
Los continuos apagones y la reiterada escasez de gas y combustible en Malabo y Bata, hacen que Guinea Ecuatorial vuelve al primitivismo
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Por José Eugenio Nsue
Por si quedaban algunos sin saber las verdaderas razones por las que los Obiang han decidido trasladar la capital al bosque, lo estamos viendo y viviendo, una vez más, en los comienzos de este nuevo año 2026.
Hace más de 10 años cuando vino a visitarnos y a pasar las revisiones médicas mi hermano pequeño, Anacleto, que en gloria esté; me habló de las serias dificultades que tenía para llegar a fin de mes por el mísero sueldo que percibía como profesor, cuando querían pagarles. Yo le aconsejé de intentar hacer una comprita cuando cobraba y tenerla en el congelador para que no les faltara al menos una comida diaria. En unas navidades, me dijo que llevaban más de una semana sin luz y todo lo que había comprado para las fiestas y la cuesta de enero, se había estropeado. Aquello me dolió tanto y me sentí culpable de haberle dado un consejo razonable y sensato olvidando que ni vivía entre humanos ni en una sociedad razonable y civilizada.
Una década después, se sigue viviendo, viendo y escuchando la misma realidad; la gente sigue pasando las de Caín: comidas que se pudren y negocios arruinados por falta de electricidad, electrodomésticos que se funden, otros se explotan por la elevada potencia con la que llega la luz; los que ya cocinaban con el gas, lo hacen ahora con leña porque no hay gas en plaza, el agua corriente sigue siendo un maná en muchísimos hogares, el 90% de la población no tiene acceso al agua potable; o sea, cada vez la gente sobrevive en las ciudades como se vivía en los poblados: a oscuras y cocinando con leña. Otra vez, se vuelve a escuchar los ruidos de grupos electrógenos, pequeños generadores de electricidad en casas de los que se lo pueden permitir para poder alumbrar sus hogares, mantener congelados los alimentos, beber agua y bebidas frías o encender un ventilador en las tórridas, simples gestos básicos e imprescindibles en las sociedades estructuradas, pero que en el país, solo están al alcance de una minoría privilegiada.
Cuando el régimen abyecto y criminal de los Obiang, empezó con la falacia de la construcción de «viviendas sociales» y la promesa de que en el ‘Horizonte 2020‘, todos los guineoecuatorianos iban a alcanzar plenamente la felicidad ya que para entonces, habría agua, luz, viviendas, sanidad y educación para todos; las poquísimas viviendas construidas pasaron a pertenecer a los miembros del régimen y familiares, y en poco tiempo, los ascensores dejaron de funcionar, de los poblados ya traían morteros para machacar la bambucha, los dátiles o los plátanos, animales vivos (cabras, cerdos, patos y gallinas) para sacrificar; las zonas comunes, patios así como los bajos de las escaleras, se convirtieron en despensas y trasteros para guardar y almacenar cachivaches. De las promesas de felicidad y bienestar para todos, nada de nada. Aquello se convirtió en poco tiempo igual que los barrios vetustos y abandonados por todos conocidos, la sociedad e insalubridad hicieron acto de presencia, hasta ya se sube el agua en cubos y recipientes a los 3ºs, 4ºs y 5ºs pisos sin ascensor.
Incapaz de cumplir sus promesas el régimen, cambió el discurso y de horizonte; pasaron a hablar del «Horizonte 2030». A cuatro años del 2030, no sólo no hay visos de que nadie en Guinea Ecuatorial que no sean los mismos de siempre, los que someten a los guineanos y arruinan el país, vaya a cambiar a mejor su vida, todo lo contrario. A medida que pasa el tiempo en Guinea Ecuatorial los guineanos viven peor, a oscuras; cada 2 por 3, escasea el combustible, no hay gas con el que cocinar, la gente vuelve a cocinar a lo tradicional, la sanidad y la educación están por los suelos, el empleo digno brilla por su ausencia, los bancos carecen de liquidez, hasta los que tienen ahorros, no los pueden retirar; en los pisos de las «viviendas sociales», no es extraño escuchar ruidos de generadores para poder tener luz…
Más de 46 años en el poder, esta es la realidad que se vive en el país, el bagaje que Obiang y los que le rodean, apoyan y sostienen van a presentar a su invitado de honor, el Papa, y eso que se jactan de amar y querer tanto al país que dan sus vidas por él. Huelga decir, recordar que se trata de un país que es exportador de petróleo y gas (en casa de herrero cuchillo de palo).
Con lo que se vive actualmente en la República de Guinea Ecuatorial, cómo durante todo ese tiempo, más de 46 años, la familia de los Obiang y los títeres le apoyan, están siendo incapaces de dotar al país de infraestructuras y servicios básicos propios de un país del siglo XXI, incapaces de vivir ordenados y civilizados, por eso se han visto obligados a mandar a los suyos al bosque de donde salieron, seguros de que ahí, en el bosque, no hará falta ni la luz ni el gas ni el agua potable; se va a poder vivir como los antepasados, en el primitivismo, sin la necesidad de urbanidad, civismo ni el respeto a los derechos humanos. Si la ley que ha imperado a lo largo de la usurpación de poder de los Obiang, había sido la ‘ley de la selva’; ahora que vuelven a ella, ¿qué ley se imperará?
Esta es la otra de las razones que ellos, los Obiang, han impuesto cambiar la capital de la ciudad de Malabo al bosque de Oyala. Con ese cambio, reconocen su incapacidad e inadaptación; incapacidad para reconstruir y mantener las urbes con los servicios básicos; inadaptación a la civilización; la urbe les irrita, y como la cabra tira al monte, prefieren vivir donde están a gusto, entre los simios.
Que el Papa León XIV sepa que todos los que todo lo que le vayan a presentar y enseñar, si finalmente viaja, no será más que espejismo; la realidad del guineoecuatoriano y del país, es totalmente distinta, terrible, inhumana, desoladora.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?










Te presto la frase: desolador.
Para gobernar un país se necesita la mínima instrucción que no dispone el sátrapa y sus séquitos. Tendríamos que mordernos los dedos al pensar que un día, cierta gente le confiaron el poder al mas tonto des país y siempre me he preguntado una sola cosa: que paso?
No se puede traer una tribu de la selva sin haberle educado, sin haberles explicado la condición social que se requiere para vivir en sociedad. Hasta me atrevo decir que habría que adiestrarlos antes de darles un piso, un coche, dinero y vestidos..;etc.
Un animal salvaje no se le puede pedir cosas que nunca estarán en su alcance, cierto que hay en la cúpula del desgobierno gente incapaz de expresarse correctamente y que por ende , el razonamiento esta ausente.
Pero como bien les dijo el sátrapa: aprovechen del petroleo antes de que se acabe. Eso si, han despilfarrado sin limites porque ni siquiera saben leer,contar ni escribir?
Monos son, monos serán y monos morirán.