
Estados Unidos abre la puerta a Teodorín con una exención a sus sanciones
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Según se ha podido leer en la agencia Associated Press (AP), el gobierno de Estados Unidos ha concedido una exención temporal a las sanciones que pesan sobre el vicepresidente de su padre, conocido popularmente como Teodorín. Esta medida, válida durante un mes, le permite ingresar en territorio estadounidense para participar en una reunión de Naciones Unidas y, además, desplazarse fuera de Nueva York.
La administración de Donald Trump justifica esta decisión en términos de “interés nacional”, con el argumento de que Washington debe contrarrestar la creciente influencia de China y Rusia en el Golfo de Guinea, donde Malabo ocupa un lugar estratégico tanto por su ubicación como por sus reservas petroleras. En palabras de la propia AP, la exención busca “fomentar la buena voluntad con Obiang” para evitar la instalación de una posible base naval china en el Atlántico.
Mientras tanto, el historial de Teodorín brilla por todo lo contrario a la buena voluntad. En Francia, fue condenado en 2017 a tres años de cárcel, pena suspendida, y a pagar 30 millones de euros por malversación de fondos públicos, además de perder propiedades de lujo como su célebre mansión en la Avenue Foch de París. En Estados Unidos, en 2014, tuvo que entregar más de 30 millones de dólares en activos obtenidos mediante corrupción, incluyendo su mansión de Malibú, un Ferrari y objetos personales de Michael Jackson, entre ellos el guante de cristal del “Rey del Pop”. En Sudáfrica, más recientemente, la justicia confiscó dos de sus mansiones y un yate como parte de un litigio por detenciones arbitrarias y torturas.
Este es el mismo personaje que, mientras acumula mansiones, deportivos y yates, representa en Guinea Ecuatorial a un régimen que mantiene a la gran mayoría de la población en la miseria. Un país donde más del 70% de los ciudadanos vive sin servicios básicos y donde la corrupción es la única política de Estado que se cumple a rajatabla.
La contradicción es tan flagrante como habitual en la diplomacia internacional. Estados Unidos sanciona a Teodorín por corrupción y violaciones de derechos humanos, pero al mismo tiempo le concede privilegios para asegurar sus propios intereses. Los mismos que dicen defender la democracia y la transparencia acaban reforzando la posición de un dirigente que encarna el saqueo, la impunidad y el desprecio absoluto por su pueblo.
Como ironiza un analista citado por AP: “El dilema es entre los valores que se proclaman y las necesidades estratégicas que se imponen”. En otras palabras, el guante de Michael Jackson que un día brilló en las fiestas de Teodorín vuelve a aparecer, pero esta vez como símbolo de la hipocresía internacional.
La exención concedida por Washington no es una victoria diplomática de Guinea Ecuatorial, sino un recordatorio de que la comunidad internacional, lejos de aislar a los corruptos, termina dándoles oxígeno siempre que los negocios lo requieran.












