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Por José Eugenio Nsue
Posiblemente la República de Guinea Ecuatorial sea el único estado del mundo donde se cumple uno de los principios de Murphy que dice que si algo puede salir mal, saldrá mal.
Tras la frustrante, luctuosa y terrorífica etapa del único presidente elegido democráticamente, Francisco Macías Nguema Biyogo, que sembró el país de terror, asesinó a tantas personas válidas y valiosas, sumió lo sumió en una pobreza inimaginable y obligó a más de la mitad de la población a coger el exilio; todo hacía presagiar que después todos los que colaboraron con él, sus parientes, amigos e incondicionales, si no seguían el mismo camino, iban a ser peores porque nada bueno podía salir de su entorno y así ha sido.
Desde el 3 de agosto de 1979 cuando su sobrino, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo (cría cuervos y te sacarán los ojos), al que había inexplicablemente ascendido y confiado la defensa nacional así como la seguridad presidencial, le ejecutó tras un golpe de Estado y se hizo con el poder, la situación de los guineanos ha empeorado aún más; la miseria de los guineanos ha quintuplicado, lo mismo que los asesinatos, las torturas, el regionalismo y el separatismo étnico, el nepotismo y el intrusismo profesional para ningunear a los verdaderos profesionales, la apología a la ignorancia y las violaciones de todo tipo. La República de Guinea Ecuatorial actual cada vez se parece a una película de Alfred Hitchcock donde el terror, el horror y el espanto se han adueñado y fijado su morada en la sociedad; la población vive absorta en el nivel de crueldad y criminalidad que les rodea, y sin ninguna posibilidad de poder cambiar su sino, deambula por el territorio nacional a la espera de que llegue la hora, el momento de cada uno para ser maltratado, humillado, violado, torturado, secuestrado, encarcelado y en el peor de los casos asesinado; Obiang Nguema ha ido eliminando físicamente primero a todos los que le podían hacer sombra cuando su tío Macías mandaba y él era su lugarteniente, así acabó con insignes personajes de entonces como Bonifacio ONDO EDU, Job OBIANG, Alfonso OYONO ALOGO, por citar algunos; después siguió con los que le ayudaron y apoyaron en el golpe de Estado que le permitió acceder al poder, muchos de ellos muy superiores a él militarmente; a los que no mató, los inutilizó apartándoles del cuerpo castrense o deportándoles muy lejos del país camuflando su destierro en forma de diplomáticos sin funciones, competencias y sin actividad a parte de recibir y acompañar a los familiares del mismo Obiang y hacer de chicos de recado, velar por sus intereses, negocios y por la seguridad de la familia Obiang, es decir, secuestrar, envenenar o difamar a los disidentes exiliados y refugiados; al mismo tiempo se ha dedicado a saquear al país y matar de pobreza y miseria a la población.
Ahora que el heredero ha tomado el relevo y está mandando omnímodamente, la situación nacional ha ido de peor a pésimo, la sociedad se ha degradado de forma apocalíptica, la depravación y el envilecimiento de las personas son tremendos. Nada de lo que se vive actualmente en el país se puede comparar con lo vivido hasta ahora: los secuestros, asesinatos, despedazamientos de niños hasta congelarlos en los frigoríficos; el consumo de carne humana en sus ceremonias como un manjar se ha normalizado; los robos con violencia, las violaciones hasta de mujeres recién paridas son el pan nuestro de cada día; el desempleo de las personas en la edad de trabajar sobrepasa el 70% y el 90% de los jóvenes; los pocos que trabajan no cobran sus míseros salarios, algunas mujeres claman en el desierto rogando que se les pague y nadie les hace caso y por el colmo se les amenaza con torturarlas y acabar con sus vidas; los enfermos hospitalizados están son tomados como rehenes hasta que paguen sus facturas en los hospitales públicos y les exigen dar la fianza para ser atendidas sin estar siquiera seguros de ser tratados; los presos sin orden judicial y sin juicio enfermos por torturas en las dependencias policiales, y los militares accidentados en el acto de servicio tienen que costear su tratamiento; los generales del ejército (todos familiares del moribundo asesino y dictador), así como todos los colaboradores de su padre son retenidos en el país, sus pasaportes requusados, se les prohíben salir del país hasta para curarse y recibir los tratamientos médicos que el país no les pueden dar; los «asesinos» autoinculpándose delante de las cámaras de televisión, cuentan con naturalidad y morbo sin fruncir el ceño y en un ambiente jocoso sin la presencia militar, sus crímenes (sólo les falta un vaso de malamba y un buen plato de sopa de tortuga); los alumnos del colegio apuñalándose delante de sus compañeros, muchos de ellos menores de 10 años que ven cómo yace su compañero con el pecho rajado boca abajo y cómo otros compañeros tratan de cargarle para llevarlo a un lugar con intimidad sin que aparezcan la policía, los sanitarios o alguna autoridad…
Resulta que el encargado y máximo responsable de la defensa y seguridad nacional que su padre le había confiado esa tarea antes de hacerse con todo el poder, jubilar a su padre, y convertirse en JEFE ABSOLUTO, Ministro de ministros, fiscal de fiscales, magistrado de todos los magistrados y de todos los órganos jurisdiccionales, es Teodoro Nguema Obiang Mangue; y desde que está al frente de la nación, el país va de culo, a la deriva, se ha desmoronado; nada funciona, el caos es absoluto; el desorden, la violencia, los robos con violencia suceden a diario; desde el aeropuerto de Malabo, cualquiera se da cuenta en seguida que ha llegado en un territorio comanche o en el mismo infierno. En la Guinea Ecuatorial actual, más que nunca no existe la ley, lo que se aplica ahí es la ley de la selva, es decir la tiranía, la ley del más fuerte. El país está lleno de individuos con uniformes militares y armados hasta los dientes, pero son incapaces de poner orden, darse con los delincuentes, secuestradores de niños y violadores; en el país se están explotando todos los recursos naturales habidos desde los hidrocarburos hasta los minerales, la madera y la pesca, en cambio, más del 2/3 de la población está sin trabajo y vive en una absoluta miseria; las instituciones están paralizadas totalmente, la administración brilla por su ausencia, la enseñanza y la sanidad sólo existen en el nombre, no sirven para nada. Total, la República de Guinea Ecuatorial, hoy por hoy es un estado fallido; el que sus padres, muy especialmente su madre, habían elegido como el sucesor de su imperio, hace gala de su atributo: ‘TONTORÍN’. Él es incapaz de hacer nada además de llevar la vida de play boy, participar y organizar fiestas privadas donde el alcohol, la droga y el sexo son los protagonistas, no está facultado, ni capacitado para nada más.
Como ha querido acapararlo todo, estar en todo sin la ayuda de nadie, apartar y acabar con los que colaboraban y sostenían a su padre (a algunos les ha quitado los pasaportes y prohibido salir del país); está eliminando a los aborrecidos y rivales de su madre y tíos maternos. A pesar de ello, sigue habiendo pobres mentales y enajenados que afirman que él es su preferido, que lo va hacer mucho mejor que su tío abuelo Macías y su padre Obiang. Si en menos de 3 años que está al frente de la nación, todo se ha ido al pique, ¿cómo será cuando definitivamente palme su agonizante padre?
El maestro Fernando ABAGA EDJANG pregunta que cuándo Guinea Ecuatorial será un país normal, mas yo me pregunto: ¿cómo puede ser normal un país que es dirigido por anormales y subnormales y donde la inmensa mayoría de sus habitantes está alienada y es analfabeta?
No hay que pedir peras al olmo. Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?