
Goyo Mesian preso por orden directa de Teodorín
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Según documentación interceptada por nuestras fuentes, fechada el 8 de julio de 2025 y firmada por el Jefe de Protocolo de Estado, la Presidencia de la República ordenó la puesta en libertad de Gregorio Mesian Ada, conocido como Goyo, empresario guineoecuatoriano que llevaba meses privado de libertad de manera arbitraria. En la misma instrucción se señalaba también la restitución del dinero que le fue incautado durante su detención.
El expediente es claro. La carta enviada al Fiscal General de la República por el órgano de Protocolo transmite expresamente la orden de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, mientras que en el propio escrito de clemencia elevado por Goyo al Jefe de Estado aparece la nota manuscrita: “Que sea liberado y que se restituya su dinero en cuanto antes”. Esa anotación lleva la marca inequívoca de la voluntad del dictador. Sin embargo, los hechos posteriores muestran lo contrario.


Goyo, tras pasar por la Gendarmería, por el llamado “Guantánamo” y finalmente por la prisión de Black Beach durante meses, solo pudo estar ocho (8) horas en su casa después de recibir la orden de liberación. Al día siguiente, fue llamado de nuevo a la Gendarmería, donde le notificaron que sería detenido otra vez “por orden del vice de la superioridad”. Desde entonces, permanece encarcelado, en un claro acto de desobediencia a la máxima superioridad y al propio sistema judicial.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia tampoco entiende cómo Gregorio Mesian sigue tras las rejas, cuando el mandato oficial ya había sido ejecutado por los jueces. Todo indica que la mano de Teodorín, se impuso sobre la de quien es vice, demostrando un pulso de poder sin precedentes.
Según comentarios recogidos por este medio, cada vez que se le ha convocado para tratar este asunto, Teodorín “hace la cobra”: se niega a dar la cara y acaba montando escenas de berrinches. Incluso cuando se intentó abordar el caso en su propio pueblo, decidió no acudir a la cita, evidenciando su desprecio por cualquier mediación o responsabilidad tribal.
Este caso desnuda la paradoja del régimen: mientras el vicepresidente se presenta como adalid en la supuesta lucha contra la corrupción, en la práctica viola órdenes presidenciales y desprecia decisiones judiciales, manteniendo preso a un ciudadano sin ningún auto ni base legal. No se trata de una detención: se trata de un secuestro, sostenido por la voluntad de un hombre que actúa por encima de las instituciones.
La situación de Goyo Mesian prueba, pues, hasta dónde ha llegado el descontrol institucional en Guinea Ecuatorial, donde ni las órdenes del propio dictador son respetadas por su inmediato inferior.








Yo no me fío mucho del padre ¿y si es parte del plan; el poli bueno y el poli malo?
Porque me cuesta creer que el hijo no le haga caso al padre tan abiertamente