
Una universidad por decreto y por provincias, el nuevo monumento académico al dictador
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Según una nota de la prensa dictatorial, la Cámara de los Diputados ha empezado a tramitar el proyecto del Ministerio de Educación para crear la llamada Universidad Obiang Nguema Mbasogo (UNONM) y distribuir facultades en las cabeceras de provincia. Traducido al idioma real del régimen, primero se aprueba el nombre, luego se decide, si apetece, si habrá universidad.
La idea viene envuelta en los mismos adjetivos de siempre, “modernidad”, “excelencia”, “competitividad”, “apuesta por el futuro”. El problema es que, en Guinea Ecuatorial, el futuro suele llegar en forma de cartel, de acto oficial, de foto, de comisión, de comunicado… y de ahí a un campus con bibliotecas, laboratorios, profesorado estable, investigación y criterios serios de acreditación, hay un abismo que el régimen siempre intenta tapar con propaganda.
Lo más revelador de esta iniciativa es que, no nace de una necesidad académica claramente explicada ni de un diagnóstico público del sistema universitario. Nace de lo que aquí sí se gobierna con disciplina, el culto al nombre. La UNONM entra al Parlamento de Teodoro Obiang como marca registrada antes que como institución viva. Y esa marca, además, no es estreno; en Benín llevan años con una universidad que ya funcionaba con el nombre del dictador, ese tipo de “panafricanismo” de chequera donde el prestigio se compra en el extranjero porque en casa ya no hay dónde meter mano sin que se note el olor.

Por eso, este trámite parlamentario huele menos a reforma universitaria y más a monumento administrativo. “Facultades en cabeceras de provincia” suena a descentralización; en manos de este sistema, puede convertirse en lo de siempre, reparto de rótulos por el mapa, con sedes nominales y actividad mínima, mientras la juventud sigue pagando el precio de una educación superior sin recursos, sin estándares y sin un horizonte profesional real.
Si la intención fuese seria, el país estaría oyendo hablar, con números y compromisos verificables, de presupuesto, plazas docentes, bibliografía, infraestructuras, investigación, convenios transparentes, residencias, becas, evaluación externa y autonomía académica. Pero el orden de prioridades del régimen es otro, primero el apellido, después, quizá, el contenido.
En definitiva, lo que el Parlamento está tramitando hoy no es una universidad funcionando, sino la legalización de un escaparate. La UNONM nace, por ahora, donde mejor se desenvuelve la dictadura, en el papel, con facultades distribuidas como quien reparte banderas, mientras lo esencial queda para la segunda parte… esa que nunca anuncian con fecha.












