¿Quién legisla y juzga en esta Guinea de los Obiang?

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  Por José Eugenio Nsue

 

Puede parecer cansino y hasta aburrido, estar hablando siempre de lo mismo y de los mismos, en cambio no lo es. Nuestro deber y obligación es denunciar hasta la saciedad todas y cada una de las atrocidades y barbaridades que comete el régimen allá donde haga falta para así «éveiller les consciences» (despertar las conciencias) de los guineanos por si de una vez por todas se dan cuenta de que sus derechos no los van a defender los alienígenas, sino ellos mismos, también para que sirva como prueba en el día D contra los dictadores y una advertencia de que sus crímenes no quedarán impunes ni prescribirán porque son de lesa humanidad. Actuamos como notarios de la historia viva de nuestro país, seguro que las generaciones futuras nos lo agradecerán.

Lo que sucede en Guinea, supera toda ficción, lo nunca visto; el envilecimiento de sus gobernantes ya es indescriptible, lo peor de todo es que mientras esos lelos hacen y deshacen a su antojo, no hay nadie de su entorno, que se les supone cierta cordura e inteligencia, capaz de advertirles que están en el error, recomendarles guardar un poco de decoro, las formas, disimular un poco sus tics autoritarios.  

En menos de dos días, Nguema Obiang, el Putin nacional, nos publicaba en su Boletín Oficial del Estado, su cuenta de tiktok (@teonguema), dos decisiones que en cualquier estado democrático y de derecho harían dimitir en bloque a todos los parlamentarios y senadores, y a todo el Poder Judicial en pleno por verse socavadas sus atribuciones constitucionales una y otra vez durante tanto tiempo.   

En un tuit, nos decía: «Estoy muy contento porque el Consejo de Ministros aprobó unánimemente mi propuesta de elaboración de un Decreto Ley que proteja a los menores en G. E. A partir de la próxima semana, nuestro país contará con una herramienta exclusiva que velará por la integridad de nuestros hijos». En el otro, dijo: «De conformidad a la vigente Ley de Enjuiciamiento Criminal, he ordenado el arresto inmediato de todos los implicados en el acto ilegal del enlace matrimonial consuetudinario de los menores de 7 (niña) y 13 (niño) años en Bata».  

Esos 2 tuits atacan claramente a los otros 2 Poderes del Estado, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Sin ser experto en el Derecho Constitucional, se sabe que la elaboración de las leyes y su aprobación compete al Legislativo como lo indica el mismo concepto cuyo verbo, legislar, significa dar, hacer o establecer leyes para gobernar un país; es decir que le compete al Congreso de los diputados y al Senado la tarea de dotar al país de los instrumentos o herramientas legales para su mejor funcionamiento, mientras que el Poder Judicial, los Órganos jurisdiccionales son aquellos que tienen la misión de administrar justicia, es decir, de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado (juzgados, audiencias o tribunales); finalmente el Poder Ejecutivo es el responsable de la gestión diaria del Estado, concibe y ejecuta leyes y políticas que tienen que ser aplicadas; representa a la nación en sus relaciones diplomáticas; y sostiene a las fuerzas armadas.  

Así debería funcionar cualquier Estado de derecho, pero en este país de los pobres mentales (Obiang Nguema dixit) y de alegre memoria, todo se hace al revés, no hay coherencia, ni lógica, ni un poco de decoro, ya ni hablamos del sentido común. No se respeta ni la separación de poderes ni la funciones o competencias de cada administrador. Para los que malgobiernan el país, no existe ni límites en su actuación o comportamiento, ni tal separación; ellos y sus mandados o gobernados, están convencidos de que el Ejecutivo encarna todos los poderes, está por encima de todo incluido el ordenamiento jurídico; puede inventar y dictar las leyes y normas fuera del marco legal vigente (la Constitución y el Código Penal). Para los Obiang, especialmente el triunvirato compuesto por: el Padre, la Madre y Hijo; las Instituciones les traen al paido, ni existen, ni sirven; son meras comparsas, piezas en el tablero de ajedrez que utilizan como y cuando quieren; son simples braceros o peones que trabajan (el verbo es exagerado, ya que llamar su cometido, su misión como trabajo, es ofender a la inteligencia y tergiversar la lingüística española) en su hacienda y tienen que conformarse con las migajas que les dan.  

Lo del Hijo, el Patrón o Hermano Mayor, Nguema Obiang, es el colmo. Cada vez está valentonado, desatado; ya no disimula su ninguneo hacia todo y hacia todos. Él se cree que es el único del país, el Jefe Supremo y no se atiene a nada absolutamente, ni siquiera a su conciencia, si es que la tuvo en algún momento. Sin vergüenza ni consultar o preguntar, un día sale con que va a hacer un Decreto Ley que entra en vigor de forma inmediata, otro día sale con ordenar un arresto inmediato de tal o tales personas y se atreve a invocar leyes de Enjuiciamiento Criminal sin ser Juez ni Magistrado. Lo más inaudito es que mientras y donde va soltando esas ocurrencias aberrantes, se rodea de personas «entendidas», «estudiosas» (Consejo de Ministros) o su gabinete y asesores que cobran por eso, por ser expertos, especialistas y letrados.  

En ese Consejo de Ministros que unánimemente apoya y aprueba la propuesta de un Decreto Ley para la protección de los menores, se sienta el doctor de doctores, el que más leyes y de derecho sabe en toda Guinea, según sus propias palabras y es más, es el Ministro de Justicia, por citar algunos; en cambio son incapaces de sugerirle, si no se le puede contradecir o corregir, a «Su Excelencia», que así no funcionan las cosas, ese no es el procedimiento. Se supone que los Representantes del pueblo, diputados y senadores; han escuchado, visto y leído la propuesta de ‘Su Excelencia’ desautorizando y usurpando sus competencias, en cambio permanecen calladoscon el rabo entre las piernas, sin siquiera alzar la voz y reivindicar sus funciones, pero siguen cobrando sueldos millonarios por no hacer nada y metiéndose en camisa de once varas como la Presidenta del Senado haciéndose de jueza para juzgar a los familiares de los menores que casaron por concertación usurpando al Poder Judicial. De la misma forma, el Fiscal General del Estado, los Jueces y Magistrados, así como el Presidente de la Corte Suprema de justicia permanecen callados viendo pisoteadas sus competencias y atribuciones.  

En esa jungla, nadie dice nada, todo el mundo calla viendo cómo la familia Obiang erosiona y menoscaba todos los cimientos del Estado, cómo se ríe de todos y de todo. Nosotros nos preguntamos qué excusa tendrán en el atardecer del régimen que está al caer cuando ven y consienten que los vulgo e inútiles les han inutilizado a pesar de cobrar y ejercer como expertos; ¿a eso lo llaman amor a la patria?  

Me parecen que o bien son maliciosos, usurpadores o ambas cosas, todos esos que ocupan cargos en el país con la vitola de profesionales y expertos. Sinvergüenzas.  

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?  

 

 

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