
NEXOS documenta el desvío masivo de la ayuda internacional durante el Consejo Militar Supremo
La segunda entrega de NEXOS analiza el desvío de la ayuda internacional recibida durante el Consejo Militar Supremo y reclama que Obiang rinda cuentas por el destino de aquellos fondos.
Share your love
La segunda entrega de «Contribución al avalúo del perjuicio financiero irrogado al Estado por la familia Obiang» reconstruye la captación y el destino de los recursos recibidos por Guinea Ecuatorial entre 1979 y 1982. Según NEXOS, la ausencia de controles permitió que la ayuda destinada a reconstruir el país fuera desviada en beneficio de Teodoro Obiang y de su familia.
NEXOS-GE ha publicado la segunda entrega de «Contribución al avalúo del perjuicio financiero irrogado al Estado por la familia Obiang», dedicada al periodo del Consejo Militar Supremo. El nuevo capítulo, titulado «El desvío masivo de la ayuda internacional», examina la búsqueda de financiación exterior emprendida por Teodoro Obiang después del golpe de Estado del 3 de agosto de 1979 y el destino de los recursos obtenidos durante sus primeros años en el poder.
El texto original puede leerse íntegramente en la página de NEXOS-GE.
La investigación retoma el punto en el que terminó la primera entrega, la desaparición de los fondos encontrados en el domicilio del derrocado Francisco Macías Nguema y del dinero que este mantenía en bancos extranjeros. Una vez volatilizados esos recursos, Obiang inició una campaña internacional para obtener financiación bajo la promesa de reactivar una economía devastada.
Según NEXOS, la reconstrucción nacional sirvió de cobertura a una política orientada desde el comienzo al enriquecimiento de Obiang y de su familia mediante la apropiación de las finanzas estatales. El perjuicio alcanzó también a las personalidades civiles y militares que apoyaron el golpe confiando en las promesas de cambio y que después terminaron marginadas, empobrecidas, exiliadas o abandonadas por el régimen.
La nueva dictadura buscó dinero simultáneamente en España y Francia. Obiang utilizó las relaciones internacionales como moneda de cambio con los países que habían respaldado la denominada «Operación León», mientras ofrecía a París un acercamiento al espacio de influencia francés y aprovechaba la voluntad española de recomponer sus relaciones con su antigua colonia.
José Luis Leal, entonces ministro español de Economía, viajó a Guinea Ecuatorial con motivo de la investidura de Obiang, celebrada el 12 de octubre de 1979. Durante aquella visita le presentó un plan para relanzar la producción de cacao, café, madera y pesca, además de recuperar servicios básicos como la electricidad, la sanidad y el agua potable.
El 23 de octubre de ese mismo año, Florencio Mayé Elá, vicepresidente primero y responsable de Asuntos Exteriores, firmó con España el Tratado de Amistad y Cooperación que pasó a regular las relaciones bilaterales. El acercamiento quedó escenificado con la visita oficial de los reyes de España a Guinea Ecuatorial entre el 13 y el 16 de diciembre de 1979.
Mientras reforzaba los vínculos con Madrid, el Consejo Militar Supremo aceleraba su acercamiento a Francia. Salvador Ela Nseng, segundo vicepresidente encargado de Finanzas y Comercio, firmó en París el Acuerdo de Cooperación Económica, Técnica, Científica y Cultural el 28 de noviembre de 1979.
Obiang realizó su primera visita de trabajo a París entre el 13 y el 17 de noviembre de 1980. Su primer viaje a España no tendría lugar hasta mayo de 1982. Durante aquella estancia en Francia, el presidente Valéry Giscard d’Estaing anunció que su país financiaría la construcción de una central hidroeléctrica en Guinea Ecuatorial con una capacidad de producción de ocho gigavatios hora.
NEXOS recoge dos versiones sobre otros beneficios que Obiang habría obtenido durante esa visita. Algunas fuentes citadas por la plataforma sostienen que Giscard d’Estaing le concedió nueve millones de francos franceses. Otras afirman que el Gobierno francés le permitió disponer de los fondos depositados por Macías Nguema en bancos franceses.
Entre el 22 y el 25 de septiembre de 1982, Obiang regresó oficialmente a París y firmó un acuerdo que autorizaba a la flota pesquera francesa a faenar en aguas territoriales ecuatoguineanas. La contrapartida económica pactada no fue divulgada.
Para NEXOS, la relación con la llamada «Françafrique» se convirtió en una de las principales bases diplomáticas de la nueva dictadura, pese al discurso de Obiang sobre la identidad hispánica de Guinea Ecuatorial. La plataforma sostiene que la cercanía con las élites francesas y la tolerancia de París hacia los regímenes de su área de influencia llevaron a la familia gobernante a instalar en Francia su principal centro de recepción y blanqueo de fondos públicos.
