Guinea Ecuatorial, un país de contrastes

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Por José Eugenio Nsue

Mientras el zimbabwense Irvin SIMBARASHE, Director General del Hospital La Paz de Malabo fanfarronea en el peaje de Sipopo, la pedegista empedernida Noelia, se queja de falta de medios en los hospitales nacionales para tratar a su padre.

 

Sin lugar a dudas, uno de los mayores logros de este régimen que atormenta y aniquila irremediablemente el país, ha sido conseguir enemistar y enfrentar a los guineanos entre sí, que nos odiemos a matar sin razón ni motivos. Basta con que uno diga A para que el otro diga B; con que se tenga un familiar entre los próceres del régimen, ser un enchufado en alguna institución o administración (concejal, alcalde, senador, diputado o miembro del Gobierno), y basta con que se haya conseguido un puesto de trabajo en alguna empresa, lo que les sirve de coartada para salir con la cantinela de «defender el pan», para que pierdan toda la vergüenza y defiendan hasta dar sus vidas al régimen y todas sus fechorías, atacar y perseguir despiadadamente a todos los disidentes y activistas por denunciar lo mismo que ellos ven, dicen por lo bajines y viven en propia carne. Para todos esos, no importa que vivan en la miseria e igual de mal, no importa que vean y sufran las mismas atrocidades, y basta con que nosotros lo digamos o nos quejemos para llevarnos la contraria.

Es lo que le pasa a la empedernida, exhibicionista y lenguaraz Noelia, ferviente del PDGE y defensora y superenamorada de la familia Obiang; actuales dueños del país que todo lo hacen bien, según sus innumerables apariciones que sube en sus redes sociales, y quiere que Dios le guarde muchos años y le dé una salud de hierro.

En cambio, esa pasión y fervor por el saber hacer de sus «enamorados y carismáticos» dueños de Guinea Ecuatorial (Obiang padre, Obiang hijo, Coo Obiang y familia), contrastan con las otras manifestaciones en dirección contraria como las vertidas a raíz de la hospitalización de su padre en un hospital de Douala, Camerún, porque en toda Guinea no había escáner. Textualmente manifiesta en el tiktok (@mariateresasiefum):

«Buenos días. Por favor, que no miréis esta pinta. Estoy hospitalizada con mi padre aquí en Douala, Camerún. Él está muy enfermo (muestra una imagen con el padre tumbado con aparatos puestos); se le ha subido la tensión y se le ha paralizado una parte del cuerpo. Si estoy haciendo ese vídeo, no es para pedir ayuda, no. Es para informarles, decirles, que de verdad, es una pena; es una pena, es una vergüenza. He traído a mi padre aquí en este país, Camerún, en Douala, por falta de escáner; porque no hay escáner en Guinea, ningún hospital en Bata, sea en La Paz, sean en las clínicas, Hospital General, en Mongomo, ni en Malabo, no hay escáner; todos los aparatos están averiados. No estoy inventando, aquí está mi padre; le traje hasta Douala porque no había, no hay. Tenía que salir de Malabo a Bata porque vive en Bata, buscar si le puede hacer escáner; no había forma. Es una vergüenza. El país que criticamos, el país que hablamos mal. Mis hermanos; los cameruneses, no les tenemos que tratar mal en su país. Desde que estoy aquí en Camerún, he pasado por Kribi ni un militar, ni uno me ha tratado mal; solo enseñas tu pasaporte y te dejan pasar, ni te cobra nada. Hasta ahora ningún militar me ha tratado mal, ningún camerunés me ha tratado mal; a pesar de todo, todos me están tratando bien y tratan bien a mi padre, le atienden bien. Desde que hemos llegado aquí, atienden a mi padre bien; hay escáner, hay material, hay equipos, hay todo.

