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Por Bonifacio Nguema Yembi
Feliz año nuevo a todos los guineanos, niños, jóvenes, mujeres, hombres, personas mayores, feliz año a todos esos guineanos que desde hace muchas décadas, tienen que vivir en unas condiciones deplorables, a pesar de los bienes y riquezas que tiene nuestro país, bienes y riquezas que acapara la minoría gobernante mientras el resto sufre lo indecible.
Ciudadanos guineanos que han visto sus sueños truncados por un régimen malévolo, que los han convertido en meros comparsas, dependientes y sin capacidad de decidir por ellos mismos. El régimen reparte juguetes a niños de familias pobres, pobreza que el propio régimen fomenta como estrategia para inutilizar a la población, y por ende, alargar su estancia en el poder, a pesar de los cuarenta y cinco años que ya hemos aguantado, suma y sigue.
El régimen, cada año, desde que subieron al poder, se inventan promesas sólo para seguir burlándose del pueblo guineano, ahora prometen pleno empleo cuando son incapaces de pagar adecuadamente los salarios de los funcionarios, ya no digo de subirlos, a un salario digno, estas burlas y mentiras a la población no les causa ni remordimientos, ellos y sus familias ya tienen para vivir de lujo varias generaciones, qué más da, nadie les exigirá cuentas, ¿Quién se atreve?
Todo lo que hace el régimen es para alargar su estancia en el poder, todo lo tienen calculado, no dan ningún paso en falso, no les importa ni lo más mínimo la vida de los ciudadanos, ni su bienestar, ni su progreso, ni su desarrollo, nada, lo importante es que ellos sigan gobernando, y los ciudadanos, impotentes, empobrecidos, necesitados, ya ni sienten, da igual lo que les digan.
Ojalá este año nuevo 2024 sea el año en que la educación, la formación, la ciencia, la adquisición de conocimientos, sean la prioridad de los jóvenes guineanos, que en lugar de soñar en convertirse en profetas de Dios, como está de moda en nuestro país, sueñen con marcar el camino del comienzo de una nueva era en Guinea Ecuatorial. Sólo nuestros jóvenes pueden cambiar nuestro porvenir, y el único camino posible es desde la formación, la educación, y sobre todo la adquisición de nuevos valores.
Queremos dejar atrás la falta de ética, la amoralidad, la avaricia, la codicia, la discriminación por motivos de origen, la supresión de las libertades ciudadanas, el desprecio a la vida y a la dignidad humana, la imposición de un pensamiento único, la represión, el desprecio a la educación y la formación académica, y lo peor, obligar a todo un pueblo a adorar a una familia.
Hasta cuándo tendremos que vivir sumidos en esta ignominia, llevamos cuarenta y cinco años, la sumisión y dependencia al régimen es cada vez mayor, y la situación del ciudadano medio no hace más que empeorar, el descenso hacia los infiernos no tiene fin, la miseria, la pobreza, la educación precaria, sanidad precaria, la corrupción sin parangón como símbolo del régimen, en lugar de disminuir crece cada vez más. ¿Cómo se salvará Guinea Ecuatorial? Sólo nuestros jóvenes tienen la respuesta.