Ese entramado comenzaría a quedar expuesto años después por la justicia francesa durante el proceso conocido como el de los «bienes mal adquiridos». En los primeros años del régimen, sin embargo, Obiang dirigía el Estado mediante normas militares de excepción. No existían una ley presupuestaria ni instituciones capaces de fiscalizar el manejo del erario.
La misma opacidad rodeó los fondos entregados por España desde el 3 de agosto de 1979 hasta la Conferencia de Países Donantes celebrada en abril de 1982. Las estimaciones sobre el importe de aquella ayuda presentan diferencias considerables.
Joaquín Ortega, entonces subsecretario español de Asuntos Exteriores, declaró durante la conferencia que Guinea Ecuatorial había contraído con España una deuda de 10.000 millones de pesetas, equivalentes, según el cálculo reproducido por NEXOS, a unos 42.000 millones de francos CFA. La prensa española la situó en torno a los 11.000 millones de pesetas. Rodrigo Rato afirmó posteriormente que España había condonado una deuda superior a los 17.000 millones.
Las contradicciones no afectan solo a la cuantía. NEXOS cuestiona también que los recursos tuvieran claramente el carácter de una deuda reembolsable. El Tratado de Amistad y Cooperación presentaba la colaboración entre ambos países como una tarea solidaria y establecía que Guinea Ecuatorial contribuiría progresivamente a financiar las actividades cuando la recuperación económica y sus recursos lo permitieran.
La polémica sobre el destino de la ayuda española deterioró la imagen del Consejo Militar Supremo. Según el documento, el régimen trató de contrarrestar ese descrédito dando mayor protagonismo a la educación y la cultura, sectores utilizados para proyectar una apariencia de compromiso social y seguir captando financiación.
En abril de 1981, el Gobierno solicitó ante el Consejo Ejecutivo de la UNESCO la inclusión de Guinea Ecuatorial en programas regionales de desarrollo educativo y cultural. NEXOS interpreta esa iniciativa como parte de una estrategia de imagen que ocultaba el carácter cleptocrático del régimen y su búsqueda constante de recursos exteriores.
Con el respaldo del representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Gerd Merrem, el Gobierno organizó en Ginebra una Conferencia de Países Donantes a partir del 19 de abril de 1982. Guinea Ecuatorial solicitó 140 millones de dólares para financiar 50 proyectos multisectoriales durante una primera fase de tres años.
El régimen ofreció como contrapartida facilidades para la entrada de capital extranjero y expectativas de rentabilidad para los posibles inversores. La conferencia debía servir para financiar la recuperación de la economía, pero se celebró mientras aumentaban las tensiones entre el Consejo Militar Supremo y el Gobierno español por el manejo de la ayuda ya concedida.
Los fondos españoles se canalizaban a través de una oficina de cooperación dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores. NEXOS sostiene que, ante la inexistencia de un mecanismo mixto de control, la parte guineoecuatoriana los desvió de manera sistemática con la colaboración de algunos diplomáticos y empresarios españoles.
La plataforma atribuye a ese desvío el fracaso de la ayuda para aliviar la pobreza heredada del régimen de Macías. Los recursos destinados a recuperar la producción y los servicios básicos habrían terminado, según su análisis, bajo el control de Obiang y de su familia.
La Conferencia de Países Donantes introdujo posteriormente un sistema multilateral de control y seguimiento en el que debían participar tanto los países financiadores como el Estado receptor. Para NEXOS, la creación de ese mecanismo revela las deficiencias del modelo anterior y la facilidad con la que los fondos podían utilizarse sin rendición de cuentas.
El documento cuestiona que siga restringido el acceso a la información relativa a las partidas de los presupuestos españoles destinadas a la cooperación con Guinea Ecuatorial. La plataforma afirma que no consta que esa documentación esté protegida por la legislación sobre secretos oficiales y considera que podría esclarecer hechos susceptibles de constituir malversación de fondos públicos.
NEXOS reclama que se explique al pueblo guineoecuatoriano cuánto dinero se recibió, qué obligaciones se asumieron y cuál fue el destino final de los recursos concedidos durante los tres primeros años del Consejo Militar Supremo. La posterior condonación de la deuda por parte de España no elimina, según la plataforma, la obligación de rendir cuentas sobre el uso de los fondos.
La organización considera que la ausencia de resultados económicos y sociales, unida a la documentación que afirma haber reunido, aporta indicios del desvío de la ayuda internacional. Sostiene que esos hechos podrían constituir delitos de malversación de fondos públicos por los que Teodoro Obiang debería responder. Más de cuatro décadas después, el régimen continúa sin ofrecer una explicación verificable sobre el dinero recibido para reconstruir un país que permaneció sumido en la pobreza.












El dinero llegó para reconstruir el país. Pero, la falta de controles permitió desviarlo mientras la población seguía en la miseria.