
El BAD cifra en un 6 % la caída de la economía que Malabo prometió diversificar
El Banco Africano de Desarrollo estima que la economía guineoecuatoriana cayó un 6 % en 2025. La producción petrolera se redujo un 16,8 % y los sectores no extractivos fueron incapaces de compensar el retroceso.
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La economía de Guinea Ecuatorial se contrajo un 6 % en 2025. El Banco Africano de Desarrollo presenta la cifra como una estimación, pero el retroceso resulta demasiado amplio para reducirlo a un simple ajuste estadístico. Un año antes, el país había crecido apenas un 0,9 %. La recuperación duró poco.
El golpe principal llegó del petróleo. La producción cayó un 16,8 % debido a interrupciones temporales, el envejecimiento de los yacimientos y la falta de nuevos campos capaces de sustituir lo que dejan de producir los antiguos. También retrocedieron las exportaciones y la inversión.
No fue únicamente una mala temporada para el precio del crudo. Guinea Ecuatorial extrajo menos.
El sector no petrolero avanzó un 2,3 %. El dato demuestra que hubo actividad fuera de los hidrocarburos, pero también expone su debilidad; ese crecimiento no tuvo fuerza suficiente para impedir que el conjunto de la economía cayera un 6 %. Después de tantos planes, foros y anuncios sobre diversificación, el país continúa dependiendo de unos pozos cada vez menos productivos.
La comparación regional agrava el diagnóstico. Mientras la economía africana creció alrededor del 4,4 % en 2025 y África Central avanzó un 3,6 %, Guinea Ecuatorial se movió en dirección contraria. No puede atribuirse todo el deterioro a una crisis continental. El problema está ligado a la estructura económica que Malabo mantuvo durante los años de abundancia.
El retroceso petrolero ya alcanza las cuentas públicas. El déficit presupuestario pasó del 0,6 % del producto interior bruto en 2024 al 2,1 % en 2025, debido principalmente a la reducción de los ingresos procedentes de los hidrocarburos. El déficit por cuenta corriente llegó al 1,9 %. El Estado recibe menos por sus exportaciones, pero el país continúa necesitando bienes, alimentos, maquinaria y productos refinados comprados en el exterior.
La inflación descendió del 3,4 % al 3,1 %. Esa moderación no equivale a una mejora general de las condiciones de vida. El producto por habitante cayó otro 4 %, mientras el Banco Africano de Desarrollo sitúa la pobreza en el 50,7 % de la población, con datos de 2024, y estima que un 8 % vive en pobreza extrema. La economía se hace más pequeña y la mitad del país ya estaba en situación de pobreza antes de que se consolidara esta nueva contracción.
Ante eso, el beneficio de 4.336 millones de francos CFA anunciado por CCEI Bank solo sirve como contraste. Un banco puede ganar dinero durante una recesión; no existe contradicción económica. Lo que sería engañoso es presentar el resultado de una entidad rescatada con recursos públicos como prueba de recuperación nacional, asunto que Radio Macuto ya analizó al examinar las cuentas incompletas publicadas por el banco.
El BAD prevé que la economía vuelva a contraerse un 1,7 % en 2026 y otro 1,4 % en 2027. Las actividades no extractivas podrían crecer un 2,9 % este año, impulsadas por la pesca y la construcción, pero la nueva caída de los hidrocarburos volvería a imponerse sobre ese avance. El déficit presupuestario podría aumentar hasta el 2,4 % en 2026 y alcanzar el 3,4 % en 2027.
Malabo tuvo tiempo y dinero. Durante los años de mayores ingresos petroleros prometió convertir Guinea Ecuatorial en una economía emergente mediante el plan Horizonte 2020. La meta venció sin que las autoridades publicaran una evaluación completa de sus resultados, sus gastos ni sus incumplimientos. Después llegó la Agenda 2035, con nuevas fechas y buena parte de las mismas promesas.
La caída del 6 % muestra cuánto se avanzó realmente.
No basta con anunciar proyectos agrícolas, pesqueros, turísticos o industriales. La diversificación solo existe cuando esos sectores producen, exportan, pagan salarios y generan ingresos suficientes para sostener al país cuando el petróleo retrocede. El crecimiento no petrolero del 2,3 % confirma que todavía no pueden hacerlo.
Malabo puede buscar nuevos yacimientos, adelantar futuras ventas de crudo o pedir financiación para prolongar la actividad de los campos maduros. Esas operaciones podrían aportar oxígeno a corto plazo. No sustituyen una economía productiva. Esta página ya informó de los intentos de conseguir cientos de millones de dólares mediante entregas futuras de petróleo y gas, una fórmula que permite obtener dinero hoy a cambio de comprometer parte de los ingresos de mañana.
Los pozos envejecen siguiendo su propio calendario. La diversificación dependía de decisiones políticas que no se tomaron cuando había recursos para financiarlas. El 6 % registrado por el BAD no mide únicamente la caída de 2025. También mide los años que Malabo desperdició prometiendo preparar un país que sigue sin estar preparado.







