La crónica del desastre institucionalizado en CPDS

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Durante más de una década, la Convergencia para la Democracia Social de Guinea Ecuatorial (CPDS) ha sufrido un profundo deterioro interno, derivado de una serie de actuaciones arbitrarias, reiteradas y sin sanción, protagonizadas por Nicolás Mengue Meñan Nsang, Secretario de Organización, Formación y Administración. Desde 2014 hasta 2025, su gestión ha estado marcada por la malversación, la apropiación indebida, la manipulación de procesos internos y un desprecio sistemático a los principios estatutarios del partido.

Los hechos documentados para el Consejo Nacional celebrado los días 8 y 9 de febrero del año en curso, un encuentro que, lejos de ser un espacio de debate, se convirtió en un monólogo del Secretario General Andrés Esono Ondo, quien no dio la palabra a ningún otro delegado, dan cuenta de una situación insostenible. El partido se encuentra sumido en un letargo profundo, con estructuras internas fragmentadas, agrupaciones desmotivadas y una militancia decepcionada.

Un historial de agravios que compromete la existencia del partido

  1. En 2014, la CEN destinó 2.500.000 francos CFA para reparar un coche del partido. Nicolás llevó el vehículo al taller, pero nunca se reparó y desapareció. Fue recuperado por otros militantes y reparado sin apoyo oficial. Violación del artículo 11.1.k.

  2. En 2016, Nicolás recibió 160.000 fr de agrupaciones para el Consejo Nacional. El dinero se utilizó para fines personales y no fue justificado. Violación del artículo 11.1.k.

  3. En 2013, se compraron dos grupos electrógenos. Uno fue retenido por Nicolás en su casa para uso personal. Violación del artículo 11.1.i.

  4. En 2024, tras un intento de robo en la sede, fue sorprendido llevándose un ventilador que luego dijo era suyo. Lo denunció como robado antes de admitir que lo había tomado. Violación del artículo 11.1.i.

  5. En 2016, se negó a participar en la gira del Secretario General alegando no haber recibido dinero en 2015. Estaba ni de viaje ni enfermo. Violación del artículo 11.1.f.

  6. Entre 2016 y 2018, varios militantes entregaron dinero de la venta del periódico «La Verdad» a Nicolás. Este alegó falta de papel pero no entregó beneficios y frenó la distribución. Violación del artículo 11.1.k.

  7. En el Congreso de 2018, recibió 532.000 fr de agrupaciones para gastos del Congreso, que no declaró ni utilizó. Además, se quedó con 450.000 fr sobrantes del presupuesto de restauración. Violación reiterada del artículo 11.1.k.

  8. En noviembre de 2018, expulsó a miembros de la CER RM por una supuesta incompatibilidad funcional que nunca fue aprobada por el Congreso. Violación del artículo 11.1.e.

  9. En marzo de 2019, envió a un militante para proponer la expulsión de otros dos, uno de ellos elegido democráticamente. Conducta antiética.

  10. En mayo de 2019, suspendió a la CER RM por negarse a convocar una Asamblea. Lo hizo sin respaldo estatutario. Violación del artículo 19.

  11. En junio de 2019, desoyó la recomendación de la CEN de celebrar una Asamblea sin exclusiones y organizó otra unilateral. Violación del artículo 10.1.b.

  12. En julio de 2019, impuso un candidato rechazado por 17 votos frente a 4. El proceso fue viciado y no se respetó la decisión democrática. Violación del artículo 10.1.c.

  13. Posteriormente, llevó a ese mismo candidato a fundar una agrupación en Ayene. Violación reiterada del artículo 10.1.c.

  14. La CEN derogó la Asamblea organizada por Nicolás, pero él continuó impulsando una ejecutiva no reconocida. Violación reiterada del artículo 10.1.c.

  15. En el Consejo Nacional de junio de 2019, privó a la CER RM de su derecho a participar, a pesar de los reclamos. Violación de los artículos 11.1.e y 19.

  16. En 2024, organizó una Asamblea Juvenil en la que se aceptaron candidatos de hasta 38 años, violando el límite de 35. Violación del artículo 50.1.

  17. En la campaña electoral de 2013, recibió 1.500.000 fr para la CER RM, pero no lo comunicó a la ejecutiva ni lo utilizó según lo previsto. Violación del artículo 11.1.k.

Todos estos hechos fueron puestos en conocimiento del Secretario General, Andrés Esono Ondo. Lejos de actuar, optó por el silencio. Su rol como garante del cumplimiento de los Estatutos quedó absolutamente comprometido.

El reciente Consejo Nacional, en el que Andrés Esono monopolizó la palabra e impidió que otros delegados intervinieran, fue la confirmación de una deriva autoritaria en la dirección del partido. En lugar de promover el debate y la autocrítica, se impuso un relato único para sofocar las voces disidentes.Pero, rubor no tuvo en comentar a los delegados que, «Obiang ya no me recibe desde que le humillé no aceptando el ministerio de deportes tras las pasadas elecciones, algo que nadie le ha hecho en toda su vida».

Nicolás Mengue Meñan Nsang ha violado al menos nueve artículos distintos de los Estatutos Generales del CPDS en varias ocasiones. Su permanencia en la dirección no es un problema personal, es un obstáculo estructural para la recuperación del partido.

Y ante todo ello, Andrés Esono Ondo eligió no actuar. Su responsabilidad política ya no puede ser eludida.

Es la gravedad, reiteración y acumulación de estas infracciones lo que conduce, inevitablemente, a la exigencia de una dimisión irrevocable del Secretario General, Andrés Esono Ondo.

Esta exigencia no es el grito de una facción. Es el dictado de la evidencia.

Solo una renovación auténtica, valiente y respetuosa del marco estatutario puede devolverle al CPDS la fuerza política y moral que un día lo definió.

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