
La cadena de las clínicas La Paz, un negocio con muertos para los Obiang.
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Ya que tanto el Nuncio apostólico como la Conferencia Episcopal de la Guinea de los Obiang no van a informarle tampoco esta otra de las anomalías que pasan en el país que ha decidido visitar próximamente, Su Santidad; nosotros, simples ciudadanos de a pie, preocupados por lo que les pasa a nuestros familiares, hermanos y paisanos, venimos a informarle para su conocimiento esta otra triste, muy triste realidad que se vive en Guinea Ecuatorial:
En la República de Guinea Ecuatorial, a pesar de que oficialmente la Carta Magna, la Constitución, se reconoce que la educación y la sanidad son gratuitas, sin embargo se paga por todos los servicios tanto escolares como sanitarios, desde la libreta/cuaderno donde anotar la receta hasta un apósito; no hay nada gratis pese a que la población vive en la más absoluta miseria y pobreza extrema porque la inmensa mayoría no trabaja y los pocos que lo hacen, cobran una miseria que no les alcanza ni para garantizar a sus familias una comida digna al día; lo peor es que los servicios por los que pagan son inexistentes por la falta de aparatos para el diagnóstico y medicamentos básicos en los especímenes de hospitales. No hay hospitales dignos de ese nombre, prueba de ello es que ninguno de los dirigentes y miembros del régimen, acude ahí cuando lo requiere, todos van al exterior, Europa, América o Asia cuando tienen un problema de salud.
Otra anomalía, Su Santidad; es el negocio necrológico que los Obiang, la familia que dirige con mano de hierro el país: Obiang el padre, Constancia la primera mujer (suponemos que, Su Santidad sabe que el Presidente vive en pecado, es polígamo, pero aun con esto, comulga siempre que acude a una celebración eucarística) y Nguema Obiang el primogénito y heredero, han montado con los cadáveres que fallecen en las clínicas La Paz de Sipopo (Malabo), Bata, y Guadalupe de Oyala.
La cadena de clínicas o Centros Médicos La Paz en Guinea Ecuatorial: Malabo (Sipopo), Bata (La Paz) y Mongomo (Guadalupe), fue construida con fondos públicos provenientes de los ingresos petroleros del Estado, en cambio, son gestionadas como un negocio familiar del Presidente, las han convertido en un negocio privado, igual que han hecho con el resto de los recursos e infraestructuras del Estado: las carreteras, el petróleo y el gas, los puertos y aeropuertos donde los peajes, la empresa estatal Gepetrol, las aduanas, la Tesorería Gral., etc, etc, los gestionan los familiares. Concretamente los Centros Médicos La Paz de Malabo, Bata y Oyala, para admitir a un paciente venga en estado que venga, si es con la ambulancia, se tiene que pagar su alquiler, si no, no le lleva; se debe abonar por adelantado 300 mil francos cefas (unos 428€) donde el sueldo medio de los pocos que trabajan no llega a 200€ (140 mil) mensuales, aun pagando esa cuantía, no hay garantías de que reciba un tratamiento ni siquiera un diagnóstico mínimamente certero, a pesar de ello, ingresan al paciente que tiene que pagar por noche 150 mil francos (+214€).
Si se tiene la suerte de salir con vida; los mismos empleados de estos Centros reconocen la altísima ‘mortalidad hospitalaria‘ de los pacientes ingresados que se ha triplicado en una Carta dirigida a los dueños, la familia Obiang, y pide que se haga una investigación externa para saber las causas; no dejan salir al paciente hasta que haya pagado hasta el último penique, si no, quedan retenidos y cada día más que pasa, aumenta la deuda. El colmo de la inhumanidad llega a tal extremo que también secuestran los cadáveres.
Como lo oye, Su Santidad; los que tienen la desgracia de ir a fallecer en los Centros Médicos La Paz, construidos con los recursos del Estado, es decir, del pueblo; son secuestrados hasta que paguen las facturas generadas durante su hospitalización más el impuesto por haber muerto; nunca practican autopsias para esclarecer las causas del fallecimiento a los familiares. Como los muertos no pueden revivir para pagar lo que deben a los Obiang, sus parientes, familiares y amigos se cargan con ellas; mientras siguen los cuerpos o cadáveres en los depósitos, se incrementan las cantidades reclamadas. Hay familias que llegan a pagar para recuperar los cuerpos de sus seres queridos 3, 4, 6 hasta 10 millones de francos cefas; otros muchos, al no poder reunir tanto dinero, los dejan abandonados; la suerte que corren muchos de esos cuerpos es como el hallazgo del ‘forense’ esos días con una bolsa de huesos y cráneos en su coche.
Su Santidad; en un país en el que no se respetan ni siquiera a los muertos, son secuestrados y piden que paguen la hospitalización y el impuesto por morir y no les dejan que descansen en paz, trapichean y hacen negocios lucrativos con sus cuerpos y pasan olímpicamente del sufrimiento y la angustia de los familiares, ¿merece la pena ser visitado por el Representante de Cristo en la tierra?
Obiang se ha apropiado del país, lo ha repartido entre su familia como si fuera una herencia suya para que cada uno explote su parcela y viva de ello a cuerpo de Rey, mientras el país está abandonado y el pueblo también lo pasa canutas.
Esta es la vida que llevan los guineanos, el día a día del país que usted ha elegido visitar, Su Santidad; donde ni los vivos viven, ni los muertos descansan en paz porque los Obiang están determinados a no dejar vivir a los guineanos en su propia tierra.
A ver si el Espíritu Santo que le acompaña, le ha acompañado por donde va, puede tocar los corazones de esos desalmados y criminales que han hecho del país un verdadero infierno terrenal.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?








