
¿Quién dijo que el dinero daba la felicidad? Que se lo pregunten al Real Madrid
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Por José Eugenio Nsue
Según consultas en la red, el autor de la famosa canción ‘Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor’, fue el compositor y pianista argentino Rodolfo Sciammarella (1902 – 1973), y la popularizó Cristina y los Stop en España en 1967; en uno de sus estribillos, se canta que «el que tenga esas tres cosas (salud, dinero y amor) que le dé gracias a Dios. Por otro lado, la sociedad occidental, liberal, capitalista o consumista nos ha convencido al resto de los mortales de que para vivir bien y ser felices, se ha de tener dinero, mucho dinero; cuanto más dinero se tenga, más feliz se vive uno.
Desde esta percepción, la humanidad, occidente y sus (ex)colonias, ha hecho del dinero la razón de ser; el dinero es el objetivo único de la existencia, cuanto más dinero se tenga, más poder, más influencia, más respeto y más amor tendrá; será más considerado y feliz, todo te irá súper bien en esta vida, incluso se cree que con dinero, la salud está garantizada por eso el mundo está como está, conflictos por doquier porque todos queremos tener: naciones contra las otras, las familias, parejas, hermanos… en pie de guerra por culpa del dinero. Todos los que hemos nacido en el seno de familias y en países pobres, estamos convencidos de que nuestra felicidad pasa por amasar, producir, ganar más y más dinero; si no se consigue a buenas, se recurre a juegos sucios, prácticas oscurantistas o brujeriles, sacrificios humanos, traición, violencia y asesinatos. El objetivo es tener dinero como sea y a costa de lo que sea.
Sin embargo, ese ‘vil metal’ como lo llaman los escritores como Jorge Luis Borges o Eduardo Aulés Garriga, refiriéndose al dinero, no siempre es garantía de buena vida y la felicidad; hace mucho más daño, siembra más discordia, deslealtad, traición, provoca tantas desgracias y tantos disgustos como las alegrías para algunos. Vemos como se mueren los hijos y familiares de los adinerados, otros que caen en el consumo de drogas, alcohol y todo tipo de vicios; otros ricos que se suicidan, viven amargados, mueren solos y tienen que comprar o pagar el ‘amor’ y la compañía lo que significa que ese mito del dinero como divino tesoro, no es más que una ilusión. El dinero no da la felicidad ni le hace a uno convertirse en un ser superior, si no, que se lo pregunten al Real Madrid y a sus jugadores.
El Real Madrid sin duda alguna es el mejor club de toda la historia del fútbol mundial; es el que más Champions tiene (15), más Ligas (36), más Mundiales de clubes o Copas Intercontinentales (20), más Súper Copas de Europa (13); el que mayor Presupuesto ha presentado para esta temporada 2025/2026: 1.248 millones de euros, el mejor estadio del mundo, Santiago Bernabeu, multifuncional; tiene una plantilla más espectacular que puede haber actualmente entre todas las plantillas de todos los equipos de las mejores ligas del mundo con Mbappé, posiblemente el mejor jugador actual del mundo y unos jóvenes que atesoran cualidades y una clase inigualables que todos los equipos del mundo querrían tener en sus filas (Mastantouno, Hendrick, Harold Tren Alexander, Arda Güler, Álvaro Carreras…); todos sus jugadores de la primera plantilla son multimillonarios y famosos. Con el concepto de felicidad y alegría que tienen los occidentales que da el dinero, se diría que el Real Madrid y su plantilla son felices y viven la «vie en rose», y no es así; de pronto viene Albacete, un equipito muy humilde y unos chavales sin nombre y sin historia y les baja de las nubes y les enseña que no todo es dinero.
El ejemplo de Real Madrid y sus jugadores es la clara demostración de que no siempre el dinero da la felicidad, es más el dinero lejos de solucionar todos los problemas de las personas, los crea y los agrava: muchos ricos, adinerados o poderosos, a pesar de verse rodeados de gentes, hombres y mujeres espectaculares físicamente, familiares, parientes y amigos que les dicen de quererlos con que lo que en realidad persiguen son sus cuartos o influencia, y aquellos que se prestan a sacrificar a sus familiares en las prácticas brujeriles, magia negra o se prestan a traicionar a los suyos a cambio de dinero, enriquecerse sin trabajar o conseguir un nombramiento o ascenso para que cuando lo consiguen, vuelven a sentirse vacíos y frustrados.
Estos días que el equipo de mis amores, el Real Madrid, el mejor equipo del mundo desde que se inventó el fútbol, está demostrando que no todo lo que luce es oro, el tener no tiene que ver con el poder y el ser, me ha hecho reflexionar sobre la vida, lo más importante, la verdadera felicidad; sobre lo que realmente importa, he llegado a algunas conclusiones:
- la humildad es una virtud;
- el esfuerzo y sacrificio, son la base del éxito;
- la gratitud, es la demostración de que no somos ni más ni menos, solo somos y vivimos porque Dios, el Hacedor de la vida nos lo permite;
- no hay motivos por lo tanto para que nos hagamos daño, nos matemos, traicionemos los unos a los otros por dinero porque ni aun así tenemos garantizado ni ganado el éxito, la felicidad ni el bienestar personal si los esperamos desde lo material.
En definitiva, había que aprender de los orientales (budismo) que saben que el deseo es la causa de nuestras frustraciones, inquietudes y ansiedad. Los bienes materiales y el dinero no dan la felicidad, más bien nos traicionan cuando espiritualmente no estamos preparados. Si no nos esforcemos, marquemos objetivos realizables, agradezcamos y disfrutemos con lo que tenemos, nos ha tocado, seremos infelices eternamente porque no nos conformamos, siempre queremos más.
Con el esfuerzo, llegan los éxitos y sin los sacrificios, somos del montón, porque en esta vida, no se vive de lo que fue, del pasado. Si el Real Madrid no se espabila, al carajo.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?








