Manuel Osa Nsue y la pugna por el control del INSESO en Guinea Ecuatorial.

Manuel Osa vuelve a apoderarse del INSESO

Teodorín y Manuel Osa aprueban una nueva dirección del INSESO sin publicar la delegación de competencias, los ceses ni las actas del concurso.

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Manuel Osa Nsue ha vuelto a situar el INSESO bajo su control sin necesidad de ocupar personalmente ninguno de sus principales despachos. El Gobierno designó a Monserrat de la Gracia Bonkanka Tabares como delegada nacional, junto a Práxedes Rabat Makambo y Diosdado Edu Mongomo Avoro, durante una reunión presidida por Teodoro Nguema Obiang y con la participación del primer ministro.

No estamos ante una simple renovación administrativa. Radio Macuto lleva meses documentando la guerra por una institución que administra las cotizaciones y prestaciones de miles de trabajadores guineoecuatorianos. En abril de 2026, el INSESO tenía 1.385 empleados y gastaba más de 811 millones de francos CFA mensuales en personal, después de haber incorporado 312 trabajadores en un solo año. Quien domina esa estructura controla empleos, contratos, autorizaciones y una caja muy apetecida.

La primera irregularidad la ha dejado escrita el propio régimen. El 9 de julio, su página oficial explicó que la comisión dirigida por Teodorín debía seleccionar candidatos y elevar las propuestas a Teodoro Obiang para su análisis, aprobación y posterior firma. Dos semanas después, el Gobierno anunció que los nombramientos habían sido aprobados en una sesión presidida por Teodorín. Teodoro Obiang desapareció del procedimiento que su propia propaganda había presentado como obligatorio.

La Ley Fundamental atribuye al jefe del Estado el nombramiento y cese de los altos cargos civiles. Solo permite delegar en el vicepresidente o en el primer ministro el nombramiento de otros funcionarios. La Ley de Funcionarios Civiles añade que todo nombramiento debe proceder del presidente o de la persona en quien haya delegado, y declara nulos los realizados por vías diferentes. La noticia no identifica decreto, orden presidencial ni delegación de competencias. El nombramiento ha sido anunciado; su soporte jurídico sigue oculto.

Tampoco se mencionan los ceses de los responsables sustituidos. Eduardo Orobiyi Lajay continúa al frente del Consejo de Administración, cargo en el que fue presentado oficialmente en marzo. Según fuentes nuestras, Bonkanka Tabares es prima de Orobiyi, persona estrechamente vinculada a Manuel Osa, y mantiene además parentesco lejano con el viceprimer ministro encargado de la Seguridad Social. El Consejo queda en unas manos y la Delegación Nacional en otras de la misma familia.

El parentesco no invalida por sí solo una candidatura, pero obliga a publicar todas las garantías del proceso. El Gobierno afirma que Bonkanka fue elegida entre once aspirantes, aunque no ha difundido las puntuaciones, las actas de evaluación, los posibles conflictos de intereses ni las razones que determinaron su elección. Se anunció un concurso de méritos; se ha comunicado únicamente el nombre de la ganadora.

La astucia de Manuel Osa consiste precisamente en mandar sin exponerse. Orobiyi controla el Consejo de Administración, Bonkanka ocupa la Delegación Nacional y el propio Osa coordina el Gobierno que aprobó la operación. Esta página ya había advertido que las facciones vinculadas al primer ministro pretendían recuperar el INSESO después de que la dirección interina comenzara a revisar contrataciones y expedientes. El desenlace confirma quién ganó aquella batalla.

La maniobra reproduce su propia reconducción como primer ministro. El Gobierno dimitió en bloque el 16 de junio y, tres días después, Teodoro Obiang volvió a nombrar a Manuel Osa mediante decreto. Ahora, cuando se trata del INSESO, el decreto de Obiang no aparece y son su hijo y el primer ministro quienes anuncian el reparto. Obiang conserva las atribuciones sobre el papel, pero cada vez son otros quienes ejercen el poder efectivo.

Un jurista guineoecuatoriano resumió hace tiempo el funcionamiento del régimen, Guinea Ecuatorial nunca ha operado como un Estado de derecho, sino como una mafia. El caso del INSESO vuelve a darle la razón. La Constitución sirve para decorar los discursos, los concursos para cubrir el expediente y las instituciones para acomodar a familiares y aliados. Todo queda en casa. Las cotizaciones y las consecuencias, como siempre, quedan para el pueblo.

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