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El informe del INEGE sobre el segundo trimestre de 2026 presume de un 0,9 % más de petróleo, pero revela el hundimiento de los puertos, de las importaciones de alimentos y de las afiliaciones a la seguridad social.
El organismo de propaganda estadística del clan Obiang acaba de publicar sus cifras del segundo trimestre de 2026. Tras el maquillaje habitual y los irrisorios anuncios sobre la pesca, el informe del INEGE delata la trágica realidad del país: caída drástica de las importaciones de primera necesidad, naufragio del comercio marítimo y hundimiento de la seguridad social en beneficio de una cleptocracia cada vez más voraz.
Por OLBIF
El aparato de propaganda del régimen de Malabo trabaja a pleno rendimiento para intentar ocultar la agonía económica de Guinea Ecuatorial. El Instituto Nacional de Estadística de Guinea Ecuatorial (INEGE), a las órdenes de la dictadura de Teodoro Obiang Nguema, acaba de hacer públicos sus indicadores del segundo trimestre de 2026. Es el ejercicio de manipulación de costumbre, en el que se celebra un tímido aumento del 0,9 % de la producción petrolera o un repunte de la pesca local para sofocar mejor las señales de una quiebra generalizada, orquestada por una casta de corruptos.
Las propias cifras del INEGE desmontan el espejismo del «milagro económico» que pregona la dictadura. En África Central, donde los regímenes autoritarios comparten el arte de saquear los recursos públicos, Malabo se lleva la palma de la asfixia económica. Entre abril y junio de 2026, el tráfico de los puertos de Malabo y Bata se desplomó un 37,9 %, y el número de buques comerciales pasó de 272 a 169. Como consecuencia inmediata de esta parálisis comercial, las importaciones de alimentos cayeron un 23,4 % y las de ropa y calzado, un 36,9 %. Mientras la familia gobernante acumula bienes de lujo en el extranjero, el pueblo guineoecuatoriano se ve obligado a privarse de lo más básico.
El destrozo social es igual de flagrante. Aunque el organismo oficial intenta engañar a la opinión pública con 579 modestos empleos creados, no puede disimular el espectacular desplome del 42,8 % de las nuevas afiliaciones a la seguridad social. El crédito a la economía, por su parte, sigue contrayéndose (−0,4 %), prueba de la retirada total del sector financiero en un país asfixiado por la corrupción sistémica y el nepotismo. Incluso el consumo de carburantes estratégicos como el gasóleo (−22,3 %) se hunde, reflejo de la parálisis del tejido productivo nacional.
Al publicar datos financieros parciales que recogen 507.000 millones de francos CFA de ingresos, el Ministerio de Hacienda del clan ya no engaña a nadie. El dinero del petróleo sigue engordando las cuentas en paraísos fiscales de la familia Obiang en lugar de invertirse en sanidad o en infraestructuras básicas. Este balance trimestral no hace más que confirmar una verdad amarga, bajo el yugo de un poder tiránico y depredador, Guinea Ecuatorial se hunde cada día un poco más en la ruina.