
Guinea Ecuatorial sanciona a Somagec: ¿ruptura técnica o pulso político?
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Por OLBIF
El grupo marroquí de obras públicas Somagec se enfrenta a un doble revés impuesto por el régimen de Malabo: suspensión de su gestión en el sistema de agua potable de Bata y descalificación de su oferta para un importante proyecto de autopista. Aunque las justificaciones oficiales apuntan a fallos técnicos y costes excesivos, surgen dudas legítimas sobre las verdaderas motivaciones detrás de estas decisiones.
La ciudad de Bata, capital económica del país, sufre desde finales de marzo una grave crisis de abastecimiento de agua potable. En este contexto, el 22 de mayo, tras una reunión entre representantes de Somagec Guinea Ecuatorial y miembros del gobierno, Nguema Obiang Mangue ordenó suspender a la empresa de sus funciones en la gestión del transporte y distribución de agua. Se trata de un contrato de concesión de 25 años, otorgado en 2013, con una remuneración anual de 11.000 millones de francos CFA, que ahora entra en fase de revisión.
Roger Sahyoun, director general de Somagec GE, responsabilizó del colapso a la antigüedad de las instalaciones y a los persistentes cortes eléctricos. «Más allá del deterioro de los equipos, la línea que conecta la central de Sendje con Nkoantoma lleva semanas fuera de servicio. Los generadores de emergencia también fallan y no hemos podido resolverlo hasta ahora», declaró.
Aunque Teodorin reconoció que el contrato con Somagec es de “interés estratégico” y planteó modificar ciertas cláusulas para facilitar reparaciones, la rapidez y contundencia de la sanción despiertan sospechas. En un país donde la corrupción y la opacidad administrativa son moneda corriente, cabe preguntarse si los motivos técnicos son los únicos detrás de la decisión.
¿Más que una sanción técnica?
El historial económico del régimen está plagado de rupturas abruptas de contratos, muchas veces interpretadas como maniobras para expulsar a ciertos actores y abrir paso a empresas o socios más cercanos al poder. Esta podría ser una jugada más de ese mismo libreto: cuando los acuerdos no llenan ciertos bolsillos, se cambian las reglas del juego.
Mientras tanto, la población de Bata, la misma que sufre el día a día sin agua potable, se convierte en víctima directa de estas disputas. Detrás de los comunicados oficiales, quizás se oculta una verdad más cruda: las pugnas por el control de los negocios siguen teniendo más peso que el bienestar del pueblo.
Rechazo simultáneo en licitación de autopista
Ese mismo 22 de mayo, Somagec también fue descartada del proceso de licitación para la rehabilitación de la carretera Malabo–Luba, un tramo de 31,4 km financiado por el Fondo Africano de Desarrollo con 7.000 millones de francos CFA. La comisión nacional de contratación pública argumentó que las ofertas, entre ellas la de Somagec, eran “excesivamente caras”.
Según el informe, las propuestas oscilaron entre 20.000 y 50.000 millones de francos CFA, hasta tres veces por encima de la estimación oficial. Todas fueron desestimadas por “superar injustificadamente los costes de referencia” y quedaron excluidas de una nueva presentación.
Aunque este rechazo podría justificarse por criterios técnicos, la coincidencia con la suspensión del contrato de agua no pasa desapercibida. ¿Se trata de un endurecimiento deliberado contra Somagec? ¿Un reajuste en los círculos de influencia dentro del régimen?
Por ahora, no hay respuestas oficiales que despejen estas incógnitas. Pero lo que sí está claro es que, una vez más, la población queda atrapada entre intereses empresariales, juegos de poder y decisiones gubernamentales sin transparencia ni rendición de cuentas.











