Mientras el longevo dictador y criminal Obiang pide limosna para enterrar a su hermana, su ahijado Ali Bongo es defenestrado

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Por José Euegenido Nsue  

Si mal no recuerdo, creo que empecé a publicar y compartir mis reflexiones cuando estando en Madrid de visita, alguien le sacó una foto al eterno Ministro de asuntos turbios del vetusto y criminal Obiang, mal llamado «Ministro de Misiones», Alejandro EVUNA OWONO ASANGONO, en un mercadillo regateando por unos gayumbos y bragas con su señora, eso hace más de 5 años. Entonces hablando con mi cuñadito de aquello, me animó a escribir mis ‘apreciaciones’, ‘ideas’ o ‘reflexiones’ porque podían servir para los jóvenes; titulé aquellas reflexiones con una expresión popular fang: NTEM ÉSÈ EDOG (literalmente: el río Campo no es tan profundo), lo que viene a significar que nada es como parece. No entendía que uno de los hombres más poderosos y supuestamente adinerados del régimen, eterno Ministro de Estado nunca cesado; a su paso por Madrid en lugar de alojarse en el hotel Ritz, llevar a su pichurri, la madre de sus «ilustres y diplomáticos» hijos, al Corte Inglés o a la calle Serrano donde van de compras la crème de la crème, va a un mercadillo donde vamos el resto de los mortales, los que viajamos en patera, nacidos por accidente en la Guinea Ecuatorial, coto exclusivo de la familia Nguema Eneme que Dios le regaló como herencia como hizo con Abrahán en la Primera Alianza, la tierra prometida.

Esto mismo lo estamos viendo con los actuales dueños de Guinea, los Obiang. Cuando sabíamos y vemos que tanto el padre, los hijos, las mujeres, los hermanos, tíos, primos y sobrinos; todos los que llevan la sangre de Nguema Eneme y ramificaciones, están bañados en oro, tienen no solo el poder, cada uno de ellos es una institución, hacen lo que les salen de los h. y son ricos por castigo; en cambio cada dos por tres, asaltan a los pobres y miserables ciudadanos exigiéndoles un impuesto revolucionario en forma de aportación o prestación «voluntaria» para celebrar cumpleaños, congresos de su organización criminal, o para enterrar a sus parientes; ¿por qué se tiene que aportar dinero por el fallecimiento de los familiares de los dueños absolutos de todas las riquezas, bienes y personas de toda la nación guineoecuatoriana? ¿Dónde está todo el dinero que llevan amasando durante los más de 44 años que están en el poder? Si no emplean el dinero saqueado al pueblo para enterrar a los suyos, ¿para qué lo tienen y para qué les sirve?

Lo que pasa en África, sobre todo negra, no pasa en ninguna otra parte; los gobernantes están para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y desarrollar sus países, en cambio para los africanos sólo están para perpetuarse en el poder, arruinar a sus ciudadanos y a maltratarlos, además de saquear al pueblo; pueden estar cayéndose por la vejez o por la enfermedad, no están dispuestos a dejarlo, hasta convierten las presidencias en monarquías encubiertas en las que los padres legan a sus hijos lo que creen que les pertenece de por vida. No importa que el pueblo hable en las urnas como el pueblo gabonés el pasado 26 de agosto, los colaboradores necesarios de esos regímenes vitalicios dispuestos a manipular y amañar los resultados para que nada cambie, todo siga igual; y ahí entran en la escena los militares para convertirse en jueces y árbitros y hacerse con el poder a fuerza, y a volver a empezar.

Alí Bongo no ha querido ni así mismo, ni a su familia, ni al pueblo gabonés que tanto les ha dado a él, a su padre y familia durante tanto tiempo; hemipléjico y con severas lesiones cerebrales notorias; lejos de dimitir, ir a tratarse y si no, retirarse junto a su familia para disfrutar de lo que le queda de vida, sin embargo ha querido atrincherarse en el poder habiendo perdido rotundamente las elecciones frente Albert ONDO OSSA. Mira por dónde, su propio familiar, el Comandante en Jefe de la Guardia Republicana, el General Brice Clotaire OLIGUI NGUEMA, le ha defenestrado poniendo fin a la era de los Bongo.

Como dicen muchos paisanos y africanos; si ese es el único lenguaje que entienden los dictadores africanos, el lenguaje de los sables y las armas, y no hay manera de que la oposición y el pueblo sean capaces de llevar la democracia al continente y eligir a sus dirigentes, pues que así sea pero al menos que sean juzgados y les sean retirados todo lo que han robado todos los miembros de la familia así como todos aquellos aprovechadores que se han beneficiado del régimen depuesto y lo han apoyado.

¿Y si eso fuera el preludio de la que se avecina en nuestro país? ¿Cómo será ese día: será de día o de noche; lloverá o brillará el sol…?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

 

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