Mientras Luba se inunda, Obiang se doctora en el cinismo y la mentira en el día de su aclamación.

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«HEMOS PASADO DE SER EL PAÍS MÁS POBRE DEL PLANETA A UNA NACIÓN QUE ACOGE A TODOS LOS INMIGRANTES DEL MUNDO Y REPARTE EQUITATIVAMENTE SUS BENEFICIOS ECONÓMICOS A LOS NACIONALES Y EXTRANJEROS SIN DISCRIMINACIÓN ALGUNA CONFORME A SUS RENDIMIENTOS RESPECTIVOS DE CADA UNO«

¿QUÉ TIENE EN LA CABEZA ESE HOMBRE?

Por José Eugenio Nsue

Si no fuera porque a Obiang desde hace más de 46 años sabemos que, además de un mentiroso compulsivo, también es un cínico, cruel y criminal patológico, pensaríamos que la senectud agravada con su penoso estado de salud le ha provocado una demencia senil y por eso dice cosas sin sentido, tantas incoherencias, sandeces e insensateces.

Justo el día después de que la ciudad de Luba fuera inundada por unas lluvias torrenciales caídas el sábado 2 de agosto causando daños incalculables por inundación de edificios, coches arrastrados por corrientes de agua, calles anegadas de barro y lodo, las personas tuvieron que subir en los tejados para no ser arrastradas, se habla de la desaparición de al menos 2 niños, muchos lo perdieron todo y las escenas de pánico y gritos de socorro y desesperación se oían por todos lados; esto se parecía a una escena de película de terror; pero no se vio por ningún lado los servicios de emergencia, de protección civil, salvamento, ni del ejército; el Estsdo y el Gobierno brillaron por su ausencia una vez más, como siempre.

Cuando el criminal y dictador Obiang se vanagloría en su 46 aniversario de cuando mató a su tío y hacerse con el poder con afirmaciones ridículas, vergonzantes como que «hemos pasado de ser el país más pobre del planeta a una nación que acoge a todos los inmigrantes del mundo», uno se pregunta: ¿cuántos inmigrantes hay en el mundo y cuánta población y extensión tiene Guinea Ecuatorial para acoger a todos los que inmigran? Demagogia pura. «Reparte equitativamente sus beneficios económicos a los nacionales y extranjeros sin discriminación alguna y conforme a sus rendimientos respectivos»; preguntad a los habitantes de Luba si se han beneficiado de la economía de su país y a los facultativos, profesores y funcionarios guineanos si cobran según su rendimiento y al igual que los extranjeros.

Cuando ocurrió la catástrofe de la Dana en Valencia, a pesar de que tanto el Gobierno de la Generalitat de Mazón como el español de mi vecino, el Dr. Sánchez (ha venido a veranear a mi isla. El buen señor hace un asadero en la misma playa a la que voy, y no me invita), no estuvieron a la altura de las circunstancias, en cambio el ejército, salvamento, protección civil, así como la ciudadanía, se volcaron a rescatar a los damnificados, recoger los escombros y limpiar las casas, calles y los canales. En la Guinea de los Obiang, era más importante festejar el 3 de agosto que ir a ayudar a los pobres de Luba que veían cómo se hundían sus casas. Durante el discurso infame del dictador, ninguna mención a la tragedia de Luba, no se suspendió ningún acto celebrativo como señal de solidaridad con Luba; las mujeres y los hombres del lugar son los que se volcaron a limpiar lo que podían con lo que tenían.

Otra imagen lamentable que ya nos acostumbra, cada vez que el pueblo guineano sufre una catástrofe natural o provocada, se ve abandonado por su Gobierno y todas sus instituciones, se siente desamparado, huérfano. 46 años llevan en el poder los Obiang, en todo ese tiempo no se ha formado un ejército que defienda realmente a su pueblo y le asista cuando lo necesita, se ve amenazado y sufre, todo lo contrario; lo adiestran para que ataque, maltrate, intimide hasta llegar a matar a civiles. Los Obiang son solidarios con las desgracias ajenas; en la Dana de Valencia, España, la hambruna de Palestina, la catástrofe de China o Egipto, mandan millones en nombre de la humanidad y solidaridad internacional, en cambio cuando es Guinea Ecuatorial, el país que les ha hecho ricañones, como mucho piden a los empleados de SEGESA de Luba que aporten para solidarizarse con los damnificados; no hablan de las inundaciones continúas que se sufre en Bata y en Malabo, el vendaval que arrasó la ciudad de Niefang…

A pesar de esas evidencias de carencias y la ausencia del Estado en las desgracias nacionales irrefutables, el senil dictador y criminal Obiang dice que «reparte equitativamente sus beneficios económicos a los nacionales y extranjeros por igual, y el país ha pasado de ser el más pobre del planeta a una nación que acoge a todos los inmigrantes del mundo». Y esta es la cuestión; cuando el Gobierno de un país no sabe priorizar a sus ciudadanos como decía el fallecido Presidente gabonés, Omar BONGO: «le gabonais d’abord» (antes el gabonés), o los eslóganes de Donald Trump, en su primer mandato: «America First» (Primero América), ahora en su segundo mandato: «Make America Great Again» (Hacer América Grande de Nuevo), porque son los ciudadanos quienes votan y a los que deben los dirigentes, en cambio acoge o dice acoger a «todos los inmigrantes del mundo y les reparte sus beneficios económicos sin discriminación», el resultado salta a la vista: todo para los de afuera y fuera (palacetes, coches de lujo y dinero en los bancos de Francia, Suiza, Estados Unidos, Brasil o Sudáfrica; Universidades y Escuelas Profesionales construidas en Ghana o Guinea Bissau con el dinero del Estado), en cambio, en el país miseria, chabolas y pobreza. ¿Cómo se explica que en un país donde hay más de 80% de la población en edad de trabajar y no trabaja, tiene que pagar sus tratamientos y la escolarización de sus hijos, pero su Presidente afirma solemnemente que está repartiendo los beneficios económicos a los nacionales? ¿Con qué nacionales reparte los beneficios económicos cuando más del 85% de los guineoecuatorianos no tiene garantizadas 3 comidas al día? ¿Qué reparto de beneficios económicos habla cuando el país nunca ha contado con un barco, una flota de guaguas que transporten a las personas seguros, cómodos y como humanos, unos hospitales y centros escolares adecuados, gratuitos y de calidad?

El trato vejatorio y burlón de los Obiang al pueblo guineano no sería así si ese pueblo dijera que de nosotros no se va a reír nadie por más Obiang, Nguema o Coo que se llamen, hasta aquí hemos llegado y darles la espalda llevando, por ejemplo, la desobediencia civil. ¿Qué pasaría si todos o la mitad de los profesores, sanitarios, periodistas de verdad y los funcionarios honestos dijeran que no van a trabajar en esas condiciones y el pueblo no siguiera acudiendo a las llamadas burlonas de esa maligna familia?

Han tenido que ser iniciativas de solidaridad como la de los claretianos y algunos jóvenes locales con su apoyo a Luba con el lema: TODOS SOMOS LUBA, para saber que en Guinea sigue habiendo humanos porque de este Gobierno con los Obiang al frente, lo tenemos claro, no se espera nada. ¡Cómo me duele Guinea Ecuatorial y cómo me duelen sus penas y desgracias!

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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