
Guinea Ecuatorial pide ayuda a la Unión Europea… ¿la misma a la que ignora desde que exigió el cuerpo de Julio Obama Mefuman?
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Según se ha podido leer en el portal digital de la dictadura, AhoraEG, el régimen de Guinea Ecuatorial ha solicitado apoyo a la Unión Europea para mejorar la seguridad marítima en el Golfo de Guinea.
La noticia, publicada sin el menor pudor, presenta al régimen como un actor responsable y preocupado por la estabilidad regional. Pero la realidad es mucho más turbia: se trata del mismo régimen que sigue sin entregar el cuerpo sin vida de Julio Obama Mefuman, el hispano-guineano muerto tras ser torturado en prisión, y cuya desaparición forzada fue denunciada por organismos internacionales.
La Unión Europea, a través del Servicio Europeo de Acción Exterior, exigió explicaciones. Guinea Ecuatorial respondió con silencio. Hoy, los mismos que ignoran esa exigencia de justicia, piden barcos, radares y cooperación técnica para que Bruselas les ayude a “vigilar sus costas”.
Pero lo que el régimen realmente quiere es que otros les custodien el mar mientras ellos hacen lo que quieren en tierra firme. La represión, el expolio, la tortura y el ocultamiento de cadáveres pueden continuar sin interrupciones… siempre que alguien más patrulle las aguas.
Más aún, los escasos recursos destinados a la seguridad marítima son desviados para fines privados. El combustible de los guardacostas lo utiliza el ministro de Defensa y cuñado del dictador, Victoriano Bibang Nsue Okomo, alias “Efamba”, para alimentar su barco privado, el “VITEOCA”, al servicio de sus negocios familiares.
“El régimen pide radares, pero ni siquiera entrega a los muertos.”
En realidad, el plan es tan claro como cínico: Malabo quiere que Occidente se ocupe de sus costas, mientras en tierra firme los “contratistas” rusos hacen el trabajo sucio. Ya lo hemos visto en Malí, donde el grupo Wagner actúa con total impunidad, dejando un rastro de ejecuciones y terror. Guinea Ecuatorial se encamina hacia un modelo similar: una dictadura que externaliza su fachada de orden y delega la represión más brutal en manos sin escrúpulos. Europa no puede alegar ignorancia.
¿De qué seguridad habla un Estado que ni protege sus costas ni respeta a sus muertos? ¿Qué credibilidad tiene un gobierno que pide cooperación mientras oculta cuerpos y pisotea derechos?
Europa debe abrir los ojos. No hay ayuda técnica neutra cuando hay crímenes de Estado sin esclarecer. Mientras el cuerpo de Julio Obama Mefuman siga oculto, cada gesto de cooperación será una forma de complicidad.







