La CEMAC cuestiona a Baltasar Engonga Edjo entre escándalos de corrupción y descrédito familiar

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Los jefes de Estado de la CEMAC están convocados en Bangui el próximo 10 de septiembre para la 16ª sesión ordinaria de la Conferencia. Pende sobre la cumbre un escándalo monumental: una factura de más de 1 300 millones de FCFA por mínimas reparaciones en la sede del Parlamento comunitario en Malabo, bajo la supervisión de la Comisión dirigida por Baltasar Engonga Edjo.

Aunque las tareas incluían poner azulejos, cambiar moquetas, reparar techos y reemplazar bombillas, expertos aseguran que jamás debieron costar más de 20 millones de FCFA. Lo más grave es que este desfalco se ejecutó sin contrato alguno, sin participación del Parlamento y cargando los costes a la Tasa comunitaria de integración.

Pero el escándalo de las reparaciones en la sede del Parlamento comunitario de la CEMAC en Malabo no es un hecho aislado. Engonga Edjo, sobrino del dictador y actual presidente de la Comisión de la CEMAC, llega a esta polémica con un largo historial de cargos en los sucesivos gobiernos de su tío, todos marcados por la opacidad y los malos resultados. Su credibilidad al frente del organismo regional se ve aún más erosionada por los recientes escándalos que salpican a su entorno familiar.

Su hijo, Baltasar Ebang Engonga, fue condenado recientemente por el Tribunal Provincial de Bioko. El 27 de agosto de 2025 recibió una sentencia de ocho años de prisión firme, junto con una multa de 125,4 millones de francos CFA, por delitos de corrupción y malversación.

En noviembre de 2024, cuando «Bello» ya estaba detenido, más de 400 vídeos sexuales suyos fueron filtrados a las redes por el vicepresidente de su padre. Las grabaciones mostraban encuentros con mujeres casadas con altos mandos del ejército y del gobierno, así como con sus propias familiares. Su difusión no fue un acto de justicia, sino un ajuste de cuentas dentro del clan, diseñado para hundirle en el descrédito social. La sentencia dictada posteriormente contra él resulta irrisoria frente al volumen del dinero que se le acusa de haber desfalcado.

Muchos de los jefes de Estado de la CEMAC, además de eternos al frente de sus respectivos países, permanecen callados frente a un saqueo descarado. Así, la cumbre de Bangui corre el riesgo de convertirse en la confirmación de que la integración regional se ha rendido ante los mismos vicios de corrupción y clientelismo que Baltasar Engonga arrastra de Guinea Ecuatorial.

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