
Gresca en la cúpula del ministerio de Justicia en las mismas narices de su ministro
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Por José Eugenio Nsue
Los que afirman que el final del régimen de los Obiang está muy cerca y cuando llegue, habrá llantos y rechinar de dientes, no les falta razón; todo apunta a que habrá muchos ajustes de cuenta empezando por los mismos que durante todo ese tiempo que ha durado el régimen han estado juntos, aunque revueltos; han militado en el mismo sindicato del crimen organizado, PDGE; forman parte de los gobiernos del régimen, hasta comparten Ministerios, despachos…; el mismo ambiente de crispación, cabreo y guerra civilista, se respira en las calles, los barrios y los poblados. Se palpa el odio y el ánimo de venganza; los padres están cabreados con sus hijos, los esposos con sus esposas, los hermanos entre sí; las tribus, provincias y los distritos, enfrentados los unos contra los otros; por lo tanto, no hace falta ser un adivino o profeta para llegar a la conclusión de que después de la caída de la saga de los Obiang, los guineanos van a machetearse en público, los que no tengan armas a su alcance.
Ha vuelto a pasar en el Ministerio de Justicia, Culto e Instituciones Penitenciarias; según las explicaciones de su ministro, Sergio Abeso Tomo, testigo presencial del gravísimo altercado con insultos graves y amenazas e intento de intercambio de puños; había convocado una reunión de urgencia a su regreso de Marruecos con el Secretario General del Ministerio y el Director General de Instituciones Penitenciarias para acabar con las informaciones y evidencias que obran en su poder según las cuáles, desde la dirección de Instituciones Penitenciarias, se extendían «permisos», «autorizaciones» a los familiares de los reclutas previo pago de tasas para poder visitar a los suyos en la cárcel; él quería poner fin a esa práctica corrupta y lejos de imponer su decisión, poner a disposición judicial o gendarmería a los infractores de esos abusos y prácticas mafiosas, ilegales, según sus propias palabras; los implicados se enzarzaron con insultos: «inútil», «estúpido»… No contentos con el espectáculo vergonzoso en la sala de reuniones y delante de las cámaras y demás asistentes de la reunión, en el parking, llegaron a las manos y siguieron insultándose: «a la mierda»; » un estúpido está hablando con el ministro como si fuera su hijo»; «ven, ¿quieres que te pegue?» (en fang). «Es por falta de formación…». «Pensáis que este país es vuestro»… En la calle, fue la leche; los dos contrincantes se liaron a puñetazo limpio como dos pugilistas trajeados y encorbatados, mientras que los demás contemplaban el espectáculo impávidos y otros grabando para luego subir las imágenes a las redes sociales.
Antes de que proliferasen las imágenes en las redes sociales para que todo el mundo pudiese ver el desbarajuste, caos y la casa de tócame Roque en que se han convertido las instituciones y la Administración del régimen de los Obiang, decían que nos lo inventábamos, mentíamos y exagerábamos; ahora que estamos viendo en el tiempo real cómo se las gastan en ese manicomio, ¿vais a seguir negando lo evidente? El desorden, la desconfianza, las rivalidades, los egos, la traición, son las características intrínsecas de los servidores de la familia Obiang, no de la República de Guinea Ecuatorial; lo único que saben hacer colectiva y colegiadamente es enriquecerse y vivir a lo grande en menos de que cante el gallo a base de trincar. No hay un solo sector, una sola institución en el país donde sus miembros no están a la greña, peleados. No hace mucho, se vio en ese mismo Ministerio otro enfrentamiento público entre el ministro, la Directora General de Registro y otro alto mando del ministerio allá en el mes de febrero a raíz de una Orden de la Superioridad (Vice de su padre) en la que se prohibía la inscripción a los hijos extranjeros nacidos en el país. El Senado no se queda atrás; la absurda y vanidosa «senadora», Emily Nchama Jahr, en uno de sus audios vomitivos, reconoce que los senadores del PDGE no se llevan bien, su presidenta va a lo suyo, no son solidarios, el ingreído Agustín Nzé Nfumu, pasa de saludar y mira a todos por encima del hombro; en las sesiones, se forman guetos y se marginan…En la Federación de fútbol, lo mismo; con el «affaire» Emilio NSUE y la reunión convocada por el «mete-en-todo» y el actual Jefe de Estado y de todo, se vio la desastrosa gestión y administración que reina ahí además de la desconfianza. En la Tesorería y Hacienda, igual o peor; el despelote es total. En el ejército, lo mismo; los soldados lamentan su situación entre los que no cobran, los que están enfermos y abandonados a su suerte, otros que sufren humillaciones de sus superiores con torturas y violaciones a las esposas e hijas, y no poder denunciarlo ante nadie…
El país está sumido en un caos sin precedentes, el desorden y la ingobernabilidad se ve, se vive y se palpa por todo el país. En otro vídeo de otra trama de corrupción en Hacienda, se ha perdido la cuenta de los casos de corrupción y no se ha llegado ni al 10% de los más de veintipico Ministerios; los implicados reconocen y se justifican el robo, falsificar sellos en Camerún, por qué trabajar 19 años sin construir una casa mientras otros las tienen en menos de un año ante las cámaras de televisión y sin inmutarse.
Todo eso ocurre mientras que los que se creen dueños del país (el Presidente-padre, la Presidenta-madre y el Presidente-hijo), están en paradero desconocido, no dicen nada ni hacen nada. Cuentan que andan por las nubes últimamente en dos imponentes aviones de la compañía aérea nacional (los Boeing 777 y 737), sin un rumbo fijo o conocido; nadie sabe adónde se dirigen; ora aterrizan en Italia, ora en Emiratos Árabes, ora en Singapur. Ayer 3, sacan sendos decretos de ceses que no sirven para nada, el desbarajuste y el caos seguirán siendo el motus operandi en este y todos los Ministerios como hasta; y en lugar cesar a los cabecillas de toda la Administración e Instituciones por inoperantes, empezando por ellos mismos, maquillan; es más, si el tinglado se formó en Malabo, ¿por qué cesan a los de Bata? Se sabe, menos ellos, que cuando está llegando el final de uno, cuando como dice Jesús en el evangelio de San Lucas,12, 21: «necio, esta noche vienen a pedirte el alma, y lo que has aguardado, ¿de quién será?
Por mucho que han frecuentado las celebraciones y los cultos religiosos, no se enteran, no han entendido nada, son necios; la pregunta de Jesús va dirigida a ellos: lo que habéis robado, amasado, ¿de qué os sirve ahora y de quién será? ¿Cómo vais a responder ante la justicia divina, si no os da tiempo de comparecer ante la terrenal y ser juzgados por todo el mal, los asesinatos, torturas, extorsiones, encarcelamientos arbitrarios, violaciones y secuestros durante tanto tiempo?
Como el pueblo guineano dice ser creyente; que empiece a rezar insistentemente para que las previsiones de los ajustes de cuenta que se vislumbran en el horizonte próximo, no lleguen a cumplirse porque si no, nadie se salvará. Que Dios nos coja confesados y se apiada de ese pueblo.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?








