Manifiesto de funcionarios que denuncia una purga en el INSESO dirigida desde la Primatura.

Portazo en el INSESO por las nóminas

Share your love


La tensión por las nóminas del INSESO vuelve a dejar al descubierto la guerra interna en la institución. Según fuentes de Radio Macuto, Maripaz Ayaba Ona Mba, interventora general, se habría negado a firmar los pagos de este mes y exige a Juana Magdalena Obono Ntutumu explicaciones sobre el aumento del personal. El pulso terminó con gritos, acusaciones y un portazo en el despacho de Juana.

El INSESO sigue convertido en un campo de batalla interno. Lo que hace unas semanas se presentaba como una ofensiva contra supuestas irregularidades empieza a mostrar su otra cara: una pelea abierta entre quienes ayer actuaban juntos y hoy se disputan el control de la institución.

Según fuentes nuestras, Maripaz Ayaba Ona Mba, interventora general del INSESO, se negó ayer a firmar las nóminas correspondientes a este mes. La razón, según las mismas fuentes, sería su exigencia de que Juana Magdalena Obono Ntutumu le explique el aumento del personal dentro del organismo.

La situación no quedó en una simple discrepancia administrativa. Juana habría mandado llamar a Maripaz en dos ocasiones para exigirle que firmara las nóminas. En ambos encuentros, el tono subió hasta el punto de romper cualquier apariencia de normalidad. Tras una de esas discusiones, Maripaz salió del despacho de Juana cerrando la puerta de un fuerte golpe.

El portazo no es un detalle menor. Resume el nivel de fractura dentro de una institución que debería gestionar recursos sociales, atender a los asegurados y garantizar derechos básicos, pero que aparece cada vez más atrapada en una guerra de intereses, venganzas y cuotas de poder.

Las mismas fuentes recuerdan que Juana y Maripaz habrían actuado juntas en la operación que terminó con varios responsables del INSESO detenidos o apartados. La alianza, según esa lectura interna, se habría construido sobre la expectativa de repartirse influencia en la nueva etapa de la institución. Pero ese equilibrio se habría roto.

Maripaz, siempre según las fuentes consultadas por esta redacción, considera ahora que Juana no está cumpliendo con las propuestas que ella presenta. De ahí su negativa a firmar las nóminas y su exigencia de explicaciones sobre el crecimiento del personal. En una administración seria, una duda sobre nóminas y contrataciones debería resolverse con documentos, expedientes y auditorías. En el INSESO, sin embargo, la escena acaba en gritos, portazos y denuncias ante el partido.

Tras el incidente, ocurrido ayer por la tarde, Juana habría sido llamada a las oficinas del Partido. La versión llegada a nuestra mesa de redacción apunta a que Maripaz acudió allí para acusarla. Si esa información se confirma, el episodio vuelve a mostrar una vieja enfermedad del sistema, los conflictos administrativos no se resuelven en órganos de control, sino ante estructuras políticas que actúan como tribunal paralelo.

El caso también deja una pregunta inevitable. ¿Quién protege a Maripaz Ayaba Ona Mba dentro del INSESO y fuera de él? Las fuentes consultadas sostienen que su permanencia resulta difícil de explicar, pese a las numerosas denuncias, conflictos y sombras que la han rodeado en la institución. En cualquier administración mínimamente responsable, una interventora general señalada en tantos episodios tendría que dar explicaciones claras o apartarse mientras se aclaran los hechos.

Pero el INSESO no funciona como una institución normal. Funciona como muchas piezas del régimen de Malabo; con padrinos, facciones, lealtades cruzadas y silencios calculados. Por eso unos caen de golpe, otros resisten contra toda lógica y algunos expedientes solo se mueven cuando conviene a una guerra interna.

El fondo del asunto es más grave que el choque personal entre Juana y Maripaz. Si hay aumento de personal, debe explicarse quién autorizó esas incorporaciones, bajo qué criterios, con qué presupuesto y con qué respaldo contractual. Si las nóminas presentan dudas, deben revisarse. Y si la interventora se niega a firmarlas, debe dejar constancia formal de los motivos, no convertir la institución en un ring.

Las nóminas no son un arma de presión política ni una herramienta para medir fuerzas entre camarillas. Son el salario de personas que dependen de ese pago para sostener a sus familias.

Cada nuevo episodio confirma que el INSESO no atraviesa una limpieza institucional, sino una guerra por el control de una caja sensible. Ayer fueron acusaciones, hoy son nóminas, mañana puede ser otro expediente. Lo único que no aparece nunca es una explicación transparente para los asegurados, que son quienes sostienen el sistema y quienes más pierden cuando la institución se convierte en botín.

Si Juana debe explicar el aumento del personal, que lo haga con documentos. Si Maripaz tiene razones para no firmar las nóminas, que las exponga formalmente. Y si ambas participaron en maniobras anteriores para desplazar a otros responsables, que tampoco pretendan presentarse ahora como guardianas de la transparencia.

Porque el problema del INSESO ya no es solo quién firma o quién manda; sino que una institución pública esencial parece estar en manos de personas más ocupadas en tirarse las pelucas entre ellas que, en responder ante los asegurados.

Comparte tu aprecio
RadioMacuto
RadioMacuto
Artículos: 1466

Actualizaciones del boletín

Introduce tu dirección de correo electrónico para suscribirte a nuestro boletín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *