Formación financiada, bolsillos llenos de algunos y militantes vacíos

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Según documentos y testimonios recogidos por Radio Macuto, parte de los fondos que la Fundación Pablo Iglesias destina al partido Convergencia para la Democracia Social (CPDS) no llegan a los destinatarios reales: los militantes de base. Bajo el paraguas de proyectos para “formación política y fortalecimiento democrático”, se ejecutan seminarios de bajo perfil, con apenas una veintena de asistentes, donde los participantes firman la recepción de dietas… sin que se especifique el monto recibido. Firman que han asistido y que han cobrado, pero no cuánto. ¿Suelen añadir el monto después? Es lo más probable, sobre todo si lo que interesa no es la transparencia con los participantes, sino la justificación ante el financiador.

Fundacion pablo iglesias

La única forma de saber que ha llegado dinero de la Fundación Pablo Iglesias es porque nos convocan a un seminario de tres o cuatro días”, señala un testimonio recogido por esta redacción. “Traen la foto de Pablo al final del seminario, nos dan algo para el taxi y poco más”, añade. Y eso, en el mejor de los casos.

Antes de la ejecutiva actual, la Fundación Pablo Iglesias financiaba viajes de militantes a España para participar en cursos de formación, con pasajes, estancias y logística cubiertos. También enviaban ponentes españoles a Guinea Ecuatorial.

¿Ya no sigue siendo el mismo partido y miembro de la Internacional Socialista?

Hoy, tras el relevo en la dirección del partido en 2014, la opacidad se ha convertido en norma. “Ahora el dinero llega a través de una cuenta que el actual secretario de organización, Nicolás, tiene en España. Él lo retira y se lo entrega a Juan Nzo. No sé qué pasa después con ese dinero”, explica una fuente interna del partido.

Consultados sobre si la Fundación Pablo Iglesias ha dejado de financiar al CPDS, las respuestas muestran más sombras que certezas: “No sé por qué ya no lo hace como en tiempo de Plácido. Ya no hace o ya no vemos gran cosa. En realidad no ha habido tanta financiación como en tiempo de Plácido”, explica un militante. “Nicolás gestiona la ayuda a través de su cuenta, después de presentar un proyecto: un seminario o un curso. Pero lo que llegue o cómo se reparta, nadie lo sabe con seguridad”.

Los seminarios más recientes, celebrados en Malabo y Bata, fueron planificados incluyendo presupuestos de catering. “En el de Malabo no hubo ni pan”, relata una participante. En las solicitudes enviadas a la fundación, consta todo: desde los menús hasta los conceptos de desplazamiento. Pero lo proyectado y lo ejecutado parecen pertenecer a dos realidades distintas.

Una pregunta flota en el aire y ya comienza a incomodar incluso a sectores socialistas en España: ¿cuánto dinero envía la Fundación Pablo Iglesias por cada proyecto y cuánto llega realmente a los militantes guineoecuatorianos en formación?

La gestión de estos fondos ha provocado también fisuras dentro del propio partido. Valentín Mbeang Eyene, militante expedientado por la actual junta directiva tras ofrecer declaraciones a este medio, resumió con contundencia la frustración interna: «Si luchamos contra la corrupción del PDGE, debemos empezar por casa«. Su frase, lejos de ser un desliz, refleja un malestar creciente entre quienes ven cómo el discurso anticorrupción se desploma ante la ausencia de ética interna.

El CPDS siempre ha denunciado la corrupción sistémica del régimen de Obiang. Pero este nuevo episodio confirma lo que algunos de sus propios miembros ya han empezado a verbalizar en voz alta: que los males del país no terminan en el PDGE. Que también en las casas que se presentan como alternativas se ha instalado la costumbre de administrar los fondos como si fueran patrimonio personal.

Tal vez la autocrítica no dé votos, pero evitarla ha terminado por vaciar de militancia real a un partido que alguna vez aspiró a encabezar el cambio. Los únicos que siguen cobrando, con o sin seminario, son los de siempre.


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