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Christìa Nsang Esimi responde en su nueva #Reverxión a una vieja estrategia del régimen: llamar injuria o calumnia a aquello que deja rastro en nombres, cuentas y memoria.
En su nueva #Reverxión, Christìa Nsang Esimi responde a una palabra que el poder en Guinea Ecuatorial utiliza cada vez que alguien remueve aquello que preferiría dejar enterrado, calumnia.
Pero Injurias y calumnias no discute sobre palabras. Discute sobre hechos, nombres y memoria.
Nsang Esimi parte de una contradicción directa. Quien denuncia una justicia corrupta y, al mismo tiempo, amenaza con acudir a esa misma justicia contra quienes hablan de su conducta tiene un problema difícil de esconder detrás de la separación de poderes.
La reverxión lo lleva al terreno más incómodo: presos cuya libertad espera decisiones del poder, expedientes que reaparecen, dinero público, INSESO, hospitales, negocios y nombres propios.
Porque ahí empieza el verdadero conflicto.
No se puede hablar de corrupción sin preguntar quién firma.
No se puede hablar de dinero público sin preguntar quién cobra.
No se puede hablar de presos políticos borrando a Paysa, Anacleto, Jerónimo, Liberato, Cristino o Luis Nzo.
Y no se puede exigir silencio simplemente calificando esas preguntas de injurias.
Nsang Esimi insiste precisamente en los nombres porque el poder tampoco es anónimo. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. Teodoro Nguema Obiang Mangue. Constancia Mangue Nsue Okomo. Manuel Osa Nsue Nsua. Y otros que atraviesan una reverxión cargada de episodios que reclaman explicaciones.
El texto no pide que el lector crea por decreto.
Pide que mire.
Si se pregunta por el dinero, que hablen las cuentas.
Si se denuncia el abandono sanitario, que hablen los hospitales.
Si se recuerda a los presos, que hable Black Beach.
Y si pronunciar determinados nombres incomoda, el problema no está necesariamente en quien los pronuncia.
Ahí está el golpe de Injurias y calumnias.
Una dictadura puede perseguir una voz. Puede amenazar con tribunales. Puede intentar convertir una denuncia en difamación.
Lo que no puede hacer es borrar retrospectivamente aquello que ya dejó huella.
Recordar no es calumniar.
Y llamar calumnia a la memoria no hace desaparecer los hechos.