Cuando una Archidiócesis desmiente rumores, «Habemus Problema»

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CUANDO EL RÍO SUENA AGUA LLEVA‘.

Por José Eugenio Nsue

La degradación de la sociedad guineoecuatoriana ha tocado fondo hasta el extremo de que encontrar una institución, grupo social o un colectivo que salvar, resulta misión imposible; se parece a lo que el sociólogo y filósofo polaco, Zygmunt Bauman llama: «sociedad líquida«; un paradigma que plantea una transición radical desde una época ‘sólida’ que da o daba certezas (tradiciones, relaciones humanas, empleos o instituciones como la iglesia), a una era marcada por la incertidumbre y la inestabilidad. Nada es de lo que era, todo cambia, fluctúa como el líquido.

Antes, la iglesia católica era una de las instituciones inquebrantables con sólidos cimientos; inspiraba respeto porque estaba ocupada por personas que inspiraban respeto, eran cabales, llenas de sabiduría y del Espíritu Santo. Todos los que querían que sus hijos tuvieran una formación sólida, humanística y una educación en valores moral, espiritual y éticamente, los mandaban a los colegios y centros religiosos; los sacerdotes, religiosos y religiosas, eran hombres y mujeres que encarnaban todos esos valores de seriedad, respeto, rectitud, honestidad, cuya espiritualidad se respiraba por los cuatro costados. En muchas partes, también en la Guinea española o preindependiente; la iglesia católica se convirtió en un refugio tanto para los desamparados, excluidos sociales, enfermos y marginados; como para todos aquellos que buscaban encontrarse consigo mismos, la paz interior, el camino correcto; querían aprender, conocer la verdad, tener certidumbres. En ese gremio, los Obispos, Arzobispos o Cardenales, fuera de la Santa Sede, eran unos ejemplos y modelos de esa rectitud moral. La iglesia católica era la institución incorruptible, por eso era temida por los poderes mundanos y poderosos porque sabían que ella era, representaba la voz de Dios y encarnaba la autoridad divina en la tierra.

Nada de eso se puede afirmar actualmente en la iglesia católica, peor aún en la nuestra, que no se sabe dónde está, qué hace y quiénes la integran.

La Archidiócesis de Malabo es el paradigma de lo desnortado que se encuentra cada vez. Este pasado 19 de los corrientes, leímos en ‘EBIBEYÍN INF+NEWS‘, que la Archidiócesis de Malabo, a través de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social, sacó un Comunicado Oficial en el que se desmintía categóricamente las informaciones difundidas en redes sociales sobre una supuesta dimisión de Su Excelencia Reverendísima Mons. Juan Nsue Edjang Mayé, Arzobispo Metropolitano de Malabo. Prosigue la noticia: «Según el documento firmado por el Delegado Episcopal de Medios de Comunicación Social, el reverendo padre Macario Ondo – Ndong Mbang, hasta la fecha la Archidiócesis no ha recibido ninguna comunicación oficial ni de la Santa Sede ni del propio Arzobispo referente a una eventual renuncia a su ministerio episcopal…«.

No sabemos si el Delegado Episcopal de Medios de Comunicación Social, hace alusión al FLASH de Radio Macuto del pasado miércoles 17 que decía: «Fuentes de Radio Macuto aseguran que el Papa León XIV ha pedido la dimisión del arzobispo de Malabo, monseñor Juan Nsue Edjang Mayé, «por los hechos acaecidos antes de su llegada a Malabo»

En todo caso, si el Delegado Episcopal de Medios de Comunicación Social se dedicara a desmentir todos los rumores o noticias que aparecen en las redes sociales porque en el país no hay otra forma de informarse porque no existen medios de comunicación convencionales objetivos ni serios, sobre la iglesia, seguramente, no dará abasto. Si solo intenta desmentir aquellas que se refieren exclusivamente a ‘Su Excelencia Reverendísima Monseñor‘, tampoco tendría tiempo suficiente. Lo que aún llama poderosamente la atención es, por qué ahora y esta noticia de la dimisión del Arzobispo, es cuando el Delegado Episcopal sale al paso de prisa y corriendo a sacar un comunicado para desmentir rumores o bulos cuando el Arzobispo Juan Nsue Edjang ha estado en el candelero permanentemente; si no es por su sobreexposición y la defensa furibunda a ultranza del PDGE, los Obiang y la difunta suegra (si soy obispo hoy es gracias a…); o por el uso particular y familiar que hizo con los miles de millones que Obiang le dio para arreglar los desperfectos que causó el incendio de la catedral de Malabo, que utilizó, le acusan, como si fuera un donativo personal contratando a su hermana como administradora; y si fuera poco, la muerte del Vicario General de Malabo, el padre Fortunato Nsue Esono está en las redes sociales día sí día también donde es señalado como instigador o cómplice; hay decenas de audios y escritos que inundan las redes con especulaciones, afirmaciones y sospechas de su implicación; pero, no ha salido el Delegado Episcopal de Medios de Comunicación Social a desmentirlo.

Cuando el río suena agua lleva. Radio Macuto asegura que sus fuentes, que son buenas y fiables, le habrían dicho que el Papa había pedido al Arzobispo Juan Nsue Edjang que presente su dimisión; los que tienen que saberlo son por un lado la Santa Sede, por otro lado el destinatario, el mismo Arzobispo y a quienes él quiere compartírselo, o sea, su entorno más allegado; una petición que debe ser satisfecha aunque duela si no quiere crear un conflicto con la Santa Sede. Entonces, ¿cómo quiere el Delegado Episcopal que se haga pública una dimisión que no se ha producido o que Su Santidad haga un comunicado oficial de una conversación privada, en todo caso?

Mi padre que fue un sabio hombre, en gloria esté, nos decía: ‘en boca cerrada no entran moscas‘. Yo que el Delegado Episcopal de Medios de Comunicación Social; esperaría un poco más antes de emitir comunicados, afirmar o negar cuestiones relacionadas precisamente con el Arzobispo ese, que tiene más sombras que luces. No vaya a ser que en menos que cante el gallo, le dejen con el trasero al descubierto y tiene que comer con papas sus propias palabras (una expresión popular).

Si la iglesia católica guineoecuatoriana va como va, y está como está; en gran parte es por culpa de personajes como Juan Nsue Edjang Mayé. Por lo que cuentan de él, no es trigo limpio, está tan pringado que no le salva ni el Espíritu Santo. Con el asesinato del padre Fortunato, si tuviera aún la conciencia y algo de dignidad, antes de que se lo exija el Papa, debería haberse dimitido por acción, colaboración o por omisión. Así de claro.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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Un comentario

  1. ¡Adiós Juan Nsue Edjang Maye, el «arzobiri» del PDGE. ¿Se va de vacaciones a descansar para luego regresar? ¡Pobre hombre! Aunque de cara a la galería se plantee como un alejamiento voluntario y temporal por descanso, los antecedentes inmediatos y las dinámicas de la Curia Romana apuntan a que Juan Nsue Edjang Maye, el fervoroso pedegista y presunto autor intelectual del asesinato de don Fortunato Nsue, HA SIDO APARTADO (dicho suavemente) de forma cautelar. Es una transición FORZADA en diferido: una vez fuera del foco y del territorio nacional, el camino queda libre para que el Vaticano nombre un Administrador Apostólico y formalice su relevo definitivo sin el ruido de un CESE FULMINANTE.

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