47 años de dictadura y saqueo: el monólogo delirante de Obiang sobre el supuesto «Golpe de Libertad»

Teodoro Obiang conmemora 47 años de poder absoluto intentando presentar el golpe militar de 1979 como el nacimiento de la libertad en Guinea Ecuatorial.

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Mientras Guinea Ecuatorial continúa atrapada entre la pobreza y la represión, el clan gobernante celebra este 3 de agosto de 2026 los 47 años de un régimen dictatorial. En un discurso ajeno a la realidad del país, el patriarca de Malabo intenta presentar un golpe de fuerza familiar y militar como un acto de liberación.

Por OLBIF

Cuarenta y siete años. Ese es el triste balance del dominio de un clan sobre Guinea Ecuatorial. Este 3 de agosto de 2026, desde su burbuja dorada de Djibloho, Teodoro Obiang ha considerado oportuno celebrar lo que se atreve a calificar como aniversario del «Golpe de Libertad». Un oxímoron grotesco, teniendo en cuenta que el pronunciamiento de 1979 no hizo más que sustituir una tiranía sanguinaria por una dictadura militar y cleptocrática igualmente feroz.

Fiel a su retórica habitual, el dictador no ha escatimado superlativos para ensalzar a un Ejército convertido en milicia al servicio exclusivo de su familia. Olvidando convenientemente la pobreza endémica que golpea al pueblo ecuatoguineano, pese a las inmensas riquezas petroleras del país, incluso se ha atrevido a exhibir la clasificación fantasiosa de un oscuro instituto para proclamar que su gobierno es un modelo de paz. Una paz de cementerio, sostenida por el terror policial, la arbitrariedad y el nepotismo institucionalizado.

Como sus homólogos autócratas de África Central, que aterrorizan a sus poblaciones para perpetuarse en el poder, el dueño de Malabo vive en un mundo paralelo. En su visión, el ciudadano no es más que un simple figurante obligado a aplaudir un sistema que saquea los recursos nacionales, mientras la juventud del país queda condenada al desempleo y la desesperanza.

Pero, a medida que pasan los años, la mascarada pierde fuerza. Los discursos interminables y la autoglorificación no podrán ocultar eternamente el fracaso moral y económico de un régimen acorralado. El 3 de agosto no quedará en la historia como el amanecer de la libertad, sino como el símbolo de una dictadura agonizante que el pueblo, tarde o temprano, barrerá para cerrar por fin esta página oscura.

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