Oligui Nguema, prohíbe el uso de las redes sociales en Gabón. África está enferma

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Por José Eugenio Nsue

Me parezco a un pájaro de mal agüero, solo acierto en las predicciones o los vaticinios calamitosos y desgracias. No necesito motivos para estar enfadado con Dios; ¿por qué solo me ha dado el don de prever los males y no las bondades? Todos los fines de semana juego a la quiniela, casi a la bonoloto a diario, rara vez al euro millón y en las navidades, el Gordo y el Niño, pero nunca me toca.

Tratándose de África, sobre todo la negra, y para más inri el África Central; está claro que la ley de Murphy fue hecha para este continente: «si algo puede salir mal, saldrá mal «. Desde que Brice Clotaire OLIGUI NGUEMA, hombre bajito y delgado de unos 50 años, general de brigada con una mirada penetrante y desafiante, derrocó a Alí BONGO, hijo de Omar BONGO de quien él había servido como ayudante de campo, después como Comandante en Jefe de la Guardia Republicana Gabonesa, el 30 de agosto de 2023; primero dijo, como todos los golpistas, que había dado el golpe para liberar al pueblo de la larga dictadura de la familia BONGO; antes el padre quien estuvo en el.poder hasta su muerte (1967 – 2009), después el hijo (2009 – 2023), 56 años en total; dijo que no iba a quedarse con el poder, y los militares tampoco podían postularse a la Presidencia. Mintió haciendo todo lo contrario de lo que prometió: no colgó el uniforme militar, se presentó a las elecciones presidenciales después de liderar un gobierno de transición militar del agosto de 2023 al abril de 2025, a las que ganó con un porcentaje de 94.85 % de los votos. Algunos no lo teníamos claro; a parte de que los guineoecuatorianos nos sonaba ese disco rayado de justificar el golpe por el sufrimiento del pueblo y prometer dejar el poder a los civiles y políticos, para después aferrarse a ello hasta eternizarse, los gestos y las visitas que hacía durante su Gobierno de transición como ir a visitar, bautizarse y recibir consejos del que está en las antípodas de la democracia, la decencia, las libertades y el respeto de los derechos humanos y la dignidad de las personas como el criminal y dictador Obiang Nguema. A partir de aquel viaje, se encendieron todas las alarmas que indicaban que estábamos ante un calco de Obiang, un fraude al pueblo gabonés. Lo dijimos, lo denunciamos y lo discutimos en los círculos de amigos y familiares. Los hubo que nos pedían un voto de confianza, a no comparar lo que ocurre en los demás países con nuestra desgracia nacional; otro Obiang Nguema era impensable que existiera en la faz de la tierra.

No ha pasado un año que OLIGUI tomó posesión oficialmente como nuevo Presidente electo, se están cumpliendo todos los malos presagios, augurios de los que advertimos. Esta semana, hemos leído y escuchado con estupor que: «Gabón suspende todas las redes sociales hasta el nuevo aviso». En concreto, dice: «La Alta Autoridad de Comunicación toma nota de la difusión recurrente en las redes sociales y plataformas digitales accesibles en territorio gabonés de contenidos inapropiados, difamatorios, odiosos e insultantes, que atentan contra la dignidad humana, la moral, el honor de los ciudadanos, la cohesión social, la estabilidad de las instituciones de la República y la seguridad nacional «.

Los africanos (negros), ante la ciencia y la tecnología, las redes sociales, son como los leñadores con la madera; mientras un ebanista mirando un tronco de madera, ve en él una pieza de madera de alta calidad donde se puede hacer desde una mesa, silla, puerta, vitrina, ventana o cama de diseño, en cambio los leñadores ven simples troncos con los que hacer leña. Cuando el mundo occidental y civilizado encuentra en la ciencia y tecnología, el Internet y las redes sociales, una oportunidad para desarrollarse, crear, innovar, inventar, aprender, comunicarse e informarse…, sin embargo los africanos ven solo peligros, destrucción, máquinas de fomentar y fabricar el odio y revueltas, bombas y artefactos para erosionar el poder y encendiar la sociedad.

Nadie duda de que el mal uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales supone una amenaza seria y causa serios problemas de toda índole, desde el enaltecimiento de la supremacía blanca y el correspondiente racismo y xenofobia, la apología al terrorismo y la fabricación de artefactos y bombas para atentar de fanáticos (Al qaeda, ISIS, ETA, Boko Haram, etc), explotación sexual y difusión de pornografía, pedofilia y pederastia, extorsiones, propagación de bulos, insultos, denigracion… La manera de combatir y luchar contra ese mal uso de las redes sociales y el Internet que pasa en África igual que ocurre en Europa, América, Asia y Oceanía, no es prohibiendo su uso, sino tener expertos y especialistas policías cibernautas, Fiscalías y Magistrados especializados en los delitos cibernéticos para perseguir a los delincuentes, llevarlos ante los tribunales y ser juzgados y condenados. ¿Porque algunos banqueros, políticos, sacerdotes, funcionarios o policías son corruptos y estafadores, vamos a cerrar los bancos, las iglesias, las comisarías y acabar con los Gobiernos y Ayuntamientos?

La cuestión es que los dirigentes africanos, sobre todo de África Central, además de incompetentes, dictadores y corruptos, las libertades les dan urticaria, no quieren que las personas vivan libres, sepan y hablen; ellos prefieren tener a borregos y siervos. Si los modelos de sociedad que quieren los africanos, la África negra, son China, Rusia o Corea del Norte; no tenemos nada que hacer, seguiremos siendo el culo del mundo; la civilización y el desarrollo seguirán siendo una quimera, tabúes mientras los negroafricanos sigamos votando a los que nos someten con el 94.83% de votos para que nos quiten el WhatsApp, la Facebook, Tik Tok, X, Instagram, etc, para así volver a vivir como en el pasado, incomunicados, ciegos, sordos y mudos. Y la culpa no es de los dirigentes que nos someten, sino nuestra. Cada pueblo tiene los dirigentes que se merece. Hasta los diputados, ¡¿representantes del pueblo, legisladores?!, para salir de su país en su tiempo libre, tienen que huir y a la vuelta, ser suspendidos de empleo y sueldo y amenazados de ser expulsados como diputados porque tienen que pedir permiso hasta para acostarse con sus mujeres, ir al médico o llamar por teléfono.

Entre los dirigentes negroafricanos, la palma se la llevan los Fang: Obiang Nguema de Guinea Ecuatorial, Paul Biya de Camerún y ahora Oligui Nguema de Gabón; ¿qué tenemos los Fang para que seamos los peores dirigentes, los más reacios a las libertades y los más reaccionarios, dictadores, torpes y déspotas de todo el continente?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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