
¿Nuestros hijos, nacidos en la diáspora, conocen la realidad en el país de sus progenitores; les afecta, sienten por ellos?
Share your love
Por José Eugenio Nsue
De un tiempo a esta parte, cuando en los años 2010 empezaban a convocar a jugadores de padres guineoecuatorianos para ir a jugar con la Selección Nacional de Guinea Ecuatorial; primero, me opuse frontalmente porque no entendía que un país teniendo una juventud capacitada para llegar a ser grandes futbolistas como nuestros vecinos de Camerún (Roger Milla, Samuel Eto’o, Gérémi Njitap, Thomas N’kono, Rigobert Song…) o Gabón (Pierre – Émerick Aubameyang, Mario Lemina o Dénis Bonanga, etc); sin embargo, no la promociona el régimen, no hay tampoco políticas deportivas en el país, en cambio quieren formar una Selección antes con mercenarios, ahora con los hijos cuyos padres tuvieron que marcharse para buscar las habichuelas fuera y sacar adelante a sus hijos con mucho sacrificio; después, sin que cambie de postura, pensé que quizás sería una oportunidad para que los hijos convocados, aprovecharían para comprobar in situ y ver todo lo que sus padres les habrían contado de cómo era aquello, cómo vivía la gente y por qué tuvieron que marcharse del país para no volver, comprobar el horror permanente que vive la población, para así reaccionar, y si podían compadecer de sus padres y hacer algo.
Pasaba el tiempo, no solo no les conmovía la situación del país, de la extrema pobreza generalizada, así como las injusticias y los abusos de todo tipo que se cometen a diario; hasta algunos se convirtieron en defensores a ultranza del régimen y sus embajadores ante la opinión internacional para blanquearlo negando como lo hizo Juvenal Edjogo en el programa ‘El Chiringuito» de Josep Pedrerol, negando que en Guinea no se conculcaban los DDHH, ni había torturas; la gente no pasaba hambre ni había pobreza tal como se contaba en Occidente. Otros como Rodolfo Bodipo o Benjamín Zarandona, etc, encontraron una oportunidad para hacer negocio y sumarse al dicho según el cual: ‘a río revuelto, ganancia de pescadores.
Los ha habido como Emilio Nsue y compañía que hasta que no vieron las orejas al lobo, sus vidas en peligro tanto deportiva como su integridad física, ya por las condiciones y medios de transporte que les obligaban desplazarse para jugar, ya el abandono y las humillaciones que eran objeto (hoteles sin pagar y sin comida, largas horas abandonados en los aeropuertos…), ya por la desorganización de la Federación de Fútbol y el Ministerio del ramo; no habían dicho que esas bocas eran suyas. Daba la impresión de que les importaba más las suculentas dietas que recibían, que un amor y sentimientos patrióticos sinceros al país, amen de que ninguno de esos jugadores era guineano, no podía situar el país al que iban a «defender» en el mapa; se les veía como mercenarios.
Ante esta anomalía y desconcierto en la conducta de los hijos de padres de origen guineoecuatoriano de ponerse de perfil o descaradamente, alinearse con el régimen que somete a la población; uno se pregunta: ¿qué ha fallado para que nuestros hijos no sientan por lo que pasa en nuestro país de nacimiento y solidaricen con los ciudadanos que sufren? ¿Será porque muchos padres, al estar tan desilusionados con su país, han optado por no hablarles de ello, o bien, a pesar de contarles la realidad que se vive ahí, pero los hijos pasan, tienen otras prioridades igual que los hijos de aquí en Europa que no se comprometen con nada, pasan de la política, de temas sociales, embaucados por el indiferentismo patológico, materialismo y hedonismo?
Lamine Yamal, sin lugar a dudas, es la estrella más mediática mundialmente de madre guineoecuatoriana hoy por hoy, por lo tanto también lleva sangre guineana. Consta que fueron abandonados por el padre, la madre tuvo que criarlo sola, ayudada por la abuela paterna. Se supone que la madre le hablaría de Guinea, su país, de su pueblo, tribu, distrito, parientes; le contaría alguna de nuestras costumbres y tradiciones, etc, etc. Resulta que una vez convertido precozmente en una figura futbolística mundial, se ha hecho más marroquí que español, ya no digamos si sabe algo del país de su madre. Se confiesa y presume ser musulmán (hace el Ramadán, dicen), a juzgar por ese hecho, no deberá comer ‘jalufo’ (cerdo), rezaría 5 veces al día como un buen musulmán como se le ve cada vez que salta al campo a jugar con el ritual musulmán igual que Brahim.
Durante la celebración del Barça de la consecución de la Liga española, se le vio enarbolando la bandera palestina como protesta por la masacre que sufre este pueblo de mano de Israel; cosa loable, pero la duda surge cuando no hace lo mismo con el país de su madre que también sufre muchas injusticias, pobreza, miseria, falta de hospitales, escuelas, etc, etc, para así ser ecuánime.
Se sabe que de entre todas las mujeres de todos los países, las guineanas son las más dóciles en brazos de los extranjeros, dichos por ellos mismos; en cuanto se enamoran de cualquiera de otra nacionalidad, dejan de ser guineanas para convertirse, complacer o hacer la voluntad de sus parejas, seguir sus costumbres, tradiciones o culturas. Sabemos asimismo que, según la tradición árabe (religión musulmana), toda mujer que se casa con un musulmán aun siendo de otra religión, tiene que convertirse a la religión del marido y someterse a su voluntad; sin embargo, una musulmana, jamás debe casarse con un no musulmán, a no ser que él se convierta primero. No sería de extrañar entonces, si la madre de Lamine Yamal, aun habiéndose separado del padre de este, siguió siendo musulmana, bautizara a su hijo en la religión musulmana y le educara en su cultura; eso no quita de que también le hubiera educado también en su cultura y hablarle de su país de nacimiento para que el hijo se acuerde igualmente de Guinea Ecuatorial.
No sé si nuestros hijos, nacidos en el extranjero de parejas mixtas u homogéneas, llegados a ser famosos, son conscientes del favor que pueden hacer a sus padres y a su nación, si utilizaran sus influencias y popularidad a hacer eco de los atropellos, injusticias, crímenes y miseria que pasan en el país de sus padres; el impacto mediático que pueden tener como lo de la bandera palestina de Lamine Yamal en la celebración de la Liga. Seguro que si así lo hicieran, otro gallo cantaría.
No les pedimos que reparten sus fortunas con obras sociales, como Samuel Eto’o, Sadio Mané o Seydou Keita, etc, etc, a favor de los moribundos y hambrientos guineoecuatorianos; tampoco queremos exponerlos ante el peligro como lo insinuó un carisimo mandándoles al frente de no se sabe dónde como si denunciar las injusticias y arbitrariedades fuera un crimen o delito; les pedimos que sientan verdaderamente por el país de sus progenitores, que sean solidarios no con dádivas, ni con prebendas, sino solidarizando con esta sociedad que sufre y se está muriendo. Que sean embajadores de la causa guineoecuatoriana prestando sus voces, igual como lo hacen con Palestina o Ucrania. Nunca es tarde. Si así lo hicieran, sus padres y los pueblos de Guinea Ecuatorial se lo agradecerán infinitamente.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?














