
CCEI Bank celebra 4.336 millones de beneficio sin aclarar la factura de su rescate
CCEI Bank anuncia un beneficio de 4.336 millones de francos CFA, pero no revela la morosidad, la solvencia ni la factura completa del rescate estatal que permitió recuperar la entidad.
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CCEI Bank Guinea Ecuatorial ha anunciado un beneficio neto de 4.336 millones de francos CFA en 2025, pero sigue sin aclarar cuánto costó su rescate al Estado, cuál es su tasa de morosidad y de dónde procede el fuerte aumento de sus ganancias.
Según LaVicePress, los resultados fueron aprobados durante una Asamblea General Mixta celebrada en Malabo, con la presencia del ministro de Hacienda, Iván Bacale Ebe Molina, y de la ministra delegada Milagrosa Obono Angüe. Los accionistas felicitaron al consejo de administración presidido por Diosdado Edu Mongomo Avoro, al director general Daniel Ako’o Menene y al director general adjunto Miguel Mba Obama Ayecaba.
La publicación informa de un balance total de 414.395 millones de francos CFA, depósitos por 337.870 millones, créditos por 296.903 millones y fondos propios de 35.831 millones. Pero no incorpora los estados financieros completos ni el dictamen del auditor que permitiría verificar de manera independiente las cifras anunciadas.
Tampoco revela la tasa de morosidad, los préstamos reestructurados, las provisiones para cubrir impagos, la liquidez, la solvencia regulatoria, la concentración de créditos ni la exposición del banco al Estado, a grandes clientes o a personas vinculadas.
La omisión es especialmente relevante porque CCEI Bank procede de una situación de rescate. La propia información oficial del Gobierno señaló que la entidad perdió 19.173 millones de francos CFA en 2022 y volvió a beneficios después de la intervención estatal.
En abril de 2024, durante una reunión con una misión del Fondo Monetario Internacional, Diosdado Edu afirmó que, antes del rescate, el banco presentaba una necesidad financiera superior a 227.000 millones de francos CFA. La ministra Milagrosa Obono también reconoció que el Gobierno había destinado “ingentes recursos” a la entidad.
Ni el banco ni las autoridades han explicado públicamente cuánto dinero terminó aportando el Estado, qué activos fueron saneados, qué garantías se concedieron ni qué posibilidades existen de recuperar esos recursos.
Ese silencio impide presentar los 4.336 millones de beneficio como resultado exclusivo de una gestión brillante. Antes de atribuirse el éxito, los responsables deben explicar la factura de la intervención pública que permitió mantener el banco en funcionamiento.
También falta conocer el origen del aumento del beneficio. CCEI Bank ganó 2.782 millones de francos CFA más que en 2024, pero no detalla cuánto procede del negocio ordinario, de intereses y comisiones, de la reducción de gastos, de la recuperación de créditos o de operaciones extraordinarias.
Sin la cuenta de resultados completa, no puede saberse si la mejora es sostenible o si depende de circunstancias excepcionales.
El propio banco reconoció que en 2024 su coeficiente de explotación se situaba todavía en el 97,3 %, lo que significa que los gastos operativos absorbían casi todos los ingresos generados por la actividad bancaria. La publicación de 2025 no ofrece el dato actualizado.
Iván Bacale felicitó a la dirección, pero también le pidió seguir reduciendo gastos, aumentando ingresos y mejorando la eficiencia. Su advertencia indica que los problemas operativos no pueden darse por resueltos.
Otra cuestión que exige explicaciones es el anuncio de Diosdado Edu de una “lucha frontal contra el fraude interno”. La expresión no demuestra por sí sola la existencia de un delito, pero obliga a preguntar qué hechos la motivan, si se han detectado operaciones irregulares y si la COBAC o las autoridades judiciales han sido informadas.
La dirección también anunció que elevará el capital social de 10.000 a 25.000 millones de francos CFA. La operación fue presentada como un ambicioso plan de fortalecimiento, aunque esa cifra coincide con el nuevo capital mínimo exigido por la COBAC a los bancos de la CEMAC.
Por tanto, CCEI Bank no actúa únicamente por iniciativa propia; también debe adaptarse a una obligación regulatoria.
El aumento se realizará mediante reservas y beneficios acumulados, lo que no equivale necesariamente a una aportación de 15.000 millones de francos CFA nuevos por parte de los accionistas. El banco debería aclarar cuánto dinero fresco entrará realmente en la entidad.
También se ha decidido no repartir dividendos. La medida puede ser prudente, pero confirma que los beneficios deben permanecer en el banco mientras se fortalece su capital después del rescate.
La publicación dedica más espacio a las felicitaciones institucionales y al homenaje a Teodoro Obiang Nguema Mbasogo que a la información necesaria para evaluar la verdadera salud financiera de la entidad.
Diosdado Edu afirmó que el compromiso personal y estratégico del jefe del régimen salvó al banco del abismo. Pero si CCEI Bank fue salvado con recursos del Estado, esos fondos no pertenecen al presidente ni a los ministros. Son recursos públicos y su utilización debe ser explicada.
CCEI Bank puede estar recuperándose y sus resultados pueden haber mejorado. Lo que no puede exigirse es que la población acepte esa versión únicamente porque la repitan el banco, el Gobierno y sus medios afines.
La recuperación de una entidad rescatada se demuestra publicando las cuentas completas, el dictamen del auditor, la morosidad, las provisiones, la solvencia, la liquidez y el coste total de la intervención estatal.
Hasta entonces, los 4.336 millones de beneficio seguirán siendo una cifra anunciada por los mismos responsables que necesitan convertir el rescate en una historia de éxito.
La carga de la prueba corresponde a quienes utilizaron recursos públicos y ahora reclaman aplausos sin enseñar todas las cuentas.











