
Prohibida la inscripción a los hijos extranjeros nacidos en el país, por orden de Nguema Obiang
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Por José Eugenio Nsue
Aunque no es una novedad en el país, no deja de ser sorprendente y hasta inexplicable el poder omnímodo y absolutista que han tenido todos los presidentes de Guinea Ecuatorial, desde Macías Nguema pasando por Obiang Nguema y ahora Nguema Obiang; han tenido control total en todos los poderes del Estado, no han contado en nada ni para nada con ninguno de los ministros que pueblan sus gobiernos, solo Macías tuvo una docena solemnemente de ministros; el padre y el hijo cuentan con más de 80, pero ninguno de ellos tiene voz ni voto, gestiona ni administra nada; tampoco han contado con las Instituciones y sus representantes ni con los altos mandos del ejército. Ellos solos bastan y sobran.
Lo más insólito de esta situación anómala, es ver a muchos de esos miembros inútiles e inservibles pavonearse y presumir de sus estudios y de la preparación académica que ni muestran ni se evidencian en el desempeño de sus funciones; son incapaces de aconsejar o avisar a sus amos de los errores y disparates monumentales que cometen, como ha vuelto a pasar en el Ministerio de Justicia, Culto e Instituciones Penitenciales en el que está como responsable el que dice ser el que más sabe de derecho, el que más títulos posee, entre doctorados y másteres.
El pasado 29 de febrero, la Dirección de los Registros y del Notariado del Ministerio arriba mencionado, sacó una nota informativa en la que decía: «cumpliendo con lo mandatado por Su Excelencia el Vice Presidencia de la República…», «a partir de ésta fecha queda tajantemente prohibida las inscripciones en el registro civil de nacimiento a favor de los hijos de los extranjeros nacidos en la República de Guinea Ecuatorial. En ésta misma línea, se prohíbe la tramitación de los expedientes de solicitud de inscripción de los menores en el Registro Civil de nacimiento cuyas fichas de declaración de nacimiento no hayan sido firmadas por los dos progenitores, salvo en los supuestos de una autorización debidamente formulada por uno de ellos». La retranca viene en el segundo párrafo donde se dice que respecto a los expedientes de las solicitudes de inscripción en el Registro Civil de nacimiento a favor de los mayores de edad, «se exigirá siempre la presencia del solicitante en las oficinas del Registro Civil, la firma de la ficha de la declaración de nacimiento por el mismo inscrito y la copia del documento de identificación de uno de sus progenitores». Si el mayor de edad se encuentra en la oficina ¿por qué exigir la firma de la ficha de la declaración de nacimiento del mismo? ¿Para qué se requería su presencia? ¿Los hijos a inscribir requieren la firma de los dos progenitores o sirve la autorización de uno de los dos?
A parte de lo mal que está redactada la nota con todos los errores ortográficos y gramaticales impropios para los letrados que les suponen y lo infumable del contenido; no se entiende qué quiere concretamente el actual mandamás en el Registro Civil donde se supone que existen impresos a rellenar y requisitos que cumplir de toda la vida; lo único claro es la orden de prohibición. Lo que nos preguntamos es el rumbo por el que quiere llevar el país ese régimen, lo que están haciendo. ¿Cómo se puede decir con la complicidad de la ‘Comisión de Protección de Menores’, que prohibir la inscripción de los menores en el Registro Civil es para protegerlos? ¿En qué les beneficia a los hijos si no son registrados oficialmente? ¿A caso no saben el actual mandamás nacional, la Comisión de Protección de Menores y el Ministerio de Justicia con el doctor de doctores y sabiondo de derecho al frente que la inscripción de todo recién nacido en una sociedad civilizada no sólo es un derecho fundamental para dotarlo de una identidad y filiación, sino también un deber como humanos siendo esos o no nacionales o extranjeros?
Ya lo habíamos advertido en más de diez ocasiones; quien mucho abarca poco aprieta. La megalomanía y la omnipresencia del Vice de su padre suplantando a ése, señal de que está desahuciado desde hace tiempo y lo tienen momificado como una reliquia para la familia para seguir beneficiando de su fama y aura; sin tener ni la personalidad, ni la preparación académica, ni el carisma; además de desenmascararle y evidenciar lo que es: un inútil, también iba a ser la ruina total, un desastre nacional. Ora se le ve reuniéndose con la Federación Nacional de fútbol, el Ministro de deportes y con Monsieur NSUE Emilio (bravo por su firmeza y contundencia frente al intocable) en calidad de capitán de la Selección con la intención de reconciliar y mediar; ora está con los responsables de las empresas de electricidad para hablar de los crónicos apagones nacionales, o con los operadores de telefonía para que optimicen sus servicios y moderen los precios, o con los responsables de surtir el combustible para que no vuelva a faltar el combustible en un país exportador de petróleo, o con los despilfarradores y rapiñas (presuntos) de CEIBA para que paguen lo que han robado y para reflotar la compañía; así pasa su tiempo menos a ocuparse de lo que heredó de su padre, después del reparto de la herencia familiar que hizo el padre, la defensa y la seguridad familiar, no nacional; ahí están los soldados, esos braceros utilizados para asegurar la continuidad en el poder de la familia, quejándose por no cobrar desde hace más de 6 meses y están pasando hambre; en todos esos encuentros donde ha metido el hocico, no sólo no resuelve nada, lo empeora.
El otro bravucón, el que se cree y se presume saber más de derecho que nadie en el país, el más instruido, más preparado y más laureado en el mundo del derecho (nacional); una vez cesado en la Corte Suprema de Justicia, no perdía la ocasión de arremeterse contra todo el estamento judicial del que trataba de inculto, poco leído, hasta llegó a tratar a sus «colegas» de iletrados: «los juristas del país no conocen las leyes ni los procedimientos judiciales». Nombrado Ministro de Justicia, Culto e Instituciones Penitenciales, sigue con el mismo rollo, la misma cantinela; ¿qué le impide ahora ordenar, proponer, aconsejar para que los Magistrados, Jueces y el personal de la Administración de justicia, estudien, se formen, se actualicen y conozcan los procedimientos administrativos… para evitar los disparates y dislates vergonzosos como esta otra locura de su Amo? Si es irrelevante, insignificante como se ve, igual que el resto de los miembros del Gobierno, ¿tampoco tiene ningún peso en su propio Ministerio para formar al personal y a los directores, cuidar o velar para que lo que se publique tenga sentido, coherencia y sensatez ya que no se puede pedir o exigir que sea legal porque lo que brilla por su ausencia precisamente en el país es la legalidad?
¿A quiénes quieren engañar al querer señalar como responsable del embrollo a la otra víctima aunque igual de intrusa, la Directora General de Registro firmante? ¿A caso ha inventado la reunión aludida en la nota entre el Vicepresidente y la Comisión de Protección de Menores, de 28 de febrero? ¿Ella será tan atrevida y suicida como «imputar» nada más y nada menos que a la «espada de Damocles» que pende sobre todos los que viven bajo el yugo de los Obiang?
Yo sí creo que la Directora General no ha hecho más que obedecer y trasladar la orden de la superioridad, igual querían que la diera verbalmente para que no haya pruebas; además la prueba de que puede ser verídica la orden de Nguema Obiang, es que él es incapaz de reconocer a su propia hija que esos días anda reclamando en las redes sociales ser reconocida, no vaya a ser que vayan al Registro Civil para verificar quién aparece como el padre biológico de ella; por los rasgos faciales, todo hace indicar que algo tuvo que ver, dicho sea de paso. Al menos su padre momificado reconocía a sus bastardos; ahí están viviendo como emires o jeques.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?








