
Ginebra investiga la cuenta diplomática de Guinea Ecuatorial por un reloj de 400.000 francos
Una cuenta oficial de Guinea Ecuatorial ante Naciones Unidas está bajo investigación en Ginebra por una operación de 400.000 francos vinculada a la compra de un reloj de lujo.
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La Fiscalía de Ginebra investiga una operación realizada a través de una cuenta de UBS perteneciente a la Misión Permanente de Guinea Ecuatorial ante Naciones Unidas. Cerca de 400.000 francos suizos procedentes de Singapur habrían terminado en la compra de un reloj de lujo.
Una cuenta oficial de la Misión Permanente de Guinea Ecuatorial ante Naciones Unidas ha terminado bajo investigación de la Fiscalía de Ginebra por una operación de unos 400.000 francos suizos vinculada a la compra de un reloj de lujo.
Según reveló el diario ginebrino Le Temps, durante 2025 llegaron a esa cuenta de UBS aproximadamente 400.000 francos procedentes de Asia, concretamente de Singapur. Poco después, una cantidad equivalente habría sido utilizada para adquirir un reloj en Les Ambassadeurs, una joyería situada en la rue du Rhône de Ginebra.
UBS terminó cerrando la cuenta.
Una fuente citada por Le Temps sostiene que la persona que gestionó la compra habría podido quedarse también con el reembolso del IVA, valorado en varias decenas de miles de francos. La representación diplomática de Guinea Ecuatorial no respondió a las preguntas del periódico.
La información conocida hasta ahora no identifica al comprador final del reloj ni vincula personalmente a Teodorín Obiang con la operación.
El expediente resulta especialmente incómodo por otro motivo: el dinero pasó por una cuenta oficial de la representación de Guinea Ecuatorial ante Naciones Unidas.
La investigación aparece apenas unos días después de que Teodorín Obiang amenazara con acciones judiciales contra quienes le atribuyan actos de corrupción y exigiera pruebas a quienes cuestionan el origen de su patrimonio.
La exigencia resulta llamativa en alguien cuyo historial ya ha pasado por los tribunales.
La justicia francesa confirmó definitivamente en 2021 su condena por blanqueo vinculado, entre otros delitos, a la malversación de fondos públicos. La sentencia incluyó tres años de prisión con suspensión, una multa de 30 millones de euros y la confiscación de bienes valorados en alrededor de 150 millones de euros.
Suiza también conoce bien ese patrimonio.
Una investigación abierta en Ginebra en 2016 terminó con la confiscación de 25 vehículos de lujo vinculados a Teodorín. Los automóviles fueron posteriormente subastados y parte de esos activos dieron lugar a 22,8 millones de francos suizos que Suiza y Guinea Ecuatorial acordaron en septiembre de 2025 destinar a proyectos sanitarios para la población ecuatoguineana.
Ahora la Fiscalía ginebrina vuelve a encontrarse con Guinea Ecuatorial, pero el rastro ya no pasa por la colección privada de automóviles del hijo del dictador. Pasa por una cuenta de la representación diplomática del Estado.
Mientras tanto, Teodorín se presenta en Malabo como perseguidor de la corrupción. Señala funcionarios, ordena investigaciones y exhibe públicamente a quienes acusa de saquear las arcas públicas, mientras amenaza con los tribunales a quienes recuerdan su propio historial judicial.
El reloj investigado no tiene, por ahora, nombre de propietario conocido. La cuenta por la que circuló el dinero sí lo tiene, Misión Permanente de Guinea Ecuatorial ante Naciones Unidas.
En Malabo pueden controlar el relato. En Ginebra, las cuentas dejan rastro.










