
Ballovera acusa a los poderosos de “inventar” la pobreza
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Según una publicación difundida en su muro de Facebook, el poeta annobonés Francisco Ballovera Estrada ha lanzado una dura reflexión sobre la desigualdad y los mecanismos que, a su juicio, mantienen a millones de personas atrapadas en la precariedad.
En el texto, Ballovera sostiene que la pobreza no es un accidente ni una simple consecuencia económica, sino una herramienta funcional: “La pobreza es un invento muy útil en nuestra sociedad”, escribe, afirmando que ese “invento” beneficia a quienes lo crean, lo mantienen y lo explotan.
Paco, para el entorno más cercano, describe un sistema en el que hombres y mujeres con poder “fingen luchar” contra la desigualdad mientras preservan las reglas que les favorecen. En esa lógica, cuestiona el papel de las grandes cumbres y discursos institucionales sobre pobreza: para Ballovera, no serían más que escenografías globales destinadas a proteger el “status quo” y a mantener a los de abajo en una posición de sumisión, “usando siempre diferentes métodos y formas renovadas” que dificultan comprender el mecanismo real de dominación.
“¿Un rico querrá realmente que un pobre se iguale a él? ¡Imposible!”, plantea el poeta, insistiendo en que la existencia de pobres sirve para justificar la riqueza de otros y alimentar una sensación de superioridad.
Ballovera también dirige su crítica hacia las propias sociedades golpeadas por la miseria, señalando que la división, el enfrentamiento y la pérdida de unión terminan debilitando a quienes más necesitarían organización y determinación para resistir. En su lectura, mientras se perpetúan estructuras que empujan hacia la precariedad, las víctimas acaban autodestruyendo la valentía y la cohesión que permitirían afrontar “cualquier obstáculo”.
La publicación ha circulado entre lectores y activistas de la diáspora y dentro del propio país, donde el debate sobre desigualdad, oportunidades y reparto de la riqueza sigue siendo una herida abierta, especialmente para territorios históricamente marginados como Annobón.
La idea de Ballovera es incómoda precisamente porque apunta a una verdad que muchos prefieren maquillar; la pobreza no solo se padece, también se gestiona políticamente. Y en Guinea Ecuatorial, donde el poder repite promesas de desarrollo mientras barrios, familias y jóvenes siguen contando monedas para sobrevivir, su frase cae como una bofetada: si la pobreza es un “invento”, entonces alguien aquí está cobrando por mantenerlo funcionando.







