
Españoles presos en Malabo siguen sin juicio pese al seguimiento de Exteriores
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El Ministerio de Asuntos Exteriores español asegura que sigue “al más alto nivel” el caso de Javier Marañón Montero y David Rodríguez Ballesta. Los dos españoles presos en Malabo llevan encarcelados desde enero de 2025 por el caso TDT. Mientras Exteriores habla de gestiones diplomáticas, ambos siguen en Black Beach, sin juicio, sin visitas familiares normales y con graves denuncias sobre su situación.
El caso de Javier Marañón Montero y David Rodríguez Ballesta vuelve a poner a prueba a la diplomacia española ante la dictadura de Malabo. Los dos trabajadores españoles llevan más de un año encarcelados en Guinea Ecuatorial. No han sido juzgados. Tampoco tienen una vida penitenciaria normal.
Según publica The Diplomat in Spain, el Ministerio de Asuntos Exteriores español asegura que sigue el caso “al más alto nivel”. La afirmación llega después de meses de presión de las familias. También llega tras la resolución del Parlamento Europeo, que denunció su detención arbitraria y pidió garantías reales para ambos.
Marañón, natural de Córdoba, y Rodríguez, de Granada, fueron detenidos en enero de 2025. Su arresto está relacionado con el proyecto de televisión digital terrestre adjudicado a la empresa Wayang Teknica. Ambos eran empleados. No eran responsables políticos ni altos directivos de la operación.
Aun así, acabaron atrapados en una causa que sus familias consideran injusta. Para ellas, David y Javier han sido convertidos en piezas de presión dentro de un conflicto que no les correspondía asumir.
El Parlamento Europeo ya pidió a Guinea Ecuatorial que garantizara sus derechos. También reclamó atención médica, defensa jurídica y el fin de una prisión preventiva sin garantías. La situación de Javier Marañón preocupó especialmente por su estado de salud, deteriorado tras varias huelgas de hambre.
Las familias se reunieron este mes con el ministro José Manuel Albares. Salieron con cierta esperanza. El ministro, según trascendió, se comprometió a realizar gestiones para mejorar la situación de los dos españoles. Pero, por ahora, nada sustancial ha cambiado.
David Rodríguez y Javier Marañón siguen en Black Beach. Sus familiares denuncian falta de visitas normales, acceso limitado a la defensa y ausencia de fecha para un juicio. En la práctica, continúan encerrados en una de las cárceles más temidas de Guinea Ecuatorial.
El problema no es solo judicial. Es político. En Guinea Ecuatorial, la ley se invoca cuando conviene al poder. Pero rara vez protege a quienes caen en manos del aparato represivo del régimen.
Por eso, el mensaje de Madrid no basta. Decir que el caso se sigue “al más alto nivel” puede sonar importante. Pero David y Javier siguen presos. Sus familias siguen esperando. Y Malabo sigue usando el silencio, la demora y el encierro como herramientas de presión.
La pregunta ya no es si el Ministerio de Asuntos Exteriores español conoce el caso. La pregunta es cuánto tiempo más van a permanecer dos trabajadores españoles en Black Beach sin juicio y sin derechos normales.







