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Reunido de urgencia este martes 19 de mayo de 2026, el clan que sostiene la dictadura en Guinea Ecuatorial validó el anteproyecto de presupuesto 2027 del Tesoro Público. Bajo la apariencia de una simple liturgia burocrática y de una supuesta “racionalización”, este encuentro extraordinario prepara en realidad una nueva distribución opaca de las riquezas nacionales en beneficio exclusivo de una minoría aferrada a sus privilegios.
Por OLBIF
Se trata de una obra de teatro administrativa perfectamente engrasada, de esas que el poder de Malabo domina como nadie. Ante el próximo examen de la Ley General de Presupuestos del Estado para 2027, el llamado Ministerio del Tesoro y Bienes del Estado celebró un consejo de administración extraordinario. Detrás del lenguaje técnico y de las sonrisas de rigor, la reunión revela el nerviosismo de un sistema corrupto que intenta cerrar con llave los cordones de la bolsa pública antes de la asfixia total de una economía nacional minada por el desvío sistemático de fondos públicos.
Al frente de este encuentro a puerta cerrada se encontraba la jerarquía obediente del aparato financiero de Obiang, encabezada por Milagrosa Obono Angüé y su secretaria de Estado, Genoveva Nsengbeme Biyogo. Frente a ellas, un cenáculo de cortesanos formado por directores de patrimonio, tesoreros y comisarios de cuentas se reunió para evaluar la gestión del primer trimestre de 2026 y fijar las previsiones del año próximo.
Los jerarcas del saqueo intentaron justificar sus futuros gastos invocando los criterios de “diversificación económica” y “control riguroso” dictados por el Ministerio de Hacienda. Son expresiones cuidadosamente preparadas para impresionar a los socios internacionales, pero que resultan casi cómicas en una dictadura de África Central donde el nepotismo funciona como método de gobierno. La exhortación final de la presidenta de la sesión a “privilegiar las inversiones sociales” roza el cinismo puro, mientras las infraestructuras básicas del país se desmoronan y la población continúa privada de servicios esenciales.
Como era de esperar, el proyecto de presupuesto para el ejercicio 2027 fue aprobado por unanimidad, con los habituales retoques de forma. El texto pasará ahora a engrosar la larga lista de presupuestos fantasma de un régimen gerontocrático que utiliza el Tesoro Público como caja fuerte familiar. Mientras falte transparencia financiera y nadie rinda cuentas ante el pueblo, estas reuniones en la cumbre no servirán para planificar el desarrollo nacional, sino para organizar el reparto de la renta pública entre una oligarquía insaciable, definitivamente sorda al sufrimiento de los ciudadanos.