecuatorianos. Afecta también a la seguridad de residentes en territorio estadounidense y al uso abusivo de una Embajada para fines que nada tienen que ver con la protección consular.

Una embajada debe asistir a sus ciudadanos, no ficharlos. Debe protegerlos, no exponerlos. Debe ser un espacio de amparo, no una oficina de señalamiento. Si se confirma que datos entregados por guineoecuatorianos a su misión diplomática han servido para localizar, presionar o entregar a ciudadanos vulnerables, la Embajada de Guinea Ecuatorial en Washington habría cruzado una línea gravísima.

Mitogo ha llevado la denuncia al FBI porque entiende que la comunidad guineoecuatoriana en Houston necesita protección real. No basta con esperar comunicados oficiales ni confiar en las explicaciones de un régimen acostumbrado a perseguir fuera lo que no puede silenciar dentro. La diáspora sabe que Malabo no olvida a sus opositores. Los sigue, los marca, los vigila y, cuando puede, intenta neutralizarlos.

Radio Macuto seguirá de cerca esta denuncia porque, detrás de cada puerta señalada puede haber una familia aterrorizada, un ciudadano vulnerable o un opositor convertido en objetivo. Houston no puede convertirse en una extensión del miedo que Obiang impuso en Guinea Ecuatorial.

Lo que nunca entenderá la población de Guinea Ecuatorial es que, una persona con las cualidades criminales de Obama Ondo pueda ser admitida como embajador en un país que se presenta como ejemplo de democracia, cuando debería ser declarada persona non grata en cualquier legación diplomática digna de ese nombre.

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