
ICIJ revela cómo Teodorín mueve millones y silencia periodistas
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El consorcio internacional denuncia la detención arbitraria de un reportero que investigaba contratos ligados al hijo del dictador
“Estás a merced del poder. No hay ley, solo intimidación.”
Emmanuel Freudenthal, periodista
La detención arbitraria del periodista Emmanuel Freudenthal en Guinea Ecuatorial no fue un accidente, ni una confusión. Fue una advertencia. Así lo denuncia el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en un artículo publicado esta semana, donde detalla con precisión los hechos y el trasfondo que motivó el arresto del reportero en octubre de 2023.
Freudenthal se encontraba en el país con visado oficial y acreditación de prensa, investigando lo que el régimen no tolera: los negocios de Teodorín, hijo del dictador y vicepresidente de su padre. Según documentos filtrados a los que accedió el periodista, la constructora portuguesa Zagope, filial del gigante brasileño Andrade Gutierrez, recibió contratos de infraestructuras valorados en más de 1.000 millones de dólares entre 2009 y 2012. A cambio, transfirió más de 86 millones de dólares a una supuesta empresa maderera llamada Somagui, propiedad de Teddy.
Una vez más, el esquema clásico: fondos públicos canalizados a cuentas privadas bajo fachadas empresariales.
Freudenthal logró fotografiar estructuras a medio construir, abandonadas, como evidencia visual del despilfarro que acompaña al saqueo. Fue ahí donde lo interceptaron. Agentes vestidos de civil y fuertemente armados lo detuvieron sin ninguna orden, lo condujeron a una comisaría de lo que hoy llaman «Ciudad de la Paz«, lo interrogaron sin asistencia legal y le incautaron el material de trabajo. Después de horas incomunicado, fue expulsado del país.
“El poder en Guinea Ecuatorial no se ejerce conforme a la ley. Se ejerce arbitrariamente”, sentencia el periodista en su relato. Su experiencia, lejos de ser un hecho aislado, es el reflejo de cómo opera Malabo: bajo un sistema donde la legalidad es una formalidad decorativa, y donde los cuerpos de seguridad actúan como custodios personales del clan presidencial.
No es casual que la investigación apunte a contratos firmados en pleno auge del petróleo, con empresas extranjeras que operan en connivencia con el poder local. Zagope, según los documentos del ICIJ, aparece como parte de ese engranaje donde el cemento se convierte en papel mojado y el hormigón en patrimonio personal. Las infraestructuras se licitan, se anuncian, se inauguran… y luego desaparecen.
Cabe reiterar lo que venimos documentando desde hace años: en Guinea Ecuatorial, investigar es un riesgo; denunciar, una amenaza; y contar la verdad, un acto de resistencia.
Lo que Emmanuel Freudenthal intentó hacer fue ponerle nombres y cifras al saqueo. Y por eso lo detuvieron.
El mensaje está claro: si un periodista extranjero acreditado puede ser arrestado por sacar una foto de una obra a medio construir, ¿qué destino le espera al periodista guineoecuatoriano que hable de Somagui o de Teodorín en voz alta?







