NEXOS-GE rechaza la autopsia del vicario general y acusa al régimen de encubrir la verdad sobre su muerte

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NEXOS-GE ha cuestionado de forma contundente la veracidad del informe de autopsia presentado sobre la muerte del vicario general de la Archidiócesis de Malabo. En un comunicado fechado en Madrid el 6 de mayo de 2026, la plataforma sostiene que dicho informe carece de garantías judiciales, médico-legales y probatorias, y denuncia que su finalidad sería reforzar la versión oficial de una muerte natural para impedir la identificación de los presuntos autores, cómplices y encubridores.

Según el comunicado, el 29 de abril varios médicos extranjeros comparecieron ante la prensa para leer el supuesto informe de autopsia, en presencia del ministro de Sanidad, Mitoha Ondo Ayecaba; del fiscal general de la República, Anatolio Nsang Nguema; y del director general del centro médico La Paz, el zimbabuense Irving Simbarashe.

La versión presentada atribuyó la muerte del vicario general a un infarto agudo de miocardio que habría provocado una caída, un traumatismo craneal y una hemorragia cerebral fatal. También se aseguró que las pruebas toxicológicas descartaban sustancias externas y que no existían signos de agresión. Para NEXOS-GE, esa explicación no aclara los hechos, sino que busca cerrar el caso con una tesis de muerte natural “contra toda evidencia”.

La plataforma sostiene que el informe debe ser considerado un falso testimonio orientado a impedir la identificación de los presuntos autores, cómplices y encubridores de la muerte del vicario general. La acusación es grave, pero el comunicado la fundamenta en una cadena de irregularidades que golpean directamente la credibilidad del procedimiento.

El primer punto señalado por NEXOS-GE es la ausencia de una diligencia legal de levantamiento de cadáver. Según la plataforma, el cuerpo fue trasladado “manu militari” sin requerir previamente la presencia del juez competente ni de un médico forense, pese a que esa actuación resultaba necesaria para preservar la escena y abrir una investigación seria. Para NEXOS-GE, la presencia del fiscal general Anatolio Nsang Nguema y del arzobispo de Malabo, Juan Nsue Edjang, no corrigió esa irregularidad, sino que habría contribuido a alterar deliberadamente la escena.

El comunicado también cuestiona que fuera el vicepresidente quien anunciara haber ordenado de oficio la autopsia. NEXOS-GE recuerda que esa competencia corresponde exclusivamente a la autoridad judicial. Dicho de otra forma, en un Estado de derecho, una autopsia no se ordena desde las redes sociales del poder ni desde la voluntad del heredero de la dictadura.

Otro punto central afecta a los médicos que participaron en la lectura del informe. Según NEXOS-GE, alegaron actuar por mandato de la “Autoridad Egipcia de Medicina Forense”, pero no revelaron inicialmente su identidad ni acreditaron públicamente su condición de forenses. Posteriormente, siempre de acuerdo con el comunicado, se conoció que los médicos egipcios eran empleados de la clínica La Paz, propiedad de la primera dama, y que actuaban bajo las directrices de Irving Simbarashe.

Para NEXOS-GE, este dato destruye la apariencia de independencia del informe. Los médicos no habrían sido designados por el juez competente en Guinea Ecuatorial ni por una autoridad judicial egipcia mediante los cauces legales correspondientes. Tampoco se habría tramitado una comisión rogatoria para una intervención forense internacional. Sin ese procedimiento, la autopsia queda bajo la sombra del mismo poder que pretende imponer su versión.

La plataforma concluye que no puede concederse veracidad ni valor probatorio a un informe no avalado por autoridad judicial competente y realizado fuera de un instituto de medicina legal habilitado. Según NEXOS-GE, dicho instituto ni siquiera existe actualmente en Guinea Ecuatorial.

El comunicado deja así una denuncia de fondo mucho más profunda que la simple discusión sobre una autopsia. Lo que NEXOS-GE pone en cuestión es la maquinaria completa de una dictadura acostumbrada a controlar los cuerpos, los expedientes, los silencios y hasta el duelo de las familias. Cuando no hay juez independiente, cuando los médicos dependen de una clínica vinculada al poder y cuando la versión oficial se fabrica antes que la verdad judicial, el resultado no puede llamarse investigación; se llama encubrimiento.

NEXOS-GE cierra su comunicado invocando justicia divina para el vicario general y pidiendo que el padre Fortunato descanse en la paz eterna del Señor.

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