
Malabo camufla su retraso en el caso de las islas con Gabón falseando la fecha del comunicado oficial
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El Gobierno de Guinea Ecuatorial ha vuelto a mostrar su improvisación institucional en un asunto de relevancia internacional. El 20 de mayo, más de 24 horas después de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) hiciera pública su sentencia sobre el diferendo territorial entre Gabón y Guinea Ecuatorial, el régimen publicó un comunicado oficial, fechado falsamente el 19 de mayo, en un intento burdo de simular una reacción inmediata y encajar en los tiempos del fallo.
Esta práctica, habitual en el estilo comunicativo del poder en Malabo, no solo desinforma, sino que pone en entredicho la seriedad con la que se gestionan asuntos de alta relevancia.
La Corte, con sede en La Haya, dictó sentencia el 19 de mayo de 2025 en el caso relativo a la soberanía sobre las islas Mbañé, Cocoteros y Conga, y la delimitación marítima entre los dos Estados centroafricanos. Tras décadas de tensiones y un proceso judicial iniciado formalmente en 2020, el tribunal internacional declaró que la soberanía sobre dichas islas pertenece a Guinea Ecuatorial. Se trata de una victoria jurídica importante para el país, pues las islas, en especial Mbañé, poseen una posición estratégica en el Golfo de Guinea y han sido objeto de disputa desde la era poscolonial.
La decisión, de carácter vinculante y definitivo, también estableció la línea de delimitación marítima entre ambas naciones. El texto oficial del fallo puede consultarse en la web de la CIJ y reconoce expresamente que las pruebas históricas, cartográficas y jurídicas aportadas por Guinea Ecuatorial resultaron más convincentes para el tribunal.
Sin embargo, en lugar de aprovechar la ocasión para explicar a la población la importancia del resultado y cómo se alcanzó, el Gobierno optó por el silencio inicial, seguido de un comunicado genérico y sin contenido sustancial. Lo más llamativo es que el texto fue publicado el 20 de mayo en los canales institucionales, pero fechado como si se hubiera emitido el mismo día de la sentencia, el 19, en un intento de fingir inmediatez. Esta táctica, la de atrasar la publicación y falsificar la fecha para simular diligencia, demuestra una vez más el desprecio por la transparencia y la responsabilidad informativa.
El pueblo guineoecuatoriano no solo tiene derecho a saber que su país ha ganado un litigio de peso, sino también a comprender el proceso, los argumentos utilizados y las implicaciones diplomáticas futuras.
Durante todo el día 19, fueron los medios independientes,entre ellos Radio Macuto, los únicos que informaron con detalle sobre el fallo, difundiendo los puntos clave de la sentencia y alertando sobre la falta de reacción institucional. Solo tras esa cobertura crítica se produjo la publicación oficial. Un exfuncionario del Ministerio de Asuntos Exteriores confirma a esta página que “no hubo instrucciones claras el día del fallo. Nadie sabía si hacer una declaración, si esperar o si mandar una nota. Luego, cuando ya había presión mediática, sacaron el comunicado, pero con la fecha anterior, como si nadie fuera a notarlo”.
La disputa por estas islas ha sido usada durante años por el régimen como herramienta de propaganda patriótica. Y, sin embargo, cuando la justicia internacional finalmente da la razón a Guinea Ecuatorial, el aparato dictatorial no demuestra ni liderazgo ni capacidad institucional para responder con dignidad. Esta desorganización, incluso en la victoria, refleja una política exterior basada más en reflejos que en estrategias.
La Corte ya se ha pronunciado y Guinea Ecuatorial ha obtenido un triunfo diplomático legítimo. Pero el valor de esa victoria se ve empañado por la forma oscura y manipuladora con la que Malabo ha reaccionado ante ella. Incluso cuando el país gana, el régimen sigue perdiendo la oportunidad de comportarse como un Estado moderno y transparente.







