
Hambre y olvido en las cárceles de Guinea Ecuatorial, con «Black Beach» como emblema del horror
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Presos sin comida, visitas denegadas y hacinamiento generalizado son algunas de las alarmantes condiciones que atraviesan las cárceles de Guinea Ecuatorial, particularmente la temida prisión de Black Beach, en Malabo. Una fuente de total solvencia ha confirmado a este medio que “los internos están pasando muchísima hambre”, en lo que parece ser una crisis agravada por la mala administración del actual ministro de Justicia, Reginaldo Biyogo, señalado por múltiples actores como responsable del “caos penitenciario”.
La situación ha sido corroborada por varios familiares de detenidos, quienes pudieron visitar ,solo en algunos casos, a sus seres queridos el pasado viernes y durante la jornada de hoy, día habitual de visitas.
“Para quienes tienen visitas autorizadas, claro. Nosotros, que tenemos familiares militantes de Ciudadanos por la Innovación (CI), no tenemos esa dicha”, denuncia una madre que asegura haber visto por última vez a su hijo únicamente en un noticiero de la televisión estatal RTVGE.
El sistema penitenciario guineoecuatoriano, ya históricamente opaco y represivo, se encuentra desbordado entre presos preventivos sin juicio, detenidos por motivos políticos y una nueva oleada de arrestos en el marco de la campaña “anticorrupción” impulsada por el vicepresidente de su padre. Una campaña que, lejos de ser una acción de justicia igualitaria, es percibida tanto dentro como fuera del país como una purga selectiva: familiares y colaboradores de la familia dictatorial parecen quedar al margen de toda investigación, mientras otros son encarcelados sin garantías legales. El caso más llamativo es el conocido como «Señor 7%«, Teodoro Biyogo, en la trama TDT.
Esta situación no es nueva, pero sí más visible tras el último Examen Periódico Universal (EPU) realizado en Ginebra, en el que varios Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU expresaron su preocupación por las condiciones carcelarias, la falta de independencia judicial, la represión a la oposición y la tortura sistemática en centros de detención. Guinea Ecuatorial rechazó recomendaciones clave, entre ellas, permitir el acceso a observadores independientes a las prisiones del país y garantizar procesos judiciales justos.
En palabras de un defensor de derechos humanos consultado, “lo que se vive hoy en las cárceles no es más que la consecuencia de un sistema donde la ley se aplica de forma caprichosa, y donde la justicia sirve más para castigar la disidencia que para proteger al ciudadano”.
Mientras tanto, madres, padres, hermanos e hijos continúan sin respuestas. Muchos no saben si sus familiares están vivos, ni en qué condiciones sobreviven. En Black Beach y otras cárceles del país, el silencio institucional se mezcla con el hambre y la incertidumbre.