Es lo que nos hace falta en Guinea. Tenemos carreteras, pero no tenemos sanidad. ¿Por qué tengo que sacar a mi padre en Guinea Ecuatorial para traerle aquí en Camerún? ¿Por qué? Por vosotros, el Gobierno. Y no queréis que digamos nada, nadie tiene que decir nada. Para vosotros, todo está bien. Todo no está bien…»

No es que haya nada novedoso en esas declaraciones y la sinceridad con la que las expresa la tiktoker pedegista Noelia si no fuera que ella, precisamente ella, está ahora lamentando, criticando y denunciado lo mismo que nosotros solo porque le ha tocado a su padre pasar por ese calvario por el que estamos pasando desde hace más de 45 años. Por denunciar que no hay hospitales, ni medicamentos, ni aparatos, ni equipos, ni el personal cualificado; no hay escuelas, los militares roban y maltratan a la población…, nos llaman enemigos de la patria y la paz reinante, fracasados e envidiosos y lo único que nos espera es el paredón; ¿cuántos paisanos están muertos, encarcelados, torturados por decir lo mismo que la pedegista? ¿Cuánto hace que el sátrapa y criminal Obiang prohibió a todos los senadores y por extensión a todos los miembros de su (des)gobierno salir a curarse fuera sin antes pasar por los centros hospitarios que Noelia afirma que no tienen ni un aparato con que auscultar a un paciente? Lo que es peor aún, es que esos centros hospitalarios inservibles e inútiles siendo públicos, cobran a la población cantidades prohibitivas para una inmensa mayoría, dinero que va en los bolsillos de los Obiang.

En el país que tiene esas carencias de hospitales, material, técnicos y medicamentos, en cambio traen a un extranjero para dirigir a uno de los hospitales públicos, La Paz, para pagarle un sueldo que ningún nativo puede cobrar, darle los mismos privilegios para creerse estar por encima del mal y el bien, negarse a pagar 500 francos cefas (0.70€) en el peaje de Sipopo y enfrentarse para humillar a todo un Secretario de Estado de Obras Públicas, Viviendas y Urbanismo y los empleados.

Lo que queremos dejar constancia, es que por fin toda la población guineoecuatoriana, incluidos los que hasta anteayer eran incondicionales y defensores del actual régimen, se han dado cuenta de que la familia Obiang no sólo ha matado a muchísima gente directa e indirectamente, maltratado e inutilizado a otras tantas personas, saqueado a más no poder al país durante tanto tiempo; tampoco ha hecho absolutamente nada en beneficio del pueblo. Se ha gastado cientos de miles de millones en construir obras faraónicas en Sipopo y en Oyala (Djobló) donde no vive nadie a parte de orangutanes, chimpancés y monos, mientras que los barrios más poblados como Campo Yaounde, Los Ángeles o Ela Nguema de Malabo; Mbangan, Comandachina, Sanghai o Mondoasi de Bata; distritos e islas como Luba, Baney, Niefang o Annobón no se ha construido ni una vivienda, hospital o escuela. En más de 45 años, no hay escuelas, hospitales, saneamiento, medicamentos, alimentos, ni personal cualificado; ¿quién querría ir a trabajar en un país donde no hay garantías jurídicas ni infraestructuras dignas de ese nombre?

En definitiva, se ha evidenciado que Obiang y familia no sólo no quieren a Guinea, están determinados a acabar con los guineanos, humillarlos y matarlos de hambre y miseria. Ahora entregan la dirección de las empresas estatales a los extranjeros para que continúen con su desmantelamiento y expolio; si no, ¿cómo se explica que traigan a un zimbabwense, Irvin SIMBARASHE o la botsuana, Agnes KHUNWANA, para dirigir el Hospital La Paz y la compañía aérea CEIBA Intercontinental, sin que se sepa que hayan tenido unos currículum brillantes, éxitos y reconocimientos en sus anteriores responsabilidades? ¿A caso no hay guineanos más competentes y capacitados que esos para realizar esos menesteres? Desde que están al frente de esas empresas, ¿qué resultados han obtenido? Todo va peor.

Espero que todos los que cantabais: ÁTOG MANING ABÈ, ANTORCHA ÉDE MA VOT; ÁTOG MA WOG NZAIÑ; ÁTOG MAKWAN, ENVONG OBIANG ÉDE BIA VOT (Aunque malvivo, sólo voto a la Antorcha; aunque pasó hambre y esté enfermo; sólo votamos a la familia Obiang); os dierais cuenta ahora que habéis apoyado, consentido y tolerado un régimen además de criminal, ruin y nefasto para la nación. Por lo demás, bienvenidos a la cruda realidad del país de alegre memoria.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

 

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