La ONU exige la liberación inmediata de Anacleto Micha Ndong Nlang

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La Human Rights Foundation ha anunciado una decisión importante para el abogado y defensor de derechos humanos Anacleto Micha Ndong Nlang. El Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria ha concluido que su encarcelamiento es ilegal, viola el derecho internacional y debe terminar de inmediato. En palabras sencillas, la ONU considera que Anacleto no debe seguir preso y exige al régimen de Malabo que lo libere.

La decisión llega después de una petición presentada por Human Rights Foundation, que llevó el caso ante Naciones Unidas. El organismo de la ONU no solo pide la liberación inmediata de Anacleto, sino también una compensación completa por los daños sufridos durante este proceso.

Anacleto Micha Ndong Nlang fue detenido el 26 de enero de 2024 en su casa de Malabo por agentes vestidos de civil. Según se supo entonces, lo arrestaron de forma violenta y sin orden judicial. Su detención se produjo después de que denunciara haber sido torturado y terminó otra vez en manos del mismo sistema que debía investigar esos abusos, entre septiembre de 2022 y junio de 2023. En lugar de proteger al denunciante, el régimen lo encerró.

Tras esa detención, fue enviado a prisión preventiva y acusado de calumnias contra un alto cargo. Human Rights Foundation interpreta esa acusación como una represalia por haber señalado a responsables del aparato de seguridad. Es el método de siempre en la dictadura de Malabo, cuando una víctima habla, el poder intenta convertirla en culpable.

El caso es especialmente grave porque Anacleto no ha sido visto ni escuchado desde el 22 de marzo de 2024. En julio de ese mismo año, un juez informó a sus abogados de que había sido trasladado a Oveng Azem, una prisión remota de máxima seguridad. Según HRF, allí permanece incomunicado, sin contacto normal con su familia, sus abogados ni el exterior.

Para muchos lectores, la expresión “detención arbitraria” puede sonar técnica. Pero su significado es sencillo, una persona está presa sin las garantías legales necesarias, sin un proceso justo o por razones que no justifican su encarcelamiento. Naciones Unidas ha revisado la situación de Anacleto y ha llegado a una conclusión clara, su privación de libertad es arbitraria.

La historia de Micha Ndong es parte de una práctica conocida en Guinea Ecuatorial. Quien denuncia abusos, torturas o corrupción se expone a la persecución. El poder no responde con investigaciones serias, sino con miedo, cárcel y silencio. Por eso, este pronunciamiento de la ONU tiene tanta importancia; coloca el caso fuera del discurso fabricado por el régimen y lo sitúa en el terreno de las violaciones de derechos humanos.

Human Rights Foundation ha calificado la situación como un caso de persecución política. También ha señalado que el Grupo de Trabajo de la ONU condena así la guerra abierta del régimen guineoecuatoriano contra la disidencia. La organización considera que esta decisión es un paso clave para exigir la liberación de Anacleto y mantener la presión internacional sobre Malabo.

Teodoro Obiang y los suyos llevan décadas presumiendo de leyes, tribunales e instituciones. Pero la realidad que viven muchos guineoecuatorianos es otra. Las leyes existen en el papel, los discursos se repiten en la televisión dictatorial y las autoridades hablan de Estado de derecho, mientras quienes se atreven a denunciar abusos pueden acabar detenidos, aislados y sin garantías.

Anacleto Micha Ndong Nlang no debería seguir en prisión. La ONU ya lo ha dicho. No se trata de una concesión política ni de un gesto humanitario del régimen. Se trata de cumplir una exigencia básica de justicia.

O se cumple con lo que exige Naciones Unidas, o se confirma una vez más que, en Guinea Ecuatorial la ley no existe para defender al ciudadano; sino para servir a la familia que mantiene secuestrado el país.

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