
Caso Nuno: El empresario portugués que denunció tortura, robo y extorsión en Guinea Ecuatorial
Share your love
Mi nombre es Nuno Filipe Medeiros Pimentel, ciudadano portugués, empresario y padre de familia. Hago pública la verdad de lo que viví en Guinea Ecuatorial, con la esperanza de que los medios de comunicación y la opinión pública puedan exponer y denunciar esta realidad brutal.
Con estas palabras comienza el testimonio de Nuno, un ciudadano portugués que residía desde hacía años en Guinea Ecuatorial y que ha decidido romper el silencio para relatar los abusos atroces que sufrió a manos del régimen de Teodoro Obiang. Su historia no es una más. Es un testimonio detallado de secuestro, tortura, estafa institucional y complicidad diplomática que interpela directamente a dos Estados: Guinea Ecuatorial y Portugal.
Todo comenzó en 2021, cuando Nuno compró legalmente un barco al propio Estado guineoecuatoriano por 350 millones de francos CFA, unos 560 mil euros. La operación fue formalizada con todos los documentos requeridos: contratos sellados, firmas oficiales y hasta una carta del presidente Obiang que confirmaba que el barco era suyo y que no quedaba importe pendiente.
Pese a ello, el Ministro de Transportes le exigió otros 150 millones CFA, unos 230 mil euros, para “liberar” el barco. Nuno se negó a pagar esa extorsión. Como represalia, el Gobierno volvió a vender el barco a otra persona y jamás le devolvió el dinero. “Un verdadero esquema de extorsión institucional”, denuncia.
Tres años después, el 20 de abril de 2024, agentes de la Gendarmería Nacional entraron por la fuerza en su casa sin orden judicial. Fue, según sus palabras, “un secuestro puro y simple”. Además de detenerlo ilegalmente, los agentes le robaron 90 millones de francos CFA , aproximadamente 137 mil euros, en efectivo. El autor directo del saqueo habría sido el director general de la Gendarmería, Marcelino, con conocimiento de las más altas esferas del poder. Nadie le ofreció explicación ni restitución.
Nuno fue acusado con cargos falsos y testigos fabricados. Lo encarcelaron durante 1 año y 10 meses, a pesar de que los tribunales reconocieron su libertad judicial durante los últimos 7 meses de reclusión. El objetivo era castigarlo por exigir sus derechos y silenciar su denuncia.
Durante ese tiempo, sufrió torturas físicas y psicológicas, pasó hambre, fue humillado, amenazado y recluido en condiciones inhumanas. Su salud se deterioró gravemente. Para colmo, el Gobierno de Guinea Ecuatorial le exigió 52 mil euros para dejarlo en libertad, aun cuando ya existía una orden judicial que lo declaraba libre. La Embajada de Portugal participó activamente en este “acuerdo” ilegal: recibió 26 mil euros de su familia en su cuenta bancaria, y los otros 26 mil fueron pagados por el propio Estado portugués.
“Fui secuestrado, torturado, robado y traicionado, por el régimen de Guinea Ecuatorial y por el silencio cómplice del Estado Portugués. Todo esto simplemente por haber reclamado lo que era mío por derecho”, sentencia en su declaración, a la que esta página ha tenido acceso.
Esta es solo la primera parte de un dossier más amplio que publicaremos en entregas sucesivas, con documentación, fotos y evidencias. La historia de Nuno no solo es una denuncia individual.
Es el retrato de un sistema podrido, que extorsiona a empresarios tanto extranjeros como nativos como en el caso de «Goyo«, a quien Teodorín le quitó dinero “por la cara bonita”, que encarcela a inocentes y convierte al Estado en una maquinaria de saqueo con impunidad total. Un régimen que no distingue entre nacionalidades a la hora de robar, torturar y pisotear derechos, y que opera con el silencio cómplice de quienes deberían proteger a sus ciudadanos.







