
¿Por qué se huye Obiang Nguema de Malabo?
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HIPÓTESIS SOBRE EL INESPERADO CAMBIO DE LA CAPITAL.
Por José Eugenio Nsue
Los que han estado y vivido en el lecho de la muerte de alguien que se está debatiendo entre la vida y la muerte, sobre todo en los poblados; en los hospitales occidentales, se suele sedar al enfermo terminal para evitar su sufrimiento; cuentan que en sus últimos estertores, aún más, si se trata del que ha sido muy malo, ese suele pronunciar cosas incoherentes, tener visiones surrealistas como que le están persiguiendo, cayendo en un túnel, abrasando en un mar de fuego o arrastrándoles…
Con el Decretazo del sátrapa y dictador Obiang en el que de un plumazo cambia la capital del país a un bosque inhabitado, insalubre e hinóspito; encierra un gato. ¿Qué ha pasado para que tras más de 57 años que Obiang lleva viviendo en Malabo, la capital de la nación, desde la independencia de España en 1968, de prisa y corriendo decreta el traslado de la capital a Oyala, Djibloho o Ciudad de la Paz?
Sin ser jurista, pero sé que Pisuerga pasa por Valladolid; por otra parte, escuchando y leyendo a los que sí entienden de leyes y derecho, todos coinciden en que el Decreto sancionado el día 2 de este enero por el dictador y criminal Obiang, es a todas luces Inconstitucional, no se ajusta al ordenamiento jurídico, tampoco él está facultado y carece de competencias para tomar unilateralmente ese tipo de decisiones sin contar con las 2 Cámaras ni convocar un Referéndum de consulta al pueblo. La República de Guinea Ecuatorial es un Estado, no un coto o hacienda familiar como él cree.
A demás de ese ninguneo hacia todas las Instituciones del Estado y la insubordinación a las normas y a la Carta Magna que él mismo promocionó y promulgó, no deja de ser un disparate y una locura imponer el traslado de la capital de la nación al bosque donde no hay condiciones de habitabilidad, no hay servicios básicos, escuelas, viviendas, iglesias, hospitales públicos, por mas que no hay en todo el país nada que sea público, todo se ha privatizado y se paga por cualquier servicio o gestión, el dinero recaudado, va a los bolsillos de la familia que se cree dueña del país; no hay actividades productivas donde la gente puede buscar trabajos, no hay industrias, tampoco hay servicios administrativos. Cuando ha trasladado a su Gobierno de títeres allá, todos los miembros se quedan alojados en el mismo hotel, Djibloho, como escolapios o seminaristas en un retiro, ahí mismo improvisan despachos y se reúnen abandonando durante largos 6 meses a sus familias, esposas, hijos y parientes que tienen a cargo; para el colmo, ellos mismos se encargan de los gastos de estancia y manutención.
En el Decreto de cambio de capital, dice que da un año para que la administración haga todo para el normal funcionamiento para que la ‘Ciudad de la Paz’ tenga todos los servicios necesarios; o sea que lo que no se ha podido hacer desde que empezaron con este proyecto faraónico y absurdo en 2012, se pretende hacerlo en un año; ahora es cuando invita a su gente que vaya a construir en Oyala; dice que se ha acabado con la herencia colonial de 57 años, y lleva la capital al bosque, a su pueblo por motivos de la seguridad…
Todas esas razones son falaces, argumentos peregrinos, sin fundamento. Lo cierto es que el sátrapa, dictador y criminal Obiang Nguema, ha precipitado su decisión de trasladar la capital a su pueblo, posiblemente por 2 razones:
1ª. Consciente de que su hora de partir ha llegado, muy pronto partirá, por lo tanto su sueño de ver a su pueblo donde se instalaron sus padres procedentes de Gabón, Mongomo, como capital del país para así homenajearlos e inmortalizar su estirpe (NGUEMA ENEME); ya había construido ahí la 2ª Basílica más grande de África, después de la de Yamusukro de Costa de Marfil, Catedral basílica de la Inmaculada Concepción en un distrito que ni es el más poblado del país, ni sus habitantes son los más devotos, donde tiene preparado un mausoleo para cuando se muere como si fuera obispo; desvanecerse. Al ver que no se ha construido ni la cuarta parte, consciente que si no lo hace él en vida, nadie lo hará por eso la premura para vivirlo y por eso quiere que el Papa viaje al país para confesarle (cree que es el único que puede absolverle sus gravísimos e innumerables pecados al ser el Representante de Cristo en la tierra), darle la extrema unción y la indulgencia si puede morir sin tantos tormentos ni seguir viendo crepúsculos y las ánimas de todos los que asesinó y mandó asesinar que le esperan por el camino.
2ª. O presiente que van a por él como han ido a por el otro dictador y criminal, Maduro (curiosa coincidencia; el día que decreta el traslado de la capital a su guarida, la madrugada del día siguiente, es capturado su homónimo venezolano. Parece como si le habrían chivado que iba a ser el siguiente. Siempre con suerte). Piensa que en el bosque, entre árboles gigantescos, cataratas, orangutanes, gorilas y chimpancés, puede camuflarse con su familia y así evitar ser capturados, ahí se siente seguro.
La excusa de evitar el hacinamiento en Malabo y Bata y la desploblación en la región continental y demás majaderías pronunciados delante de enajenados y figurillas que dicen representar a las Instituciones del Estado, no son más que excusas.
A Obiang ya no le queda ni tiempo ni otra salida, lo que pudo haber hecho en su momento, no lo hizo; ahora es demasiado tarde. Pensar que si donde había puertos donde atracan los barcos, aeropuertos donde aterrizan los aviones, comercios e incipientes industrias donde los paupérrimos guineoecuatorianos podían buscarse la vida haciendo estajos (destajos) para sobrevivir, de ahí el éxodo rural por la supervivencia, y ni aun así; imponer que toda esa gente que ha huido de la miseria, pobreza y hambre por eso abandonaron, huyeron de los poblados porque no había cómo ganarse la vida, se adentren de nuevo en la selva, ¿para vivir de qué? Si ha estado en el poder durante más de 46 años en la capital Malabo y nadie ha atentado contra él, ¿por qué lo iban ahacer ahora?: paranoias; se olvida que él apresó a su tío precisamente cuando ese, igual que él, también se fue a esconderse en su pueblo porque se sentía inseguro en Malabo, igual que él ahora.
Si tuviera algo de humanidad y quisiera prestarle un último favor a los suyos, lejos de llevarlos de nuevo de donde salieron, la selva, les habría buscado un refugio, una salida digna donde salvarse porque, en el bosque les van a cazar como cazan a los monos. Si no, al tiempo.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?












