¿Será este el último año de Obiang Nguema entre nosotros?

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Por José Eugenio Nsue

Esta última semana del año, se están reproduciendo en las redes sociales algunos de los discursos del dictador y sátrapa más longevo del mundo tras más de 46 años en el poder torturando y maltratando al sufrido pueblo guineoecuatoriano, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, que suenan como epílogo o epitafio con lo que se le recordará entre sus múltiples contradicciones que nos ha ido soltando a lo largo de su interminable mandato. Nos hemos detenido sobre todo en dos de sus afirmaciones que, uno que no fuera guineano, pensaría que el que habla es un hombre cabal, humano, comprometido y dispuesto a mejorar la vida de sus ciudadanos, luchar contra la corrupción y predicar con el ejemplo, pero todo es mentira, patrañas.

En uno de los discursos dice: «pregunto, ¿con qué aviones? Pregunto; el Ministro ha hecho llamamiento a las compañías internacionales. Yo me pregunto: ¿y la Compañía Nacional que se concibió con el proyecto de construcción de los aeropuertos, ahora no tenemos ni un avión prácticamente a pesar de que el Gobierno derrochó mucho dinero, compró grandes aviones? Lo que me hace pensar de que posiblemente todas esas grandes infraestructuras, tarde o temprano también irán como la Compañía Ceiba. Hay que demostrar que queremos al país, pero yo veo que nadie quiere al país porque solamente les interesa llenar sus bolsillos».

En otro discurso, llegó a afirmar: «todos los que se han puesto ricos en Guinea Ecuatorial, son gente que están sirviendo a la administración y utilizan el desvío de dinero».

La pregunta que nos hemos hecho siempre cada vez que el dictador habla, es saber para quién o para quiénes habla y por qué lo hace. Los que derrochan el dinero, como él mismo lo reconoce, son él, su familia (hijos, esposas, hermanos, cuñados, primos, sobrinos…), amigos y enchufados; su yerno, Fausto Abeso Fuma, ha sido durante mucho tiempo el máximo responsable de la aviación del país, era su Ministro cuando pronunció aquel discurso y se preguntaba por el paradero de la flota de los aviones de la Compañía, ¿por qué no le preguntó directamente y por qué no tomó contra él ninguna acción para que diga lo que había pasado con los aviones? Después de percatarse de que los aviones habían desaparecido, ¿qué hizo al respecto? Se sabe que uno de sus hijos, Teodorín, tiene a su disposición unos cuantos aviones, lo mismo que su madre de uso exclusivo cuando y como quieren, no se sabe cuándo los compraron y con qué dinero, ¿por qué no les pregunta cómo han tenido los aviones que utilizan y si son los que han desaparecido? Dice que todos los que se han hecho ricos en el país, además de servidores de la administración, son ladrones, desvían los fondos del Estado; sabiéndolo, inexplicablemente son al mismo tiempo sus mejores hombres y mujeres con los que cuenta, nombra Ministros, Consejeros, Parlamentarios, Senadores, si no administradores de las empresas estatales. Remata su cinismo diciendo que ve que «nadie quiere al país, solo les interesa llenar los bolsillos».

Al final, le voy a reconocer, quién me lo iba a decir, una verdad al decir que va a ir al cielo porque es un santo.

Cuando ya no esté entre nosotros Obiang y publiquen sus Memorias, las futuras generaciones que lean estas afirmaciones, creerán que estamos ante Nelson Mandela II, con que se trata de uno de los peores, pésimos, siniestros, personajes que la historia ha conocido, la mayor pesadilla de Guinea Ecuatorial. Es Obiang Nguema quien desde un principio prefirió rodearse de ladrones e incompetentes que le han acompañado a lo largo de su interminable mandato; él mismo se ha encargado de preparar y enseñar cómo rebar a toda su familia por eso todos los miembros de su familia se han hecho multimillonarios sin que ninguno de ellos tenga oficio ni profesión; él es el que ha utilizado la administración general del Estado como agencia de colocación para enchufar a su familia, amigos y para comprar voluntades. Nunca ha tenido ni demostrado amor ni al país ni a sus habitantes que tanto le ha dado.

Quejarse ahora porque ve que nadie quiere al país como si él lo quiso alguna vez, no deja de ser un sarcasmo y cinismo que le ha caracterizado. Si hubiera querido al país, habría impuesto como criterio para trabajar en la administración estatal la meritocracia y no nepotismo y clientelismo; si hubiera querido al país, no habría eliminado a todos los cuadros intelectuales y mandado a los pocos que están con vida al exilio para quedarse con los mediocres y mintundis para así creerse el único hombre y por encima de todos; si hubiera querido al país, habría permitido la libertad de expresión y prensa libre que garantiza la crítica, denuncia y descubre la corrupción venga de donde venga; si hubiera querido al país, habría dado ejemplo de austeridad y buena gestión y no ser el mayor y padre de la corrupción del país, uno de los Jefes de Estado más ricos del mundo.

Cuando afirma que ninguno de los que ya son ricos hoy en Guinea, heredó riquezas de sus padres; ¿y él dónde heredó, de quién heredó la fortuna que amasan él y toda su familia?

Lo que queda por saber es: ¿cómo se le recordará a Obiang Nguema cuando se vaya?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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Un comentario

  1. Homo indoctus se circumdare non potest hominibus rationabilibus et autodidactis. Praeterea, omnem veritatem et rationem repudiant, quia anima eorum aegrotat. Miror laborem et tempus perdi in disputatione de hoc insano, qui numquam scholam frequentavit et ideo paene illitteratus est. Cum incremento olei, saltem legere didicit.

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