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Mientras el Banco de los Estados de África Central (BEAC) presume del auge de los servicios de pago digital en la CEMAC, su último informe sobre las remesas de la diáspora actúa como un espejo acusador contra el régimen de Malabo. Las cifras récord del dinero enviado por los guineoecuatorianos exiliados revelan el rotundo fracaso del gobierno en garantizar la dignidad de su propio pueblo. Lejos de ser un logro tecnológico, esos 557.300 millones de francos CFA transferidos por Mobile Money en 2023 representan el precio amargo que pagan las familias para compensar la incuria, la corrupción y el nepotismo endémico del poder.
Por OLBIF
El informe de la BEAC, que celebra la llamada “revolución Mobile Money”, levanta el velo sobre una verdad incómoda: la supervivencia de los hogares depende de la solidaridad transnacional, no de las políticas públicas. En Guinea Ecuatorial, donde los ingresos del petróleo son confiscados por una minoría y el pueblo se hunde en la miseria, el Mobile Money se ha convertido en un salvavidas.
De los 557.300 millones de francos CFA recibidos por toda la CEMAC en 2023, la inmensa mayoría proviene de la diáspora. Desde Europa llegaron 399 mil millones, de los cuales 388,4 mil millones proceden de países de la Unión Europea; desde América, 105,2 mil millones. Estas cifras confirman que, si el pueblo sobrevive, es gracias a los sacrificios de quienes viven en continentes menos contaminados por la mala gobernanza.
El Mobile Money se ha convertido en una “alternativa creíble” no por elección, sino por necesidad. Permite eludir los circuitos bancarios “pesados” y, sobre todo, el control asfixiante del régimen, que convierte cada flujo financiero en oportunidad de enriquecimiento ilícito. Es un “instrumento esencial de acceso a la liquidez, al consumo y a la inversión familiar” porque el Estado ha abandonado esas funciones en beneficio de la familia reinante.
El liderazgo camerunés
Mientras Guinea Ecuatorial, rica en petróleo pero pobre en dignidad, se hunde entre escándalos y miseria, Camerún se alza como el líder indiscutible de esta revolución digital. El país vecino concentra el 62,11 % de las cuentas Mobile Money y el 76,57 % del valor total de las operaciones en la subregión. Un dato que demuestra algo tan sencillo como contundente: sin petróleo también se puede progresar, si hay buena gobernanza económica.
En Malabo, en cambio, el enriquecimiento personal y la ostentación siguen prevaleciendo sobre el desarrollo tecnológico y las infraestructuras públicas.
Aunque la plataforma Gimacpay del GIMAC registró más de 12 millones de transacciones hasta el 31 de diciembre de 2023, las cifras no logran ocultar la verdad: en el caso de Guinea Ecuatorial, esas transferencias son el reflejo de una fuga de cerebros y de una miseria impuesta. Como dice un proverbio africano, “No se puede construir una casa con barro si nunca sale el sol que seca los ladrillos”.
El auge del Mobile Money en la CEMAC es la prueba tangible de la solidaridad popular frente al derrumbe institucional. El dinero de la diáspora no se destina a levantar escuelas ni hospitales, sino a mantener con vida a familias olvidadas por un Estado absorbido por su propio saqueo.
Para los guineoecuatorianos exiliados que envían miles de millones de francos desde Europa, el Mobile Money es hoy un acto de resistencia ciudadana y financiera. La verdadera revolución no será tecnológica, sino política: llegará el día en que esos fondos puedan invertirse en una patria liberada del nepotismo y gobernada con probidad.