
Otra vez Guinea Ecuatorial manifiesta al Mundo su horizonte de salvajismo
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En los últimos meses, en la isla de Annobón, Guinea Ecuatorial, las autoridades en la isla han vuelto a manifestar, sobre la población civil, la crueldad de la dictadura en Malabo. Guinea Ecuatorial debe redoblar sus esfuerzos para cumplir y aplicar, al menos, las normas internacionales de derechos humanos ratificadas ante las Naciones Unidas, garantizando así el disfrute efectivo de los derechos de su pueblo.
¿Qué relato de terror, inspirado en los recientes hechos reales, están escribiendo las autoridades de nuestro país, Guinea Ecuatorial, en la isla de Annobón, donde someten a la población civil a golpes, detenciones arbitrarias, privaciones de libertad y otras vulneraciones de sus derechos fundamentales?
Sabemos que muchas dictaduras que aún imperan en el mucho actúan bajo el paraguas de grandes potencias. Estos gobiernos conocen los daños que los regímenes dictatoriales causan a los pueblos que someten y saben que, bajo esas condiciones de opresión y barbarie, resulta difícil que la población pueda construir un futuro digno y esperanzador.
El alma y la conciencia del pueblo de Guinea Ecuatorial, del pueblo de Annobón en particular, están enfermas y agonizan en el universo del subdesarrollo. Ante esta grave situación, apelamos a todas las escritoras y a todos los escritores de Guinea Ecuatorial, de todas las generaciones, a realizar una profunda reflexión sobre el papel que nos corresponde desempeñar y a preguntarnos en qué estamos fallando con un pueblo abocado al fracaso por la sinrazón de quienes dirigen el país. Las escritoras y los escritores somos, en cierto modo, médicos del espíritu, terapeutas de la memoria, psicólogos del alma y arquitectos de la esperanza. Nuestra palabra puede contribuir a sanar heridas, despertar o reverdecer conciencias y rescatar la dignidad de los pueblos. Las escritoras y los escritores de Guinea Ecuatorial debemos procurar imponer la ilusión sobre la desilusión imperante en la conciencia del pueblo a propósito de la dictadura del presidente Teodoro Obiang Nguema.
Debemos ser plenamente conscientes de la responsabilidad que la historia y nuestra propia conciencia nos han encomendado. Es nuestro deber poner el arte y la literatura al servicio de la verdad, de la libertad y de la justicia, evitando eludir el compromiso moral que tenemos con nuestro pueblo y con las generaciones futura.
Las annobonesas y los annoboneses son herederos de una tradición de lealtad, lucha, unidad, supervivencia, humanismo, respeto, disciplina y empatía. Sin embargo, hoy se pretende presentar al pueblo de Annobón como el origen de todos los males y convertir la isla en un lugar inhóspito, relegado y utilizado durante décadas como cárcel para delincuentes. Es necesaria una revisión urgente del proyecto de desarrollo que el Gobierno de Guinea Ecuatorial viene trazando para la isla de Annobón.
¿Le importan al presidente Teodoro Obiang las pésimas condiciones en que se viene viviendo en la isla de Annobón, para invertir allí lo necesario y mejorar la situación de los ciudadanos, como lo viene haciendo en su tierra natal, Mongomo?
La mujer y el hombre constituyen el verdadero motor del progreso de toda sociedad. Que en una comunidad humana prevalezca el bien o el mal depende, en gran medida, de la responsabilidad, la conciencia y el compromiso de quienes la integran y dirige. A día de hoy nuestro país, Guinea Ecuatorial, es una desilusión.
Resulta inimaginable e inconcebible que, aún hoy, los responsables de la dirección política de Guinea Ecuatorial continúen aplicando sobre Annobón políticas de mentira, tortura, aislamiento, sometimiento, incomunicación y privaciones que condenan a su población a una escasez continua y dificultan el ejercicio de una vida verdaderamente digna.
Porque ningún pueblo merece vivir condenado al aislamiento, al miedo y al olvido. La dignidad humana, la libertad, la imparcialidad y la justicia deben prevalecer siempre sobre cualquier forma de opresión.
Escritor de Guinea Ecuatorial.












